miércoles, 27 de enero de 2016

¿Tengo un contrato firmado con mi familia?

¡Pero claro! Todos lo tenemos.

Es más, fuimos concebidos tomando los artículos de dicho contrato (creencias) y, sin que nos percatemos de ello, lo cargamos durante nuestra vida.

En Biodescodificación, estos contratos son una de las causas más frecuentes de enfermedades, por el simple hecho, de que no "estamos conscientes" de haber firmado nada.

Y éste contrato, está ubicado en la parte más profunda de nuestra mente, hasta pareciera ser nuestra mente misma.
Un contrato, como todos lo sabemos, es un acuerdo entre dos partes, en donde ambos se comprometen a dar y recibir algo. Finalmente firmamos el documento y las dos partes viven felices.

Pero éste tipo de contratos con la familia, son unilaterales, nunca elegimos que estábamos dispuestos a dar y lo que recibiríamos a cambio. Ni siquiera recordamos cuándo fue que se firmó.

Fueron nuestros padres y nuestra familia, los que "dieron por hecho", que las cláusulas del contrato, eran lo mejor para mí porque a ellos igualmente les fue impuesto.

Es así que nuestra familia funciona, y el primer contrato que nos imponen, es "nuestro nombre". Y que está basado al 100% en las creencias de nuestros padres, sus gustos, sus ideas, sus modos, su ideología, su cultura, etc.

Poco a poco, van llegando a nosotros, más y más contratos conforme vamos creciendo o bien, conforme vayan sucediendo hechos en la familia.

Y no podemos negarnos.

Como hijos, como niños que deseamos pertenecer, ser aceptados y queridos, sabemos que debemos aceptar y obedecer. Aun cuando "algo" dentro de nosotros, nos dice muy sutilmente que "eso no es", "eso no debe ser así", "y yo por qué", etc.

Nuestra familia, se encarga, día con día de sembrarnos creencias de todo tipo y con ello, nos obligan a contratos con el árbol genealógico, porque dichas ideas, provienen desde líneas más arriba de mis padres, abuelos y bisabuelos.

- En esta familia, debemos ir a misa todos los domingos.

- Debes ser abogado como el abuelo, se gana mucho dinero.

- En esta familia, somos judíos y no hay otro camino.

- Eres igual de lento que tu padre.

- Siempre con tus carcajadas, te pareces a la tía Enriqueta.

- Caminas igual de chueco que tu abuelo.

- Tienes que estudiar, en esta familia, somos profesionales.

- Debes casarte cuando cumplas los 23, como tu mamá.

- No puedes tener novio hasta los 18 años.

- No salgas sola, es peligroso, las mujeres no salen solas.

- Que no te meta la mano, si lo hace, no te ama.

- Y no me vayas a salir con tu domingo 7.

- Hay que ir a visitar a la familia, así debe ser.

- No superarás a tu padre, él es único.

- Yo aprendí a hablar inglés desde niño, qué no puedes?

- Qué tonta eres.

- Qué inútil eres.

- Pobre de ti, están tan flaquito.

- Ven por mí, súbeme, alcánzame, tráeme, llévale...

- Esa niña no me gusta para ti hijito.

- Ese hombre no es para ti.

- Cocinas bien, pero te falta cocinar como la abuela.

- No hijo, aprender a manejar es difícil.

- No debes fumar, pásame mis cigarros.

- No debes tomar, pásame una cerveza.

- Tatuaje? Eso es de vagos!

- Las fiestas decentes terminan a las 10pm.

- Ayúdale a tu hermano, qué no ves que está pequeño?

- Los hermanos no pelean.

- Hazle la tarea a tu hermano, está enfermo.

- Préstale el juguete a tu hermano, pobrecito.
- A tu cuarto entro cuando quiero porque es mi casa.

- Boda en la playa? Estás loca? Debe ser una iglesia.

...y podría seguir todo el día con ejemplos y más ejemplos de "pequeñas" frases que van "soltando" los padres "sin querer" y que vienen siendo potentes semillas de creencias, desamor, falta de estima y desvalorización.

Pequeños lazos que nos atan a seguir parámetros establecidos.

Reglas, que si bien son para "educar", más bien serían reglas para "limitar", para "encarrilarnos" a ser una generación más de iguales.

Y no conformes con recibir dichas en la infancia, las continuamos recibiendo aunque tengamos 50 años.

La familia, cada uno de sus miembros, configura un esquema tóxico, con creencias tóxicas, y nosotros simplemente nos sometemos ante ellas. Y cuando nos damos cuenta, ya las estamos heredando a nuestros hijos.

Y dependiendo de nuestra familia, y de los contratos que nos impongan, podemos crecer pensando que si se muere un familiar es la cosa más horrible del mundo o podemos crecer creyendo, que si no tenemos el coche del año, es el fin del mundo.

Va a depender de cada árbol, las creencias que se nos impongan.

Y si nuestro árbol nos mete la creencia de que no tener pareja es malo, estaremos con cualquiera antes que solos.

Porque creceremos escuchando que la soledad es mala, que no se puede vivir solo, que solos no se puede salir adelante, etc.

Y si nuestro árbol nos mete la creencia de que debemos juzgar a todos a nuestro alrededor, porque todos están mal, menos nuestra familia. Entonces nos buscaremos enemigos de gratis por la vida. Viendo menos a los demás, humillando, menospreciando, etc.

Como ven, las creencias no se refieren a religión únicamente. Las creencias son las emociones que mi familia me permite sentir, la cultura que mi familia acepta que yo tenga, la convicción política que mi familia prefiera, el tipo de alimentación que mi familia acostumbra.

¿Cuántos de ustedes han tenido ganas de hacer algo diferente en navidad y sin embargo, siguen yendo a cenar con la familia?

"Porque así se acostumbra".

"Porque me matarían si no voy".

"Porque mi mamá o mi papá estarían tan tristes".

"Porque es la única oportunidad que tengo de ver a mi familia".

"Porque la cena siempre ha sido en mi casa".

Acaban de leer, justamente 5 CREENCIAS!

Y esas pequeñitas e inofensivas emociones, matan de a poco.

Del mismo modo en que una festividad impone sus creencias en nosotros, también lo hacen los miedos de los padres, cuando nos dicen:

- Te vas a caer.

- Déjalo, no alcanzas.

- Yo te lo doy, te vas cortar.

- No crezcas, eres mi pequeño.

- No te vayas, no me dejes.

- Sin ti me muero.

- ¿Qué haría sin mi pequeñita?

- Nunca te enamores hijito.

O las creencias culturales que nos van metiendo:

- Ningún deporte como el Béisbol.

- Ese partido político es el mejor, con él sí podremos ganar.

- Esa no es música, música la clásica.

- ¿Y ese cantante quién es?¡ Debería ponerse a trabajar!

- Ya quiero que crezcas hijo para jugar fútbol.

- Eso que lees no sirve, lee a tal autor, es el bueno.

¿Y qué tal las semillitas sociales?

- Saluda.

- Despídete.

-¿ Cómo se dice?

- Da las gracias.

- Dale beso.

- Dale abrazo.

- Lleva un regalo.

- No llegues con las manos vacías.

- Llámalo.

- Visítalo.

Pero nada que nos haga sentir más frustrados, dolidos y fracasados, que las semillas (creencias) sobre el amor:

- Debes encontrar un hombre que te ame y te respete.

- Debes encontrar una mujer que te ame y te respete.

- Si no sales de blanco de esta casa, no vales.

- Si no paga él, no vale la pena.

- ¿Tiene coche?

- Esa noviecita tuya usa mucho maquillaje.

- Se te acaba el tiempo, consigue marido.

- Ya cásate, es hora de sentar cabeza.

- El sexo es sólo para tener hijos.

- No te acuestes hasta casarte.

¿Y qué tal los contratos que firmamos con nuestra familia, referentes a la economía?

- Otra vez tu padre no tiene trabajo.

- No me alcanza.

- No tengo para comprarte eso.

- No podemos darnos ese lujo.

- ¿Tú crees que llueve el dinero?

- No lo uses tanto, lo vas a romper.

- No raspes tus pantalones.

- No gastes tus zapatos.

- Ahorra.

- El que arriesga pierde.

- Más vale pájaro en mano.

- No tengo dinero, no tenemos dinero.

- No dejes ese trabajo, es lo único que hay.

Ya para cuando somos expertos en "escuchar" a diario, estas creencias, ya somos parte de ellas y ya nos afectan.

¿Por qué?

Porque mágicamente, han logrado su cometido: unirnos a nuestro clan para siempre.

Gracias a todo esto, no podemos llegar a una reunión sin un regalo, ya sabemos que no podemos manejar bien, porque somos tontos, ya sabemos que debo leer a tal autor para ser "intelectual", ya sabemos que el dinero no debe alcanzarnos y ya sabemos que si no tenemos una pareja, somos perdedores.

Por lo tanto....ya estamos enfermos, tristes, estresados y frustrados.

Y es que somos "leales" y andamos por la vida pregonando que nosotros hacemos de nuestra vida lo que queremos, que somos unos rebeldes, que somos diferentes, que somos independientes, pero en cuanto nos llama mamá, respondemos el teléfono porque..."no se vaya a preocupar".

Continuamos yendo a trabajar a diario, ganado poco y mereciendo menos.

Continuamos sintiendo que la pareja que tenemos no da señales de ser la correcta, pero igual seguimos.

Continuamos haciendo lo mismo pero de manera diferente.

Gracias a ese contrato, ese pequeño documento que firmé sin darme cuenta y que hoy por hoy lo veo claro.

Cumplimos los contratos por lealtad y por miedo a las consecuencias. Y porque nos han hecho creer que toda "predicción" es real.

No estamos aquí para cumplir las expectativas de nadie, únicamente las nuestras.

Te recomiendo hacer un ejercicio:

Toma un papel y escribe una lista de todas las creencias que te dijo tu mamá y tu papá.

Cuando hayas terminado la lista, la lees y enseguida dices también:

"Hoy les agradezco darme la vida, haberme educado, pero a partir de hoy, yo decido quién soy y cómo soy. Sin culpa ni remordimiento".

Quemas tu carta y tiras las cenizas fuera de tu casa (bote de basura de la farmacia, del supermercado, al camión de basura, etc.).

Y con éste pequeño acto de psicomagia terminarás siendo consciente de todo aquello que te han impuesto.


Autor: Akasha Sanación Integral 
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.

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