viernes, 24 de julio de 2015

Los Duendes del hogar

Dicen que a los duendes son entidades mágicas que nace al abrigo de las fuerzas elementales. Viven en los bosques, en los árboles y son parte del ciclo de la Naturaleza.
 El duende se distingue por: 
1) Tiene más tendencia que todos los otros seres de su tipo a introducirse y habitar en espacios poblados por seres humanos, 

2) Es más urbano, por lo que aparece no solo en casas de campo sino en viviendas de ciudad, y en sitios como casonas, palacios, castillos, mansiones, 3) Suele aparecer casi siempre con forma humana (manifestándose con piel más clara que sus congéneres), y no muestra cuernos, rabos, cojera, o agujeros en las manos,


4) Es más propenso que sus congéneres a seguir, prácticamente a donde quiera que vayan, a familias o personas específicas, 

5) Suelen disfrazarse de frailes y usar ropa más vistosa que muchos de sus congéneres.

Aclarado lo anterior, podríamos definir a los duendes como:
‹‹Seres etéricos vinculados al elemento tierra, cuyo hábitat natural suele estar en cavernas, minas abandonadas u otros sitios intraterrenos dentro de entornos generalmente boscosos, aunque tienen una marcada tendencia a habitar en espacios poblados por humanos, y su naturaleza es tal que poseen poderes sobrenaturales, pueden vivir hasta más de 500 años, no tienen conciencia moral, son juguetones y usualmente bromistas y maliciosos, y se manifiestan como pequeños enanitos de no más de cincuenta centímetros, con indumentaria vistosa que suele incluir un sombrero puntiagudo››.

Poder metamórfico

Si bien los duendes se manifiestan prácticamente siempre como enanitos, casi nunca se vuelven visibles; y, cuando lo hacen, a veces toman aspecto animal para pasar desapercibidos, prefiriendo animales domésticos como perros o gatos, o criaturas tranquilas como los gorriones o las palomas. En cuanto a la velocidad, se cree que pueden metamorfosearse en cuestión de segundos.

Su debilidad son los seres humanos y en cuanto pueden se cuelan en nuestros  hogares  y se instalan como un miembro más de la familia. Les encanta saber que reconocemos su existencia y que los admitimos, por eso es interesante tener en un lugar preferente un dibujo o una figura de duende al que hay que bautizar con un nombre corto y sonoro.

A veces los duendes tratan de hacerse notar y ponen a prueba tu temple con sus travesuras. Estas suelen ser sencillas y nada trascendentes como provocar situaciones de terror,  hacerte olvidar una cita, poner pequeños obstáculos en tus quehaceres diarios e incluso esconderte cosas. Cuando notas esto, debes hablar con los duendes de tu casa con tranquilidad y ternura, diciéndole lo mal que te encuentras con esa cosas y haciéndoles algún encargo positivo que los entretenga


Si le caes bien a un duende incluso puede ayudarte a encontrar objetos perdidos, como pendientes u otros pequeños objetos que aparecerán de nuevo misteriosamente.        

Los “duendes domésticos” proceden generalmente de un grupo denominado «elementales de los bosques» y, debido a que poseen sensibilidad emocional e inteligencia, suelen desarrollar simpatía o aversión hacia la o las personas con las cuales conviven. De ser lo primero, el duende puede hasta dejarle piedras preciosas u otros presentes, que aparecerán en la casa “como por arte de magia”, sin que nadie comprenda bien cómo fueron a parar allí; o bien, según lo sugerido por ciertos relatos de la tradición popular, el duende podría ayudar discretamente en tareas domésticas, ya sea encontrando objetos perdidos, ahuyentando alimañas o potenciales delincuentes, o incluso limpiando partes de la casa.

En cambio, en el segundo caso todo depende del grado de aversión y hostilidad que el duende tome hacia el humano o los humanos, pudiendo ir desde las simples bromas de mal gusto (esconder objetos y volverlos a poner después de causar angustia, asustar animales, despertar a la persona tirando de sus orejas, causar desorden o ensuciar cosas o sitios, etcétera), hasta la auténtica maldad, lo cual sucede rara vez pero es digno de temerse, pues se manifiesta en cosas como: ser agredido físicamente por el duende (que generalmente hará esto en estado de invisibilidad), ver al duende en una forma espantosa (se aparecerá con ojos negros de demonio, colmillos o algo así, o simplemente estará observando detrás de la ventana en medio de la soledad de la noche, o bien nos mirará mientras dormimos, hasta que despertemos y veamos sus ojos pequeños, hundidos y rencorosos), perder objetos a causa del duende (que los destruirá o esconderá indefinidamente), ver que frecuentemente las mascotas y los niños de la casa son asustados por el duende, o incluso, si se trata de varios duendes, sufrir la presencia de un escenario paranormal semejante a un poltergeist.

En este punto de la simpatía o aversión del duende, cabe advertir que muchos han gozado inicialmente de la simpatía o hasta del cariño de estos seres, pero después se han afanado en sacarlos de la casa, provocando resentimiento, rencor, u odio… Lo inverso, que sería contar desde el inicio con la antipatía del duende y conseguir después su simpatía, es difícil y mucho menos usual que lo anterior; ahora, y según se desprende de la tradición oral, ofrecer dulces o leche al duende puede ser efectivo para que nos vea amistosamente.

Es también conocido de todos que a los duendes les entusiasma el dinero y contar. Así que cerca de la representación del duende es bueno colocar un platillo con monedas de curso legal. Dice la leyenda que los duendes cuentan y recuentan esas monedas y mientras lo hacen multiplican tu economía.

Dicen también, que a los duendes les gusta presumir de ser cultos y exquisitos, por eso duermen en medio de los libros para absorber de ellos durante el sueño los conocimientos de los que luego alardean.


Los duendes pueden ofrecerte dinero y joya o incluso guiarte a un tesoro. 

En muchos países, la tradición popular cuenta con referencias que señalan una marcada aversión de los duendes hacia la sal, sobre todo hacia la sal de mar, que es más gruesa que la de cocina y se usa en muchos trabajos de magia blanca. 

Fuente: http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/2015/06/los-duendes-del-hogar-lares.html

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