martes, 15 de septiembre de 2015

Mami no me grites. [Impactante reflexión]

Mami no me grites, no me grites más. Me da mucho miedo cuando lo haces. Me da miedo que me dejes de querer y que ya no merezca tu amor más.
Cuando gritas fuerte, te dejo de oír, prefiero no escuchar porque cuando lo hago me duele el alma y pienso de mi mal. No me gusta,  y aunque para ti a veces funciona, para mi jamás lo hará. No sólo porque me lastimas y humillas, sino porque si lo haces frecuentemente, te dejaré de escuchar. Mi coraza endurecerá y pronto ya no me asustarás. Mi escudo se hará tan fuerte que ya no me molestará más. ¿Y si no te hago caso a gritos? ¿Qué otra arma utilizarás?

Tus gritos abren un campo de batalla en nuestra relación, yo me defiendo a mi manera… y tu… también. Nuestras armas nos lastiman a ambas y nuestras corazas también. Y si tu táctica ya no me asusta más, entonces que vas usar mamá. Yo no quiero perder, y sé que tú tampoco lo quieres hacer, pero al final, la realidad es que no te quiero perder.

Tus gritos lastiman mi ser, me siento culpable y poco valiosa. Inmediatamente pienso que hay algo mal en mí. Y aunque dices que me amas aun cuando estás molesta, es muy difícil de creer. Mi cabeza a lo mejor te defienda, mi corazón no te quiere creer. Tus palabras feas dentro de mí resuenan como el eco que define mi ser.

Los ratos lindos que pasamos, se evaporan con tu reacción sin control. Y puede ser que al rato me desquite con mi hermano sin que haya mayor razón.

Mamá, mamita querida, sabes que te amo con todo mi corazón. Eres la mejor madre del mundo y te quiero pedir perdón, por si al estar creciendo y aprendiendo no supe cómo atender a tu llamado, tu expectativa o tu petición. De ti estaré aprendiendo esta gran lección: que a los hijos con gritos se les educa, por más que se les ame con todo el corazón.
Y cuando te vas a trabajar me pregunto ¿si a tu asistente también le gritas igual? y me pongo a imaginar ¿cómo te sentirías si tu jefe te pidiera las cosas a gritos, sólo porque cree que te puede mandar? Verdad que no se vale mamá

Yo sé cómo te sentirías mamá, porque a mí me pasa igual. Una gran oleada de ira me invade, la frustración y la impotencia jamás se van. Sé que te darían ganas de vengarte porque a mí me pasa igual. Y si pudieras humillarle o incluso pegarle te liberarías un poco más, pero sé que no lo harás porque yo tampoco lo hago mamá. Al menos no de frente, pero de algún modo has de aliviar ese gran malestar que ese gran grito dejo dentro de ti mamá. ¿Qué pensarías de ti con las cosas feas que dice de ti mamá?, verdad que tu corazón se fracturaría y pensarías de ti muy mal… eso imagino que pasaría porque eso es lo que yo vivo cuando tú me gritas!!!

Te propongo un trato mamá, yo estoy aprendiendo a ser hija, y tú a ser mamá. Cada vez que nos equivoquemos o que yo me porte mal, cuando estés a punto de explotar: ¿por qué no mejor empezamos de cero?, nos abrazamos, nos entendemos y hasta nos decimos te quiero. Créeme yo no te quiero hacer daño mamá.

Tengo tantas ganas de que  me veas a los ojos, aun cuando estoy enojada contigo mamá y anhelo tanto que me digas “te quiero” aun cuando me he equivocado mamá. Quiero sentir que puedo descargar todo eso que guardo de enojo y de miedo, sabiendo que tú no te alejarás. Y al final escuchar un “te quiero” y que ya nunca más me gritarás.

Que te parece mamá, ¿empezamos de cero? ¡¡¡ Cuántas veces lo necesitemos mamá!!!

Con amor,
Luis Carlos y Gaby
Fundadores de Niños de Ahora y creadores del Método Paternidad Efectiva
Fuente: http://www.ninosdeahora.tv/index.php/blog/noticia/337

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