domingo, 21 de diciembre de 2014

15 secretos para lograr una vida feliz

 ¿En qué aspectos de tu vida estás más floja?

Tomate un tiempo para experimentar estas propuestas. Son formas simples de encarar tu realidad diaria. ¿En qué aspectos estás más floja? Anímate: date un auto empujoncito y trabaja eso que tienes más descuidado.

Haz el bien.
Más allá del valor intrínseco de tenderle una mano al prójimo, hoy se sabe que ayudar a otro es la mejor forma de ayudarse a sí mismo. Esto incluye a familiares, amigos y también a extraños. Hoy por ti, mañana por mí.“Yo creo que la solidaridad es horizontal, de intercambio, de beneficio mutuo. Ser solidario es encontrarse con otro y es una experiencia horizontal: aún en su aparente "miseria", aún en su necesidad, en su carencia, el otro me devuelve algo. Siempre recibimos al dar. Y no es algo teórico, o algo que suena bien. Es lo que sucede”, reflexiona Juan Carr, fundador de Red Solidaria.


Busca tu pasión y hazte cargo de ella.
¿Qué es lo que te apasiona, eso en lo que te perdés y no sentís el paso del tiempo? Eso que pareciera que no te cuesta, porque te encanta hacerlo. ¿Pintar? ¿Tejer? ¿Tocar la guitarra? ¿Aprender un idioma? Descubrí lo que te gusta hacer y alimentá tu pasión.


Vive el momento presente.
No hagas la lista de las cosas que vas a hacer mañana mientras juegas con tus hijos. Dedicalel 100% de tu ser a lo que estás haciendo ahora, en todo sentido. Cuando charlas con tu mamá, disfruta ese momento. Cuando estás trabajando en el informe que tienes que entregarle a tu jefe, focalízate en eso y silencia tu celular. Céntrate en el ahora.


Decide ser feliz.
“Ser feliz es una decisión”, dice la psicóloga chilena Pilar Sordo. “Esto parece indicar que la felicidad no dependería de las cosas que nos pasan, sino más bien de la actitud con la cual enfrentamos lo que nos ocurre. La felicidad para muchos es algo que se anhela, que se busca, sin tener en cuenta que, como decía John Lennon, ‘es justo lo que ocurre mientras uno está haciendo otros planes’”.


Piensa positivamente.
El psicólogo Yves Thalmann dice que la felicidad está, por supuesto, ligada a la sensación de ser feliz. Sin embargo, no podemos elegir todo lo que sentimos, ya que no podemos optar por tener un determinado temperamento, predisposición o tendencias a sentir emociones definidas. Pero la felicidad es también una manera de ver las cosas y, por lo tanto, es el resultado de nuestros pensamientos: nosotras podemos elegir -de manera consciente- nuestra forma de pensar y enfrentarnos a los hechos.


Disfruta del silencio.
No queremos que vivas sin ver televisión o sin música. Lo que sí puedes hacer es apagar por un rato la radio y demás artefactos y deleitarte con esa tranquilidad. También puedes ir a una biblioteca, a un museo o a un jardín solitario y encantarte contigo.


Saborea las pequeñas alegrías.
Presta atención a los pequeños momentos de felicidad que encuentres cada día. Utiliza todos tus sentidos para apreciar esos regalos de la vida: la sonrisa de tu bebé, la brisa en tu cara, el olorcito a café y tostadas de la mañana… Busca el tuyo.


¡Deja de pensar todo!
No le des mil vueltas a un asunto que te angustia. Está bien reflexionar sobre algo, pero que pienses una y otra vez sobre lo mismo no te ayudará a resolverlo. Salí a dar una vuelta, distráete, córrete del problema. Cuando vuelvas a él, tendrás la cabeza más fresca para encontrar una solución.


Muevete, chiquita, muévete.
“La actividad física es un componente básico para alcanzar y mantener una salud adecuada”, explica el doctor Diego Iglesias, cardiólogo especialista en medicina del deporte y docente universitario. ¿No te pasa que cada vez que, aunque no tenías ganas de ir, cada vez que salís del gimnasio te vas recargada de energía, buena onda? También te pones en otra sintonía por un rato y despejas la cabeza. La doctora Patricia Sangenis, médico cardiólogo y reconocida especialista en medicina del deporte, nos dice qué actividad física es ideal para cada edad.


Cultiva tu costado espiritual.
“No hay que ser rarito con olor a sahumerio para ser espiritual”, nos recuerda Beatriz Goyoaga, coordinadora de El Arte de Vivir para Latinoamérica y España. “Se puede ser ‘normal’ y, al mismo tiempo, espiritual”. “Sonrían más”, decía el propio Sri Sri Ravi Shankar durante su visita a la Argentina. El “gurú espiritual” Claudio María Domínguez, por su parte, comenta que “el desafío más grande es tener el coraje de mirar hacia adentro. Hay una lucha entre la razón, los viejos mandatos de viejas mentes y lo que el corazón pide a gritos que es cambiar hacia esa resonancia amorosa que pide el alma”.


Pide permiso, di por favor y gracias.
La amabilidad hacia los demás nos hace sentir mejor como individuos y nos permite reconocer al otro. Tal como dice la campaña “Digamos permiso, por favor y gracias, otra calle es posible”, es posible reducir los niveles de estrés y maltrato cotidiano que se viven en las calles a través de un gesto pequeño.


Cultiva tus vínculos.
Pasa tiempo con tu familia y amigos. Invierte tiempo y energía en las relaciones que te importan. Anda a visitar a tu amiga que fue mamá, anda a comer a la casa de tus papás el domingo, no faltes al cumpleaños de alguien que te importa, escríbele a esa persona que está lejos. Tomate el tiempo para estar con tus seres queridos.


 ¡Diviértete!
Dedícate a hacer cosas que te gustan y que te hacen sentir bien. Salí a comer con amigas, experimenta una clase de un baile que no sepas, busca la última película de humor que no hayas visto. Incorpora momentos de ocio a tu vida, cualquiera que te haga reír.


Come en forma saludable.
Una alimentación equilibrada, hecha a conciencia, es la clave para mantener la salud. Será importante, entonces, que revises tus hábitos alimenticios, y ver si es conveniente que corrijas alguno.


Llega temprano.
No vivas corriendo. ¿No crees que será menos estresante llegar a tiempo que estar sufriendo todo el viaje para ver cuán tarde llegas a esa cita de trabajo o al encuentro con el chico que te gusta? Intenta programar tus actividades y reuniones en forma realista, de manera tal que puedas llegar de un lado a otro con tranquilidad. Acuérdate: es fundamental evitar el estrés.  

Por  Sabrina Díaz Virzi

Fuente: Clarin.com 

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