martes, 21 de abril de 2015

Cómo ver el aura – Parte I



Toda expresión de vida que necesita oxígeno para vivir, tiene un aura. Toda manifestación de vida genera un campo de energía magnética que se puede percibir, sentir, y ver alrededor del cuerpo físico. Muchas veces cuando nos referimos a alguien, mencionamos "tiene un aura especial", "su personalidad brilla", etc. ¡Y así es! También percibimos cuando alguien es agresivo, a veces incluso un simple roce con otra persona puede provocar placer, o temor.

El tamaño del aura puede ser mayor o menor, según la composición de los pensamientos o sentimientos de las personas, también de las experiencias vividas durante el día. Por ejemplo si has tenido un mal día, te sientes abatido y cansado, tu aura puede tener unos 60 o 90 cm alrededor del cuerpo; en cambio si has recibido un tratamiento de Reiki, o has practicado meditación, puede extenderse hasta varios metros. Por lo general, en condiciones normales, tiene una extensión de 1,20 hasta 1,50 metros.

Cuando las personas tienen un florecimiento espiritual escaso, el cuerpo etéreo no se desarrollará mucho, en cambio, una persona espiritual o que se emociona con frecuencia, tendrá un cuerpo emocional amplio.

El aura deja su impronta, podríamos decir su huella, en todo aquello con lo que interactuamos, sea una persona, un objeto, un ambiente. Cuanto más prolongado y cotidiano sea el contacto, mayor será la huella. Por ejemplo, si todos los días nos sentamos en el mismo sillón para ver la televisión, dejaremos nuestra energía en él, se convertirá en "nuestro sillón", y no solo por el hábito, sino porque ¡realmente lo es! Está impregnado de nuestra energía.

Cuando nos mudamos, una situación que genera mucho estrés, tardamos en habituarnos al nuevo espacio, y el motivo es que paulatinamente, debemos magnetizar y armonizar esos nuevos ambientes con nuestra propia frecuencia de energía.

Los niños tienen una facilidad especial para ver y experimentar el aura y es frecuente que trasladen esas experiencias a sus dibujos. ¿Por qué el gato es azul? ¿Por qué el hermano mayor está dentro de una nube violeta? ¿Por qué la cara de la mamá es roja? Con frecuencia los niños rodean a los protagonistas de sus dibujos con muchos colores diferentes, que reflejan la energía de las personas o animales que están dibujando. Con el tiempo, esas percepciones sutiles se desvanecen y son reemplazadas por una educación "formal", donde la maestra o la mamá dirá al niño: "la próxima vez pinta a Toby de color marrón, el gato es marrón"…. Lamentablemente el niño comenzará a callar su experiencia, dando paso a otros estímulos, hasta que progresivamente perderá ese don natural.

No hace falta volver a ser niño, ni tener súper poderes para sentir/ver el aura de las personas que se acercan a nosotros, tampoco se trata de magia, ver e interpretar el aura es algo que se aprende, y que exige un tiempo de práctica, perseverancia y la buena disposición de querer aprender.

Ejercicio para leer el aura


En una habitación, siéntate o párate frente a un espejo a una distancia de unos pocos metros. El fondo que se refleja debe ser de un color sólido, preferentemente claro. Observa tu figura en el espejo y centra tu atención fijamente en un punto de tu contorno. Al comienzo, puedes percibir una difusa claridad, una delgada línea blanca o transparente. Con el ejercicio continuo, digamos una vez al día por unos minutos, paulatinamente comenzarás a ver que esa delgada línea se expande, y comenzarás a notar su color.


En la segunda parte de esta nota, te enseñaremos los colores y significados del aura.

Fuente: Voces Huffington Post

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