miércoles, 29 de abril de 2015

Reflexión de una anciana Irlandesa, dirigida a su cuidadora.



Carta de una anciana Irlandesa, dirigida a su cuidadora. Encontrado entre sus efectos personales tras su muerte

¿Qué ves tú ? tú que me cuidas.
¿Qué ves tú ?
Cuando me miras, ¿qué piensas tú ?


Una vieja arisca, un poco loca
La mirada perdida, como inexistente.
Que se baba cuando come y nunca contesta.
Que cuando le dices con una voz fuerte, “intente”,
Parece no prestar ninguna atención a lo que tú haces.

Y continúa a perder sus zapatos y sus medias.
Quien de manera dócil o no, te deja hacer a tu antojo,
El baño y sus comidas para ocupar sus largos días grises.

¿Es eso lo que tú piensas ? ¿Es eso lo que tú ves ?
Entonces abre tus ojos, no soy yo.
Te voy a decir quién soy aquí sentada bien tranquila.
Me desplazo cuando tú me mandas y como cuando tú quieres.

Soy la última de diez hermanos, con un padre y una madre.
Tengo hermanos y hermanas que se quieren.

Soy una moza de 16 años, con alas en los pies.
Que sueña encontrar pronto un novio.
Casada, recuerdo las promesas que hice ese día.

Tengo ahora 25 años, y un hijo
Que me necesita para que le construya una casa.

Mujer de 30 años, mi hijo crece rápidamente.
Estamos unidos el uno al otro por lazos que perdurarán.

40 años, pronto él no estará más aquí.
Pero mi hombre está a mi lado que vela sobre mí.

50 años, de nuevo con niños alrededor mío ;
Heme aquí de nuevo juegan los niños y con mi amado.
He aquí días negros, mi marido muere.
Miro el futuro temblando de miedo,
Pues mis hijos están todos ocupados en criar a los suyos.
Y pienso en los años y el amor que he conocido.


Yo soy ahora, una vieja, y la naturaleza es cruel.
Que se divierte a hacer pasar la vejez por locura.
Mi cuerpo se va, la gracia y la fuerza me abandona.
Hay ahora una piedra allí donde antes tuve un corazón.
Pero en este viejo pellejo, la moza vive,
Y su corazón se hincha sin descanso.
Me acuerdo de mis alegrías y de mis penas.
Y de nuevo siento mi vida y amo.
Vuelvo a pensar en los años pasados demasiado cortos
Pasados demasiado rápidamente.
Y acepto esta realidad implacable que nada puede durar.

Entonces, abre los ojos, tú que me cuidas y mira.
No a la vieja arisca.
Mira mejor, tú me verás.

Este poema fue encontrado entre las cosas de una persona mayor Irlandesa a su muerte.
Texto aparecido en el Bulletin Caritas de Ginebra.
Dado a conocer por Josefina del servicio a los enfermos de AIX.

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