sábado, 24 de octubre de 2015

Para liberar a nuestros hijos de los conflictos entre los padres

Siempre que algo no funciona bien entre los padres, los hijos buscan la culpa en ellos mismos. Prefieren tener la culpa ellos en lugar de atribuírsela a sus padres. 

Por tanto, es un gran alivio para los hijos si los padres les dicen:

"Nosotros, como pareja, hemos decidido separarnos; pero seguimos siendo vuestros padres, y ustedes siguen siendo nuestros hijos queridos"

Bert Hellinger


Al honrar a la madre o al padre de nuestros hijos, los liberamos a ellos de nuestros conflictos

Los hijos necesitan integrar en su corazón al padre y a la madre; si alguno de los dos no está presente por el motivo que fuera, el otro que sí lo está, si desea liberar a su hijo de los conflictos entre ellos; deberá honrar en su interior al padre/madre de su hijo. Pues con este ser se unió y juntos, fueron tomados por la Vida para crear un nuevo ser: el hijo.

El hijo entonces, es producto de la unión de su madre y de su padre, ama en lo profundo a los dos, haya pasado lo que haya pasado, luego, entre ellos; y necesita honrarlo a ambos, pues de esa manera honrará la Vida que le dieron los dos.


¿Cuál es nuestra responsabilidad como madre o como padre frente al hijo, cuando nos separamos de nuestra pareja? 

Honrar y agradecer a esta persona con quienes nos unimos un día y gestamos, juntos, este nuevo ser que es “nuestro hijo”.

Podemos separarnos de nuestra pareja, y así se terminará la relación entre ambos; pero el vínculo no se acaba jamás, pues continúa en nuestro hijo. Y este hijo, insisto, en lo profundo de su alma ama a su madre y a su padre; entonces si la madre y el padre honra y agradece al otro/a, el hijo en su interior se encuentra en paz y libre de llevar a cuestas los conflictos entre sus padres.

¿Qué ejercicio podemos hacer para liberar a nuestros hijos?

Despedirse con amor y agradecimiento de esa persona que fue nuestra pareja y con quien gestamos nuestro hijo.

A veces sucede que caminamos un tramo de nuestro camino con una pareja, y al tiempo uno sigue un camino y el otro, otro. Entonces nos separamos, y no hay nada que hacer, pues no podemos dejar de ser leales a nuestro propio camino.

Te buscas un lugar donde puedas estar sola/o, tranquila/o, respiras profundamente para centrarte y conectar con el Espíritu de Dios.

Visualiza a tu ex pareja, y le dices, lentamente, desde el corazón:


"Lo siento, para mí también fue muy difícil.

Yo te amé mucho.

Lo que te regalé te lo di con gusto.

Tú también me has dado mucho y eso lo honro y lo guardo en mi corazón.
Por lo que no funcionó entre nosotros yo asumo mi parte de responsabilidad y a ti te dejo la tuya. Y ahora te dejo en paz"

Luego visualiza a tu hijo/a y le dices:
La madre dice al hij@:
“Eres nuestro/a hijo/a, somos tus padres, te pareces a él tanto como te pareces a mi, en ti veo, aprecio y honro a tu padre. El es tu padre por siempre.
Nuestra relación se ha terminado, pero solo entre nosotros.
Tu puedes ir hacia él, tienes mi permiso para ir hacia tu padre"
“Nosotros por nosotros y tú por ti”

El padre dice al hij@:
“Eres nuestro/a hijo/a, somos tus padres, te pareces a tu madre tanto como te pareces a mi, en ti veo, aprecio y honro a tu madre. Ella es tu madre por siempre.
Nuestra relación se ha terminado, pero solo entre nosotros.  
Tu puedes ir hacia tu madre, tienes mi permiso para ir hacia ella"
“Nosotros por nosotros y tú por ti”

Luego eleva tu mirada, más allá del hijo, y visualiza la Luz de la Vida, una luz lejana y poderosa, de donde todo es creado, movido; inspira profundamente y toma esa luz, luego expiras y esa luz se expande a tu alrededor. Siente en tu interior que siempre fuiste guiado/a por esa luz y siempre lo serás. Esa luz guía todo,  también, guiará a tu hijo. Confías en la luz de la vida.



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