sábado, 18 de julio de 2015

Los cinco espejos de las relaciones


La Matriz Divina es un campo de energía que contiene todo lo que ocurre en el mundo, en nuestro interior y en el exterior de nuestro cuerpo. Es un puente entre nuestras creencias y la realidad que vivimos. De tal manera que esta es un espejo de aquellas.


A través de nuestras relaciones con los demás, nos presenta los más claros ejemplos de lo que en realidad son esas creencias. Independientemente de lo que nos enseñan nuestros espejos, es pasando tiempo con los demás que se activan las emociones y los sentimientos apropiados, en el momento preciso de nuestras vidas, para ayudarnos a sanar nuestras mayores penas y nuestras heridas más profundas. Debido a que casi nunca nos quedamos “estancados” en la alegría, las relaciones puramente agradables generalmente no activan las lecciones más profundas de la vida.

Las relaciones son nuestra oportunidad de vernos en todas las formas imaginables. Desde las mayores traiciones a nuestra confianza, hasta los intentos más desesperados de llenar nuestro vacío, todas las personas nos muestran algo sobre nosotros mismos.

Si tenemos la sabiduría de reconocer los mensajes que nos están siendo reflejados, descubrimos las creencias que causan el sufrimiento en nuestras vidas. ¿Reconoces el mensaje que te estás enviando a ti mismos por medio de la Matriz Divina?

La Matriz Divina ofrece una superficie neutra que simplemente refleja lo que se proyecta en ella. Vivir en un universo en donde lo que sentimos respecto a nosotros se refleja en el mundo que nos rodea, se convierte en algo importante a la hora de reconocer lo que nos están diciendo nuestras relaciones.

Los cinco espejos antiguos de las relaciones

El primer espejo. Refleja el momento

El segundo espejo. Refleja lo que juzgamos en el momento

El tercer  espejo. Refleja lo que hemos perdido, entregado o nos han quitado

El cuarto  espejo. Refleja nuestra noche oscura del alma

El quinto espejo. Refleja nuestro mayor acto de compasión

Los espejos de nuestras relaciones listados en el orden en que por lo general los aprendemos. Usualmente, los espejos más obvios son los que reconocemos primero, permitiendo que el poder de los más profundos y más sutiles, emerja y se aclare.

EL PRIMER ESPEJO: REFLEJA EL MOMENTO

¿Sabes que existe una relación entre lo que hacemos y lo que pasa en el mundo? Si estás viendo tus creencias representadas a través de tus espejos, entonces están ocurriendo ahora mismo. ¿Qué estás viviendo ahora? ¡No es una casualidad, presta atención! Éste es el valor de nuestros espejos, su inmediatez nos ayuda a comprender las conexiones reales y subyacentes entre eventos en apariencia dispares.

Una vez que es reconocido un patrón negativo puede ser sanado. Cualquier reflejo que veamos nos brinda una oportunidad preciosa. Con mucha frecuencia descubrimos que los patrones negativos reflejados en nuestras vidas están enraizados en uno de los tres miedos universales: el miedo a la separación y al abandono, el miedo a no tener autoestima, y el miedo a entregarnos y confiar. (Exploremos cada uno de ellos en próximas entradas)

Los animales son grandes espejos para activar las emociones sutiles que llamamos “problemáticas.” En la inocencia de ser lo que son, pueden encender poderosas emociones de control y juicio respecto a la forma en que las cosas deberían o no deberían ser. Los gatos son un ejemplo perfecto. Y, por la misma razón, salvando las distancias, yo añado a los niños, como pudimos comprobar en “Tu hijo, tu espejo”.

EL SEGUNDO ESPEJO: REFLEJA DE LO QUE JUZGAMOS EN EL MOMENTO

Algunas veces, el reflejo del momento puede estar mostrándonos algo más sutil de lo que estamos haciendo en nuestras vidas; a veces nos revela lo que juzgamos en nuestras vidas. ¿Cuántas veces atraes a tu vida personas que hacen ostensibles cualidades que te molestan soberanamente? A mí me costó años verlo. No entendía que atrajera a personas poco comprometidas. ¿Por qué la vida no me devolvía el mismo compromiso con el que yo me entregaba en los diferentes proyectos? ¡Por fin lo comprendí! La falta de compromiso de estos individuos activaban una carga emocional en mí porque eso es precisamente lo que juzgaba constantemente.

El reconocimiento del juicio reflejado en una relación es un descubrimiento poderoso, que tiene repercusiones que tocan cada aspecto de la vida. Agradece  a las personas que te ayudan a tomar conciencia de esta lección. Yo lo hago y vivo sin rencor.

EL TERCER ESPEJO: REFLEJOS DE LO QUE HEMOS PERDIDO, ENTREGADO O NOS HAN DADO

¿Alguna vez has sentido un magnetismo inexplicable hacia otra persona o te acaban de presentar a alguien y sientes que es como si le conocieras de toda la vida? Seguramente sí. Pues que sepas que esa fuerza misteriosa hacia el otro, ese fuego que te hace sentir tan vivo, ¡no es el otro, eres tú!

Cada vez que confiamos lo suficiente como para amar o darle cariño a alguien y esa fe es violada, perdemos un poco de nosotros en la experiencia. Nuestra renuencia a exponernos de nuevo a dicha vulnerabilidad es nuestra protección; es la manera en que sobrevivimos a nuestras heridas más profundas y a las mayores traiciones.

La buena noticia es que esas partes nuestras que parecen ausentes jamás se han ido del todo, simplemente están escondidas y enmascaradas para salvaguardarlas. ¡Recuerda que la base de tu verdadera naturaleza jamás puede perderse! Reconocer la forma en que la enmascaramos es embarcarnos en un camino veloz hacia la sanación.

Por cada parte de nosotros que cedemos para llegar a ser lo que somos, queda una vacío esperando ser llenado. Quizás te estés preguntando qué necesidad tenemos nosotros de desprendernos de partes de nosotros mismos para después pasarnos media vida buscándolas en otros. ¡Es una cuestión de supervivencia emocional o física! (es posible que de niño descubrieras que es más fácil permanecer en silencio que emitir una opinión bajo el riesgo de ser ridiculizado o invalidado, ahí, por ejemplo, cediste una parte de ti) El caso es que cuando nos encontramos con aquel que tiene las mismas cosas que hemos entregado, nos sentimos bien a su lado, nos hace sentir enteros de nuevo. Por eso nos sentimos poderosa e irresistiblemente atraídos hacia él, hasta que recordamos que nos sentimos tan atraídos por algo que todavía tenemos en nuestro interior… solamente que está dormido. En la conciencia de que seguimos poseyendo esas características y rasgos, podemos desenmascararlos y reincorporarlos a nuestras vidas. Reconocer nuestros sentimientos hacia los demás por lo que son, y no por lo que nuestro condicionamiento ha hecho de ellos, es la clave del tercer espejo de las relaciones.

Cuando te encuentres con alguien en tu vida que active un sentimiento de familiaridad te invito a que te sumerjas en el momento. Algo raro y precioso está ocurriendo en ambos: acabas de encontrar a alguien que guarda las piezas que tú estás buscando: a menudo es una experiencia mutua, ¡y la otra persona se siente atraída hacia ti por la misma razón! Si procede, comienza una conversación, cualquier cosa para mantener el contacto visual. Mientras hablas, hazte mentalmente esta sencilla pregunta: ¿Qué veo en esta persona que he perdido en mí, que he entregado o que me han quitado?

Esos breves instantes son tu oportunidad de sentir la alegría y la euforia del momento, pues encontramos la plenitud en nuestros seres cuando los demás nos reflejan nuestra verdadera naturaleza. ¿No te parece bonito? A mí me parece tremendamente bello, y humano… cuando tomas conciencia de ello, claro, sino sentirte constantemente atraído por otras personas puede traerte muchos quebraderos de cabeza; bueno, igual no.

EL CUARTO ESPEJO: REFLEJOS DE NUESTRA NOCHE OSCURA DEL ALMA

La Noche Oscura del Alma es una época de tu vida en que atraes una situación que representa lo que para ti son sus peores miedos.

Hay una diferencia sutil pero significativa entre dejar nuestros empleos, amigos y relaciones amorosas porque nos sentimos completos y quedarnos con ellos por miedo ¡a que no haya nada mejor para nosotros!

¿Cuántas veces te has aferrado a una relación en la que no te encontrabas bien hasta esperar que llegase algo mejor? Este apego puede ser causado por nuestra inconsciencia de lo que estamos haciendo, o porque tenemos miedo de remover todo y enfrentar la incertidumbre de no saber qué sigue después. Haz un ejercicio de honestidad y pregúntate ¿realmente estoy dónde y con quién quiero estar o estoy, por dentro, pidiendo a gritos un cambio y me siento frustrado porque no sé cómo compartir esta necesidad con las personas cercanas a mi?

Un día, seguramente cuando menos lo esperas, ¡zas!, ocurre. Aparentemente de la nada, aparecen en tu vida todas esas cosas por las que esperabas y que tango anhelabas. ¿No es genial? Se presentan las circunstancias perfectas (otra persona, otro curro…) para dejar a tu pareja o tu trabajo actual. Así que te lanzas de lleno hacia ellas como si no existiera un mañana… precipitándote a un abismo que no te esperabas. ¡Así es la vida, amigo! Tomar decisiones desde el miedo tiene sus consecuencias ¡Apechuga!

Y es que ante tanta emoción no te estás dando cuenta de que esto no es más que un señuelo para generar el cambio que necesitas. La vida te pone en bandeja lo que tanto deseas para que no puedas resistirte, de lo contrario jamás darías el salto. Nadie se levanta una mañana y dice “a ver… creo que hoy voy a renunciar a esto que tengo seguro y entrar en mi noche oscura del alma a enfrentarme con mis miedos” ¡Parece que no es así como funcionamos!

Tú tranquilo, que uno solamente puede ser atraído hacia esta dinámica cuando su maestría de la vida envía la señal de que está listo. En realidad fuiste tú quien te trajo hasta aquí, por lo que una vez que comprendas por qué te duele tanto, la experiencia comienza a adquirir un significado diferente. Es sólo cuando tenemos dichas experiencias sin comprender lo que son o por qué las estamos viviendo, que podemos enfrascarnos en años, o hasta en vidas, de un patrón que puede robarnos literalmente las cosas que más amamos… incluyendo la vida misma.

EL QUINTO ESPEJO: REFLEJOS DE NUESTROS MAYORES ACTOS DE COMPASIÓN

Se trata de la compasión hacia nosotros mismos, hacia lo que somos y en lo que nos hemos convertido. ¿Cómo sería de distinta tu vida si permitieras que todo lo que haces fuera perfecto tal como es, sin importar como resulten las cosas? La excelencia consiste en hacer y crear todo al máximo de tus capacidades, ¿puede haber algo más grandioso? No, a menos que lo compares con algo distinto. La sanación más profunda de nuestras vidas también se puede convertir en nuestro mayor acto de compasión. Es el cariño que nos damos a nosotros mismos.

MÁS ALLÁ DE LOS ESPEJOS

Aunque ciertamente hay otros espejos que nos muestran secretos todavía más sutiles de nuestra verdadera naturaleza, los que acabo de describir aquí son los cinco espejos que nos permiten la mayor sanación en las relaciones de la vida. Cada espejo es un peldaño hacia un nivel mayor de dominio personal. Una vez que los conoces, ya no puede “desconocerlos”. Una vez que los ha visto recrearse en tu vida, no puedes “dejar de verlos”. Sólo queda aprender la lección y seguir adelante ¿Vamos juntos?

Fuente. https://biblioterapeuta.wordpress.com/

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