lunes, 19 de octubre de 2015

Los ángeles y la ley de atracción

En mis cerca de 30 años de experiencia como canal de mensajes de los ángeles he tenido la oportunidad de observar que la parte material y económica es uno de los aspectos de mayor interés en las consultas de mis clientes. Sin embargo, en muchas ocasiones he visto también que existe un cierto conflicto entre lo espiritual y lo material, llegando a calificar este último como algo "malo" y que va en total contravía con el primero.

He de admitir que en mi proceso de aprendizaje con los ángeles tuve también ese conflicto. Pensaba que el pensar en lo material, en el dinero, era malo y que estaba pecando, por lo cual no era "merecedora" de tener un contacto con los seres de luz. Al ver esto, fueron los mismos ángeles quienes me ayudaron a entender que no hay nada de malo en pensar en lo material y en buscar la prosperidad económica. Cuando les pregunté acerca de la manera de convertir esta actividad en una oportunidad de ingresos para mí, ellos me explicaron: "el don que has recibido por parte del Padre Celestial de poder tener un contacto directo con nosotros los seres de luz es un don como el de aquel que tiene una bella voz o el de quien tiene la habilidad de crear una hermosa pintura o escultura con sus manos. Una persona con el don de cantar puede convertirlo en su profesión y de allí recibir una compensación económica que le permite subsistir en el mundo material en que todos ustedes se encuentran. El escultor o el pintor hace a su vez lo mismo: crea la escultura o el cuadro y los vende, haciéndose un bien a sí mismo y un bien a quien los adquiere, ya que el comprador se da una alegría a nivel espiritual".

Algo muy importante que los ángeles también me explicaron es que no es conveniente dar y no recibir. Hay quienes (y entre esos me incluía yo) que se sienten "culpables" si reciben. Existe la ley del dar y recibir, la ley de la compensación, así que si solamente damos y no recibimos estamos de una u otra manera no cumpliendo con esa ley, generando así un desbalance energético en nosotros.

Lo importante de todo lo anterior es que sea lo que hagamos en nuestras vidas, tengamos como objetivo inicial y primordial el ofrecer un servicio a los demás. Que con la actividad que desarrollemos estemos ayudando o brindando un servicio y no sea solamente con un fin egoísta de sobresalir o ganar solamente nosotros, pues es en ese momento cuando no estamos cumpliendo con nuestra misión divina.

Los ángeles me han dicho que el dinero es un resultado, no es el objetivo. Es decir, en la medida en que hagamos las cosas con amor y buscando dar un servicio, el dinero llega por añadidura, fluye. Es así como la energía funciona.

Dios y Sus ángeles quieren que seamos totalmente felices, y ellos más que nadie saben que estamos en un mundo material y por ende, necesitamos de lo material para vivir (¡Dios fue quien creó todo lo que existe y sabe que así es!). Por tanto, no es que debamos ser pobres para que Él esté contento. En una opinión muy personal creo que hemos hecho una interpretación errónea de aquello que dice la Escritura acerca de que solo los pobres entrarán al reino de los cielos. Por el contrario, creo que Dios quiere que vivamos en abundancia, pues eso es lo que merecemos. Sin embargo, aquí deseo repetir lo que ya dije anteriormente: el fin debe ser el servicio. No hagamos las cosas de una forma egoísta pues allí no estamos cumpliendo con la ley Divina.

Los ángeles nos ayudan a recordar esos dones que poseemos para que los pongamos a nuestro servicio y el de los demás con el fin de atraer la abundancia y la prosperidad. Ellos nos indican que el primer paso es mirar hacia nuestro interior y observar esas capacidades con el fin de utilizarlas en nuestro favor. Podemos trabajar en equipo con ellos (eso, de hecho, es lo que ellos esperan de nosotros: ¡que les pidamos ser nuestros coequiperos en la construcción de nuestras vidas!) e ir poco a poco descubriendo -o mejor, redescubriendo- esas habilidades que podemos desarrollar aún más para atraer hacia nosotros aquello que tanto queremos.

Los consejos que me han dado los ángeles y que deseo compartir acerca de la manera en que podemos aplicar la ley de la atracción en nuestras vidas son:
1. Tener fe de que aquello que queremos ya existe para nosotros (recuerdo cómo ellos me dijeron un día: "No te preocupes por el dinero. Te prometemos que nunca te faltará". Esto me lo dijeron en una etapa de mi vida en la cual no tenía trabajo estable y estaba sola viviendo en otro país, pero creí y desde ese momento el dinero me llega sin falta, por diferentes vías, pero siempre lo recibo).

2. El punto anterior está directamente relacionado con la manera en que manejamos nuestra mente. Hagamos que ella esté de nuestra parte y no en contra nuestra (esto lo digo pues en muchas ocasiones -si no en la mayoría- nos concentramos en los pensamientos negativos atrayendo así lo que NO queremos). Los ángeles siempre me han recalcado la importancia de mantener en nuestra mente pensamientos positivos, pensamientos de fe, alegres, que manifiesten lo que en realidad queremos para nosotros.

3. En todo lo que pensemos y hagamos, tengamos a Dios y Sus ángeles presentes, pidiéndoles que nos muestren el camino que más nos conviene para tomar las mejores decisiones, que redunden en una vida más tranquila y próspera. Dios nos regaló el libre albedrío, pero es importante saberlo manejar y no olvidar que Él desea formar parte de nuestra vida.

4. Creemos una meta, un objetivo y mantengámoslos con constancia. El cambiar nuestros pensamientos constantemente bloquea o neutraliza la energía que les colocamos haciendo así que no puedan materializarse. Si tienes por ejemplo el deseo de estudiar en otro país, mantén ese objetivo en tu mente, visualízalo, trabaja con los ángeles -pidiéndoles que te muestren la mejor manera de alcanzar ese sueño y ellos te guiarán-. Luego, ¡ponte manos a la obra! Verás cómo esa idea se irá materializando de una manera mágica.

5. Arriba mencioné la palabra "visualizar". Esto quiere decir que en tu mente construyas una imagen que describa perfectamente aquello que deseas alcanzar. Mantén ese pensamiento fijo, visualízalo (mi recomendación es hacer la visualización mínimo dos veces al día, al despertarte y al acostarte, pues son los momentos en los cuales la mente está más receptiva).

6. No hay meta o sueño imposible. No dejes de trabajar por algo por el simple hecho de que crees que es imposible para ti alcanzarlo. Pregunta a tu corazón y él te dará la respuesta. Si hay "algo" que te dice que lo intentes, ¡no te frenes! Cuando yo "sentí" (y lo coloco entre comillas pues en realidad era un mensaje que estaba recibiendo por parte de los ángeles) que quería trabajar con los seres de luz, escuché voces de personas que me decían: "¿Estás loca? ¡Eso es muy intangible! Haz algo que sea tangible, real. Por ejemplo, ¡abre un almacén o negocio!". Sin embargo, no me dejé convencer y mantuve mi creencia en que esto era lo que quería hacer y ahora digo que si hubiera prestado atención a esas voces estaría frustrada, infeliz, sin haber desarrollado el potencial que Dios me regaló.

7. Sé humilde. Ésta ha sido una de las grandes enseñanzas que he recibido por parte de los ángeles. Entre más tengas, sé más humilde. La humildad aquí se expresa como la sencillez y el no creer que eres más que otros por el hecho de poseer más. Recuerda la ley del dar y recibir. En la medida que des, recibirás, así que no olvides que eres igual a los otros y que si das con amor, recibirás lo mismo para ti.

8. Actúa. No basta poner a trabajar nuestro corazón y nuestra mente para que las cosas se materialicen. La acción es un paso fundamental para que nuestros ojos físicos puedan observar aquello que tanto añoramos. Fe, visualización, constancia y acción. En este último los ángeles son excelentes consejeros. En la medida en que les pidas que te muestren los pasos a tomar para la consecución de tus objetivos, te puedo asegurar que poco a poco irás sintiendo qué es lo que debes hacer. Esto lo he aplicado permanentemente en todas las situaciones de mi vida ¡y es infalible!

9. Da las gracias. Este punto es también prioritario mantenerlo presente. Cuando tú das las gracias es porque has recibido algo que te gusta, esperabas o es bueno para ti. De esa manera, da gracias a Dios y a Sus ángeles porque ya lo que deseas existe en el Universo y es tuyo.

Quizás te estés preguntando con qué ángeles trabajar para alcanzar la prosperidad. Existen ángeles para tareas específicas, así que puedes pedir a los ángeles de la prosperidad y la abundancia que estén a tu lado imprimiendo en tu interior la energía que necesitas para tomar los pasos que te lleven hacia ellas. Pide también a tus ángeles guardianes que siempre te muestren aquellas acciones que debes llevar a cabo para cumplir con tu misión divina. Por otro lado, el arcángel Chamuel (o Samuel) es el arcángel de lo nuevo: nuevo trabajo, nueva casa, nuevo carro, etc., así que no dudes en pedirle cuando desees algo nuevo en tu vida. ¡Él te rodeará con su energía para que tengas la fuerza necesaria para trabajar por tus metas! Algo clave: no olvides que Dios es el único que nos puede conceder lo que pedimos o deseamos. Los ángeles únicamente atienden Sus órdenes y las ejecutan.

Recuerda: pide de corazón. No te compliques con rituales extraños o difíciles. Los ángeles solo esperan que les pidamos desde nuestro corazón, con la fe de que estamos siendo escuchados. Haz lo que sientes deseas hacer: si cuando te comuniques con ellos sientes el deseo de encender una vela, hazlo. Si sientes que deseas colocar música de fondo, hazlo. En una palabra: déjate guiar por tu voz interior pues ella sabe qué es lo que te conviene.

El amor trae abundancia. Los ángeles me han enseñado esta frase en mis años de trabajo con ellos. Haz las cosas con amor y el resultado será inevitable: tendrás prosperidad, éxito y alegría. La abundancia está dentro de ti.



*Ana Mercedes Rueda 
Website: www.mensajedeangeles.com, Email: info@mensajedeangeles.com.

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