martes, 21 de abril de 2015

La relación con una misma. [Por Louise L. Hay]


En lugar de tratar la manera de ser más feliz en las relaciones actuales o de encontrar la pareja perfecta (temas sobre los que ya se han escrito muchos libros), deseo centrarme en la relación más importante de nuestra vida, la relación que uno tiene consigo mismo.

Algunas mujeres se quedan atascadas en la pregunta « ¿Cómo puedo ser feliz sin pareja?». La sola idea las aterroriza. Pero es necesario que reconozcamos nuestros temores, los superemos y los dejemos atrás. Haz una lista de todos tus temores («Lo que temo es...», «Tengo miedo de...»), examínalos atentamente y luego comienza a diluirlos. No es necesario que luches contra ellos; eso les daría demasiado poder. Medita sobre cada uno de tus temores y luego déjalos caer uno por uno en un riachuelo para que se disuelvan en el agua y desaparezcan arrastrados por la corriente. Después convierte cada uno de esos temores en una afirmación positiva. Así pues, la frase: «Me da miedo que nadie me vuelva a amar jamás» se puede convertir en «Yo ya soy alguien y me amo de verdad y profundamente». Si no somos capaces de darnos el amor que decimos desear, entonces jamás vamos a encontrarlo fuera de nosotras. No pierdas el tiempo deseando algo que no tienes en ese momento. Comienza por ser amorosa y tierna contigo misma. Haz que tu cuerpo y tu corazón experimenten cómo es el amor. Trátate como desearías que te tratara tu amante.

Casi toda mujer vive sola en algún momento de su vida: de joven, cuando todavía está soltera, después de haberse divorciado o bien cuando se ha quedado viuda. Creo que todas las mujeres, incluso aquellas que gozan de una maravillosa relación en estos momentos, necesitan hacerse la pregunta «¿Estoy preparada para vivir sola?». Depender totalmente de que otras personas cuiden de nosotras no es estar conectada con nuestros recursos interiores. Incluso cuando mantenemos una relación necesitamos tener momentos de soledad, tanto para descubrir quiénes somos, como para pensar en los objetivos y cambios que queremos hacer. Nuestro tiempo a solas puede ser tan satisfactorio como el tiempo que pasamos con otras personas, sobre todo si hacemos de nuestros pensamientos nuestros mejores amigos.

Actualmente una mujer soltera tiene todo el mundo por delante. Puede llegar tan alto como sus capacidades y fe en sí misma se lo permitan. Puede viajar, elegir el tipo de trabajos que quiera realizar, ganar dinero, tener muchos amigos y desarrollar mucha autoestima. También puede tener parejas sexuales y relaciones amorosas cuando lo desee. Hoy, incluso, la mujer puede decidir tener un hijo sin necesidad de estar casada y seguir siendo socialmente aceptada, como hacen muchas de nuestras famosas actrices y otras figuras públicas. La mujer de hoy puede crear su estilo de vida.

Es posible que muchas mujeres, de todo el mundo, jamás tengan una relación duradera con un hombre. Pueden quedarse solteras durante toda su vida. En la actualidad, en Estados Unidos hay aproximadamente 122 millones de hombres y 129 millones de mujeres. Esta diferencia es aún mayor en otros países, como por ejemplo en Francia. La soltería está aumentando como nunca antes. Pero no debemos tomar esta realidad estadística como una tragedia sino como una oportunidad para la evolución de las mujeres. Ya sabemos lo que suele ocurrir en la vida; cuando no se hacen los cambios que es necesario hacer, ésta interviene y nos obliga a hacerlos: no dejas el trabajo que detestas y acaban por despedirte. La vida te da la oportunidad que no quisiste tomar por ti misma. Las mujeres no han hecho los cambios de conciencia necesarios para realizarse y recuperar su poder y ahora la vida las está empujando en esa dirección.



Extracto de ¡El mundo te está esperando! - Louise L. Hay
Editorial Urano. Página 30

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