lunes, 6 de junio de 2016

22 cosas que mandas al diablo cuando eres una mujer madura

“Ave María Purísima: me acuso de ser yo por todas partes. O sea de querer siempre ser otra. Y hasta peor: conseguirlo.”  
― Xavier Velasco, Diablo Guardián

¿Qué significa ser una mujer madura? Muchos creerán que serlo es sinónimo de envejecer hasta llegar al punto de no permitirnos ningún tipo de incoherencia, un tipo de madurez tanto física como mental, pero podrás ser tan vieja como desees y aún no lograr conseguir ese tipo de paz espiritual que te hace una mujer fuerte y madura.

En “Diablo Guardián” la protagonista vivía su vida al límite, intentaba disfrutar pero en realidad nunca logró la felicidad ni hacer que su vida tuviera sentido. Cada una forja su carácter, aunque también podemos aseverar que logra madurar de diferentes maneras. Seguramente estos puntos te resulten obvios si lo eres, pero si no, querrás alcanzar algunos más antes de dejarlo todo al azar.

Las expectativas que tus padres tenían sobre ti

La carrera que querían que estudiaras o tus preferencias sexuales deberían dejar de importar ahora. Ya creciste y debes enfocarte en cumplir tus sueños, no los de los demás.


Las tendencias de moda

Tal vez te hayas dado cuenta de que lo que aseguran los diseñadores no siempre queda a la perfección con tu cuerpo y que en ocasiones hasta resulta absurda la manera en la que esas prendas tienen tanto éxito. Por eso, para ti, es mucho más importante qué tan bien te quede una prenda a invertir en las que están en las pasarelas.

Tu ex


Esas ansias atroces por llamarle ya se han ido porque entiendes que las cosas se acaban por diferentes razones y lo único que queda es afrontar la realidad con fuerza.

Ser penosa en la cama

Dar piquitos, ser recatada y apagar la luz, no son cosas que tú harías en un momento de intimidad porque estás segura de que lo más importante es disfrutar ese momento con la pasión necesaria.

La opinión de los demás

Si no cumples con el molde en el que los demás te catalogan, para ti no importa en lo más mínimo. Si alguien opina que eres muy fácil, muy difícil, que deberías ser más recatada o amable, las cosas simplemente se te resbalan porque ya has logrado tener esencia propia y sabes disfrutar la vida como más te agrada.


No decir las cosas que realmente piensas

Muchas veces, esas mujeres que se guardan todo para “no molestar a los demás” viven una vida llena de mediocridad porque no han logrado ser escuchadas y decir las cosas como son. Pero para ti, eso no es un problema porque sabes cómo decir las cosas que no te gustan sin ser grosera ni ofender a nadie.

Las personas tóxicas

La amiga que regularmente coqueteaba con tus novios, la que siempre se quejaba de todo o que la mayoría del tiempo estaba deprimida ahora se ha ido de tu vida, porque has descubierto que en realidad no te aportaban nada y simplemente te dejaban con un dolor de cabeza constante. ¿Te has dado cuenta de que tu vida no podía ser tan feliz como lo es ahora?

Creer que los errores son iguales al fracaso

Seguramente a estas alturas ya sabrás que los errores son parte del aprendizaje constante y para nada algo malo.

La talla perfecta

Chica, talla 0, copa C… a veces no es posible tenerlo y no está mal. Simplemente comprendes que tu cuerpo está bien como es y que, aunque no consigas repetir el patrón de Barbie o de las supermodelos, a muchos hombres les encanta tu figura.

La prudencia

¿Te has dado cuenta de que bailar y hacer el ridículo ya no importa tanto como hace algunos años? Ahora lo importante es disfrutar tu vida y hacer de ella lo que se te venga en gana sin ningún tipo de prejuicio ni restricción.

Arrepentirse del pasado

Aquellas cosas que no hiciste, ya las dejaste ir porque te diste cuenta de que ver siempre al pasado es sólo un freno para no disfrutar del presente ni hacer planes para el futuro.

Trabajos simplemente para ganar dinero

Ya no hay espacio para esos trabajos que sólo tenías para salir adelante. Ahora es más importante lo que te gusta hacer y desempeñar todo tu esfuerzo en conseguir tus objetivos.

La fiesta sólo para conseguir pareja

Podrías estar devastada, cansada o sin ganas de salir, pero tu confianza era tan poca que creías que un hombre ebrio no podría resistirse a tu encanto. En cambio, ahora sabes que no siempre el hombre disponible es el mejor ni el que te hará más feliz.

El miedo a cumplir tus fantasías sexuales

Te diste cuenta de que no son perversiones ni desviaciones, simplemente el más profundo deseo de ser tú y mostrarle a tu pareja todos tus deseos.

Pelear con tus papás

Son personas, son tus padres y merecen todo el respeto y aprecio que sea posible, sin ningún tipo de mala vibra ni odio, porque lo que hicieron para criarte y eso es mucho más importante que sus pequeños errores, así que ya sabes que no vale la pena arruinar la relación con dos personas que siempre estarán ahí por pequeños caprichos.

Desear lo que otras mujeres tienen y tú no

Ni el cuerpo, ni el novio, ni el trabajo. Nada es motivo de celos ni envidia porque es suficiente lo que tú tienes y lo que para ti es mejor. Tal vez todas envidien un poco de ti, pero no te afecta en lo más mínimo.

Rogar amor

Un “no” es un no y tú lo sabes. No necesitas que te rechacen más de dos veces y estás consciente que no te haces bien cuando alguien ha negado tantas veces tu compañía que has dejado de contar.

Complacer a los demás

Eres capaz de tomar las decisiones que a ti te gusten sin importar que hieras susceptibilidades de personas que ni siquiera conoces tanto. Claro, te preocupas por los tuyos pero eso no impide que te sientas bien cuando consigues lo que quieres y de la manera que deseas.

A los amigos con los que ya no tienes nada en común

Sí, probablemente en algún momento fueron excelentes amigos y su química era tanta que todos querían ser como ustedes; sin embargo, ahora todo ha cambiado, los rumbos y el destino los llevaron a lados completamente opuestos y ya no tienen nada en común, ni siquiera el cariño que antes profesaban. Es hora de soltarlos y seguir adelante.

El rencor innecesario para aprender a perdonar

Se acabaron las caras largas, el espíritu vengativo y la idea de que puedes cambiar el dolor por odio, porque ahora sabes que el daño que te hicieron sólo se arregla con amor y respeto.

Gastar el dinero en la fiesta

No es importante comprar todo el alcohol del mundo ni destruirte en una noche, simplemente te has dado cuenta de que hay cosas más importantes que una noche de alcohol y sexo casual.

Enojarte aunque no sea necesario hacerlo

Típicamente conocidos como berrinches, te has dado cuenta de que no es posible vivir todo el tiempo enojada y esperando que los demás comprendan que tu enojo es sólo para que te hagan caso.

Somos fuertes y maduras, pero existen muchos errores que seguimos cometiendo hasta la eternidad. Estas 15 cosas sólo dejan de hacerlas aquellas mujeres que son emocionalmente fuertes.


Autor: Julieta Sanguino

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