lunes, 21 de marzo de 2016

Descubre el secreto de un hombre de 103 años para tener una vida larga, plena y feliz

El Doctor japonés Shigeaki Hinohara tiene 103 años y nos revela sus secretos personales para tener una vida larga y feliz.  Este hombre es un legendario médico japonés conocido por ser uno de los educadores y doctores con más años de experiencia, pues desde 1941 se ha dedicado a tratar pacientes en el Hospital Internacional llamado St. Luke's, en Tokio.
Desde que cumplió 75 años, este reconocido profesional ha publicado 15 libros, incluyendo uno llamado “Viviendo mucho, viviendo bien”, que ha vendido más de 1.2 millones de copias en todo el mundo. Como fundador del Nuevo Movimiento de La Tercera Edad, Hinohara alienta a todas las personas a vivir vidas largas y felices, algo en lo que él parece ser experto.

Estas son las claves del Dr. Shigeaki Hinohara para una vida larga, plena y feliz:

1. La energía proviene de la sensación de bienestar. No de la buena alimentación o el descanso: ¿Te acuerdas que cuando éramos pequeños se nos olvidaba comer o dormir por estar jugando? Creo que siendo adultos podemos mantener la misma actitud. Es mejor no saturar al cuerpo con demasiadas reglas y horarios.

2. Las personas más longevas, sin importar la nacionalidad, la raza o el género, comparten una cosa en común: ninguno de ellos tiene sobrepeso. Para el desayuno bebo una taza de café, un vaso de leche y jugo de naranja con una cucharada de aceite de oliva, ya que este producto es excelente para la salud de las arterias y la piel. En el almuerzo tomo un vaso de leche con algunas galletitas, o nada si no tengo tiempo para comer. Nunca tengo hambre porque me concentro en el trabajo. La cena consta de vegetales, un poco de pescado o arroz y, dos veces por semana, 100 gr de carne magra.

3. Siempre planifica con anticipación: mi agenda del 2014 y 2015 ya estaba planificada con conferencias y mis tareas habituales en el hospital. Sin embargo, en este 2016 me voy a divertir un poco, ya que planeo ir a las Olimpiadas de Tokio.
4. No hay necesidad de jubilarse, pero si tenemos que hacerlo, debería ser mucho después de los 65 años: La jubilación a los 65 años fue establecida medio siglo atrás, cuando la esperanza de vida promedio en Japón era de 68 años, y solo 125 japonenses superaban los 100 años de edad. En la actualidad, las mujeres japonesas viven cerca de 86 años, y los hombres 80. Además, en nuestro país tenemos más de 36.000 centenarios, lo cual significa que en 20 años podríamos tener cerca de 50.000 personas mayores de 100 años.
5. Comparte tu conocimiento: Yo doy más de 150 conferencias por año, algunas van dirigidas a grupos de 100 niños de primaria, y otras a grupos de 4.500 empresarios. Por lo general, doy charlas de 60 a 90 minutos, en las cuales permanezco de pie para mantenerme fuerte.

6. Cuando un doctor te recomienda realizar cierto examen o cirugía, pregúntate si esa persona le sugeriría el mismo procedimiento a su pareja o a sus hijos: a diferencia de la creencia popular, los doctores no pueden curar a todo el mundo. Por eso, ¿por qué someter el cuerpo a dolores innecesarios mediante una cirugía? En mi opinión, la música y la terapia animal pueden lograr cosas que los doctores ni siquiera imaginan.

7. Para mantenerte saludable, siempre elige las escaleras y lleva tus propias pertenencias: para mantenerme saludable, siempre elijo las escaleras. 

8.  Mi inspiración es el poema "Abt Vogler” de Robert Browning. Mi padre solía leérmelo cuando era pequeño. El poema nos inspira a realizar grandes obras de arte, no pequeños garabatos. Sus palabras nos invitan a dibujar un círculo tan grande que será imposible de terminar mientras estamos vivos. Todo lo que vemos es un arco, el resto se encuentra fuera del alcance de nuestra visión pero sigue allí, en la distancia.

9.  El dolor es misterioso y la diversión es la mejor forma de olvidarlo: Si comienzas a jugar con un niño que sufre de dolor de muelas, este se olvidará del dolor inmediatamente. Los hospitales deben responder a las necesidades básicas de los pacientes, y una de ellas es la diversión. En el hospital St. Luke's contamos con terapias con música y animales, y talleres de arte.

10.  No te desesperes por acumular bienes materiales: recuerda que cuando te llegue la hora, no podrás llevártelos contigo.

11. Los hospitales deben estar diseñados y preparados para enfrentar las más serias catástrofes, y deben aceptar a cada paciente que aparece en la puerta. El Hospital St. Luke's está diseñado de manera que pueda funcionar en cualquier parte, como el sótano, los pasillos o la capilla. Muchas personas creían que estaba loco al prepararme para una catástrofe. Sin embargo, por desgracia, el 20 de marzo de 1995 el destino me dio la razón cuando miembros del culto Aum Shinrikyu hicieron un ataque terrorista en el subterráneo de Tokio. Ese día atendimos a 740 víctimas, y en dos horas logramos descubrir que habían sido atacadas con gas sarín. Tristemente, perdimos la vida de una persona pero salvamos a las otras 739.

12.  La Ciencia sola no puede curar o ayudar a las personas: la ciencia considera a las personas en masa, pero la enfermedad es individual. Cada persona es única, y las enfermedades están conectadas a sus corazones. Para conocer la enfermedad y ayudar a las personas, necesitamos artes liberales y visuales, no solo medicinales.

13.  La vida está llena de incidentes: el 31 de marzo de 1970, cuando tenía 59 años, embarqué en el Yodogo, un vuelo de Tokio a Fukuoka. Era una hermosa mañana soleada y, cuando se empezaba a divisar el Monte Fuji, el avión fue secuestrado por un grupo del Ejército Rojo Japonés. Los siguientes 4 días los pasé esposado a mi asiento, bajo una temperatura de 40 grados. Decidí ver la situación como un experimento y me sorprendí al ver como mi cuerpo logro mantenerse calmo durante la crisis. 

14.  Encuentra un modelo y proponte lograr más de lo que él o ella han logrado: mi padre viajó a Estados Unidos en el año 1900 para estudiar en la Universidad Duke, en Carolina del Norte. Él fue un pionero y uno de mis héroes. 

15. Vivir muchos años es maravilloso: hasta los 60 años, es fácil trabajar para nuestra familia y alcanzar nuestros objetivos. Sin embargo, en los años posteriores, deberíamos proponernos el objetivo de contribuir a la sociedad. Desde que tengo 65 años he servido como voluntario, y esta edad, aun dedico 18 horas, siete días a la semana a esa tarea y disfruto cada minuto. 



Vía: Todo-mail.com

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