domingo, 11 de octubre de 2015

Rituales matutinos que te ayudarán a dejar de ser un ogro

En la mañana eres como Shrek y en la tarde te muestras como Fiona. Deja el mal humor y empieza tu día de la mejor forma.

Les has declarado la guerra a las mañanas y no tienes ganas de cambiar tu opinión al respecto. Lo más probable, es que seas de esas personas que siempre están de mal humor cuando se levantan temprano, porque les cuesta demasiado activarse.

Tengo que admitir que la mayor parte de mi vida he sido de este tipo de personas; gruñía, era insoportable y no dejaba que nadie me hablara. Pero un día me di cuenta de que era yo misma la que estaba saboteando mis días.

Por cómo era en la mañana, mi día seguía la misma línea. En vez de estar entusiasmada por lo que tendría que hacer, añoraba mi cama y me lamentaba por no haber podido dormir más.

¿Me servía de algo? Claro que no. Me quedaba pegada en esos pensamientos y no hacía bien las cosas que realmente importaban. Comencé con algunos rituales matutinos que me recomendó una amiga. Según ella, funcionaban, así que decidí probarlos. No tenía nada que perder.

Lo primero que dejé de hacer fue despertarme y mirar mi teléfono. Aunque se había convertido en una costumbre, si lo piensas, no tiene mucha lógica . ¿Cómo puede ser que abramos los ojos y que lo primero que hagamos sea revisar lo que otras personas han publicado en Facebook o Instagram?

O sea, nos importa más lo que publicó X persona que tomar desayuno o ir al baño. Puede sonar exagerado, pero vas a ver que si dejas esta mala costumbre, tu perspectiva diaria va a cambiar.

La mejor forma de activarte por la mañana, es moverte. Nadie dice que estás obligada a correr una maratón a las 7 de la mañana; puedes darte un tiempo para estirarte, elongar tus músculos o bailar. ¿El resultado? Endorfinas por montón.

Si puedes, dúchate con agua tibia o fría. Aunque el baño caliente suena tentador, si te das un baño de aquellos, créeme que te darán menos ganas aún de salir de tu casa. La ducha caliente te dejará relajada, con ganas de volver a tu cama, pero eso no es lo que queremos lograr.

Ponte a ti misma un objetivo para el día. Puede ser algo mínimo, como sonreírle a alguien o hacer algo que te haga feliz. No importa lo que sea, sólo plantéatelo y con el tiempo, verás que tendrás más ganas de enfrentar el día.



Fuente: Belelu.com

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