miércoles, 23 de diciembre de 2015

Regalos navideños para el Alma

En estos días previos a Navidad nos complicamos tanto porque quisiéramos tener un presupuesto elevadísimo para comprar todos los regalos que tenemos en mente. Aunque suene trillado: Regalar no es el sentido de la Navidad… Celebramos la dicha del nacimiento del Gran Maestro Jesús que vino a compartir y a darse por entero. Por eso, en su memoria, regalamos… pero no necesariamente tenemos que obsequiar cosas materiales. Hay cosas muy valiosas que no se compran con dinero.
Te enumero algunas:

Escucha:   Escuchar no es tan solo guardar silencio mientras otro habla, escuchar es poner todos tus sentidos  en lo que otra persona está diciendo y eso es algo muy difícil de encontrar…  Escucha… Tan  solo escucha a los demás y les darás un regalo insuperable.

Visita: Hay muchas personas que no tienen a nadie en el mundo y valorarían mucho la compañía de alguien aunque sea tan solo un rato. Y hay otros que padecen la peor de las soledades que es la de estar rodeados de personas pero no sentir afinidad con ninguna… Visítalos… Regala tu compañía, pero hazlo de corazón.

Ayuda: Hay personas que tienen muchos quehaceres y su tiempo tan limitado y en estos días de excesiva actividad se complican demasiado. Ayúdalas pasando a dejar a sus hijos al colegio, o con las compras, o haciendo sus tarjetas de Navidad… En fin, hay tantas formas de ayudar que eso lo dejo a tu creatividad.

Escribe:  Date el tiempo para escribir tarjetas con un mensajito de amor a tus seres queridos. No te tomará más de 2 minutos por cada uno y podrás hablarles con el corazón, desde tu alma para expresar el afecto que sientes por ellos.

Sé tu mism@: No hay mejor regalo para uno mismo y para los demás que mostrarnos tal y como somos. Siempre estamos tan protegidos por temor a que nos hieran que dejarnos ver es un voto de confianza para los demás y un obsequio verdaderamente apreciado.

Elévate: Empínate por sobre tu humanidad incompleta para poder mirar desde la conciencia… Desde niveles superiores ya no hay apegos, enojos, envidias, depresiones o celos y todo se ve de modo muy diferente. Por eso atrévete a elevarte por sobre las pasiones humanas y ese no solo será un regalo para los que conviven contigo sino que para ti mism@.

Disfruta: Vivir con deleite es tan raro. Y para gozar de la vida no necesitamos más que estar vivos y agradecidos del mundo que nos cobija, de los seres que nos aman, de la salud, de la naturaleza, del simple hecho de estar con vida… Disfrutar cada momento y con cada persona, ese sí que es un regalo.

A veces resulta más cómodo ir a la tienda a comprar algo para las personas que dedicarles un tiempo de ternura, de escucha y compañía.

Comprometernos con los demás es lo que nos cuesta, por eso yo te invito esta Navidad a regalar desde y para el alma.

Quizás sea esta la manera de empezar verdaderamente a sanar nuestra alma.

Bendiciones para todos y  ¡Feliz Navidad!


Autor: Mer Vivar®

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