martes, 11 de noviembre de 2014

Trabajo Interior

La vida es un evento personal.
-Juan Carlos Fernández

Yo entro a una realidad correspondiente con lo que yo mismo decido hacer.

Toda herramienta es neutra; puede usarse bien o usarse mal. Usar una herramienta con sabiduría o con ignorancia, no depende de la herramienta; depende de nosotros. Si tengo sabiduría, cualquier herramienta la utilizaré con sabiduría; si no la tengo, utilizaré cualquiera a mi alcance con ignorancia. Por supuesto que es en los resultados donde voy a verificar qué utilicé.

El despertar de nuestra conciencia no es algo que sucede de la noche a la mañana. Es poco a poco... es como el amanecer: lentamente en cuanto nuestros procesos sentimentales, emocionales, culturales, estén ahí. Matemáticamente, se pueden dirigir de manera voluntaria si aprendo a hacerlo. Puede ser que en un momento dado nos dominen las emociones, el instinto o los sentimientos, eso es mientras yo no he desarrollado la habilidad para yo guiarlos a ellos. No dominarlos: guiarlos. Es dirigirlos voluntariamente. Esa habilidad se desarrolla. Si esa habilidad no pudiera desarrollarse, no podríamos hablar de unos seres que llamamos los maestros. ¿Quién es un Maestro? Alguien precisamente que no es dominado ni por sus emociones ni por sus instintos, ni por sus sentimientos. Él maneja su vida, sus decisiones y sus acciones desde comprensión de amor. Eso, obviamente, es el resultado de un proceso largo. Mientras ese proceso se culmina, vamos a usar  las herramientas que están presentes para lo que sirven. Para esto me referiría al Taller de Amor y Sexualidad. ¿Para qué sirven las emociones, los sentimientos, el instinto? Cada cosa sirve para algo; el asunto es si yo sé cómo manejarla.

Tenemos derecho a tener emociones y sentimientos, y tenemos derecho a tener una cultura. A cometer errores también. Pero hay algo que es de la Ley del Universo y eso se llama los resultados que cada uno de nosotros obtiene en su vida. No los que obtienen las personas a su alrededor ni la gran masa poblacional, ni la civilización, sino los que cada uno de nosotros obtiene a nivel personal porque el desarrollo espiritual es algo individual. Lo que es colectivo es la experiencia que vivimos los unos o los otros, pero lo que yo comprendo de una experiencia es absolutamente individual. Frente a una situación, dos personas comprenden lo mismo, si “comprendieran”... Pero entienden cosas diferentes. Quiere decir que es tan individual, como que nadie puede comer por otro, o respirar por otro, o vivir por otro o aprender por otro. Sí, ¡eso es tan individual y tan particular!... No es sino observar algo que llamamos el resultado medible que una persona tiene en su vida. Ese resultado medible, no tiene sino dos aspectos, uno interno y otro externo.

Internamente, ¿cómo se mide el resultado que puedo estar obteniendo? Por mi nivel de paz interior o de felicidad interior, por la disminución de mis sufrimientos personales frente a la vida. Sabemos que el sufrimiento no sirve para modificar ninguna cosa. Con el sufrimiento yo no arreglo ningún problema, ni soluciona el problema a otro ni nada para mí. El sufrimiento es un indicador de mi no aceptación, no soluciona nada.

El primer indicador de resultados, es sufrimiento o disminución de él.  El segundo es en el mundo de las formas. En el mundo externo donde hablamos de resultados personales, no colectivos.  Si yo tengo un problema de relaciones eso no significa que los demás lo tengan o que no lo tengan. Yo tengo un problema de conflictos y de pelea con la mayoría de las personas, o estoy absolutamente solo. Ese problema se origina en algo que hay dentro de mí. Si la persona tiene un problema de salud, ¿dónde se origina eso? ¡¡Adentro!! Y si tiene un problema de escasez de recursos, se origina adentro; y si tiene un problema de que no se siente bien en ninguna parte, esos problemas se originan en el interior del individuo. Si no fuera modificable la causa que los origina, entonces no podríamos evolucionar como seres humanos. Por supuesto que es un proceso, no es de la noche a la mañana que voy a dejar de sufrir, ni de la noche a la mañana adquiero la habilidad de solucionar mis “problemas”, pero desde luego que puede hacerse. Hay seres que ya lo han hecho y nos lo pueden mostrar. Hay otros que sin haberlo hecho aún completamente, han avanzado en esto y nos pueden mostrar ciertos resultados más satisfactorios que otros.  Eso es lo que nos muestra que el desarrollo espiritual va a producir un cambio a través de un proceso. 

Inicialmente están ahí el sentimiento, las emociones y la cultura, ¿qué hallo yo con eso mientras tanto?... Sufrimiento. Necesito ir trabajándolo poco a poco;  no puedo trabajarlo de un solo golpe. Ese es el desarrollo. Como estamos en ese proceso, precisamente este taller de Aceptología es un paso muy avanzado en ese proceso. Ahora, la propuesta es una cosa; lo que cada quien haga con la propuesta es otra cosa totalmente diferente. Y absolutamente particular e individual. La propuesta es liberarnos totalmente del sufrimiento en este taller, mediante la aceptación de la realidad del Universo. Lo que usted haga con eso, depende de cada quién.

Lo que yo he observado,  a través de unos tres años, es que algunas personas disminuyen más rápido su sufrimiento que otras... ¿Por qué? Porque las herramientas están ahí y yo puedo usarlas, o no usarlas. Usarlas medianamente o al cien por ciento. De ello depende. La propuesta es que las usemos. No se preocupe sino por trabajar sobre usted mismo al ritmo que tenga. No estamos en una competencia; no estamos tras de ver quién se gradúa primero. Lo que estamos es viendo que cada uno tiene un ritmo que necesita aprovechar. El que sea: rapidísimo, o lento... o mediano, pero que vayamos avanzando. Es muy personal.

Volviendo a la tercera pregunta... ¿Qué pasa en tu interior cuando no puedes aceptar la realidad?  Lucha y sufrimiento.

La cuarta pregunta ... Si la realidad no es cambiable  por ti, ¿cómo harías para no sufrir ante ella? Esa es la pregunta clave. No hay sino una sola forma: aceptarla, y si es cambiable por ti, eres una persona de la segunda clase... ¿Se acuerdan de las tres clases de individuos? ¿Del que luchando y sufriendo cambia algo... de Simón Bolívar?... Si no la puedes cambiar pero luchas y sufres, entonces eres de los de la primera clase; luchas y sufres pero sin ningún resultado frente a la realidad. Pero si ni luchas ni sufres, sino que aprovechas lo que la vida te ofrece, ¿quién eres?  Esa persona que ya está en el tercer nivel de desarrollo espiritual. Quien lo que hace es servir a los demás, no luchar contra los demás; mostrarles un ejemplo a los demás y disfrutar de lo que los de segunda clase hacen.

Digamos que hay un conflicto muy grande que no requiere pedagogía, requiere guerra. El conflicto ya esta ahí. Es como cuando hay una persona enferma y requiere un antibiótico o una sutura. Cuando se requiere guerra se necesita guerra, pero, ¿quién va a hacer la guerra? No los de la tercera clase... los de la primera tampoco porque esos no van a tener éxito. Son los de la segunda. Esos van a hacer la guerra y posiblemente van a tener éxito. Cuando ya todo haya sido pacificado, ¿quiénes realmente van a disfrutar de eso? No los de la segunda. Ellos van a seguir peleando porque esa es su función. No los de primera, porque ellos van a seguir peleando, pero ni siquiera pueden tener éxito. Entonces, ¿quiénes van a disfrutar de eso? Los de la tercera y ahí es donde viene el dicho popular que dice:  “Nadie sabe para quién trabaja”.

Es una realidad del Universo. El que viene a disfrutar, ese ni siquiera es el que peleó por eso, sino que le corresponde disfrutarlo y aprovecharlo. El que peleó ni siquiera lo disfruta, solamente lo peleó. No fue Bolívar el que disfrutó después de la aparente libertad...

La pregunta quinta: ¿Cómo puedes saber que te corresponde modificar tu entorno? Por tres cosas: tienes las herramientas, los medios; lo logras hacer y, además, estás sufriendo al hacerlo. Es claro que la propuesta es que nosotros nos pasemos a ser de las personas de tercera clase, porque ya pasamos por la primera y por la segunda. No es ningún premio, es simplemente un resultado.

La sexta pregunta: ¿Cómo harías para generar una nueva realidad para ti?  Aceptando la actual. Recuerden que el universo es un proceso pedagógico. Cuando un lugar o circunstancia ya no tiene nada que pueda enseñarle a una persona, ¿qué hace esa persona en ese lugar? Ya no tiene nada más que hacer ahí, porque la interacción  alumno-profesor ha desaparecido. Por eso les decía: si no hay alumnos, el profesor no tiene nada qué hacer. Y si no hay profesores, entonces los alumnos no tienen quien los oriente. Cuando un entorno cualquiera ya no puede enseñarme nada, no hay alumno para ese entorno. Tiene que conseguirse otro. Así es como cambiamos de realidad. Así será como lleguemos a vivir en un mundo pacífico, armónico, respetuoso, abundante, donde no hayan las diferencias que existen en el que estamos ahora, donde no haya lo que llamamos injusticia, lo que llamamos pobreza y lo que llamamos desequilibrio. Pero para llegar a ese lugar necesito hacer algo interno yo...

Las reglas, o las normas, o simplemente las leyes de los hombres, son necesarias para manejar una dualidad que se llama la relación de los incompatibles. Por ahora solamente me gustaría que tomaran en cuenta dos cositas que vimos en el Taller de Relaciones

Si se establece una norma es por que las personas no pudieron ponerse de acuerdo. Entonces tiene que venir alguien y decir, “Mire, o usted cumple esto o lo vamos a sancionar”. Entonces la persona se siente obligada a cumplir una norma; a menos que comprenda lo suficiente como para decir, “Acepto que la norma es necesaria”.  Cuando podamos ponernos de acuerdo la norma no será necesaria.  Pero cuando no podemos, necesitamos que haya compatibilidad.  Entonces, en un mundo donde estamos llenos de contrastes incompatibles, la norma, la regla, la disciplina y la ley de los hombres, son absolutamente indispensables. Si yo estoy en ese mundo, es porque a mí me corresponde aprender a obedecer las normas. Una vez yo he comprendido que puedo comprometerme con el Orden del Universo voluntariamente, ya no necesito normas. Y pasamos a un lugar donde el mundo no es manejado por normas, sino por acuerdos y por sabiduría. Aún no hemos llegado a ese lugar... Llegaremos aprendiendo de éste. Todo eso es necesario, es perfecto... Pero para manejar las incompatibilidades, para eso este planeta es perfecto. Si tú tienes un grupo de seres humanos incompatibles, ¿cómo los organizas en el mismo lugar? Si son incompatibles significa que no pueden ponerse de acuerdo. Hay una forma de hacerlo: con normas rígidas... “Mire, si usted se pasa de esta línea para allá, lo fusilamos...”. La persona no está de acuerdo, pero sabe que si se pasa, lo fusilan. Eso es una norma y es necesaria cuando hay incompatibilidades. Eso es lo que sucede ahora en el planeta, por eso necesitamos normas.

Una cosa es modificar algo en contra de. Ahí es donde viene la lucha y el sufrimiento. La persona  que modifica el entorno va en contra de la voluntad de otros. Ese es quien va a tener sufrimiento.

Preguntar es sabio. No aceptar la respuesta es el problema.

Mientras una situación pueda enseñarte algo, la necesitas. ¿Cómo sé que esa situación ya no puede enseñarme nada? Cuando ya no sufro ante ella. Entonces esa situación desaparece de mi vida. Eso es lo que llamamos “La Magia”.

Si una persona no rechaza la vida, no sobreprotege a otros, no tiene perfeccionismo, no se preocupa de nada, no tiene fanatismo, no tiene mal genio, no condena a nadie, no tiene rebeldía, no tiene angustia, no critica a nadie, no tiene ningún rencor, no juzga nada, no tiene ningún apego, no mantiene ningún estrés, no teme a nada, no tiene celo, ni tiene culpa de ninguna cosa, ya no necesita estar en el planeta tierra, ya no tiene nada que hacer aquí. Entonces el asunto es muy claro acerca de cómo dejar de estar en el planeta o en las condiciones en que aquí se vive. Porque el planeta es de los más hermosos que hay en el sistema solar. El mejor de todos los planetas del sistema solar es la Tierra; el más lindo de todos... Y precisamente tiene que ser así para que podamos sobrevivir en nuestra ignorancia.

Al planeta Tierra pueden llamarlo de dos maneras; el significado es exactamente igual... De momento, el planeta tierra está asignado dentro del universo como una cárcel planetaria... o si prefieren, llámenlo un paraíso aislado, como se sientan mejor. Lo único que podemos verificar es que no tenemos aún la capacidad de salir voluntariamente del planeta Tierra. Afortunadamente, porque nosotros en este momento somos seres contaminados de creencias falsas, por lo tanto somos contaminantes. Si pudiésemos desplazarnos a otros lugares, llevaríamos nuestra contaminación. Entonces estamos aislados dentro del planeta, hasta cuando deje de ser contaminado, para que deje de tener la posibilidad de contaminar. Eso será cuando seamos seres puros de pensamiento. La persona que no es capaz de ser feliz por sí misma y de amar al prójimo como a sí mismo, es un verdadero peligro para los demás, y necesita estar aislada. ¿Quién es una persona que no es un peligro? Aquella que es capaz de ser feliz por si misma; que puede decir, “Comparto mi felicidad con otras personas y si las demás personas no son felices, eso no me impide a mi serlo. Igual sigo compartiendo mi felicidad con ellos”. Entonces no culpa a nadie porque él es feliz. El que culpa es porque no es feliz, porque supone que alguien tiene que hacer eso por él. Eso es lo que estamos haciendo aquí en la tierra, y por eso somos “un paraíso aislado”.  Mientras haya culpas habrá guerra, habrá violencia y habrá castigo.

El ejercicio que queda permanente, es que en la columna de reconocimiento de la pagina 10 del manual (otra página en esta trascripción) y donde marcaron algo. Vamos a trabajar en la columna de la derecha. Si yo marqué fanatismo, debo mirar lo que yo necesito aceptar: otras formas, otros caminos, otras creencias, otras opciones diferentes a la mía. Necesito aceptar eso para dejar atrás esa limitación. Si yo marqué mal genio, entonces lo que necesito es aceptar lo que otros hacen, o lo que otros dicen, o lo que está sucediendo. Aceptarlo como necesario y perfecto para ellos. Eso será lo que me permita solucionar mi problema. Ese es el ejercicio con esa tabla, hay que seguirlo desarrollando hasta que tengamos éxito.

Vamos a la página 12 del manual. ¿Cuáles situaciones son las que te causan aún algún tipo de sufrimiento o de miedo? Si encontraron situaciones, recuerden esta frase de la sabiduría que dice:  “Aquello que más teméis caerá sobre vosotros”... Parece como injusto... O aquella otra de la sabiduría popular que dice, “Al que no le gusta el caldo se le dan dos tazas”.  ¿A qué se refieren esas dos frases? A que lo que a mí no me gusta, es precisamente lo que necesito asumir y aceptar. Mientras más lo rechazo, con mayor fuerza la vida me lo presenta. Todo aquello a lo que le hago resistencia, hago que se manifieste. A lo que no le hago resistencia, no puede manifestarse. Entonces si le hago resistencia al caldo se manifiestan dos, tres, cuatro y hasta cinco tazas... Pero si no le hago resistencia, no se manifiesta ninguna. Con el miedo es lo mismo. Aquello a lo que yo le tengo miedo es a lo que le hago resistencia, y como le hago resistencia se manifiesta. Si yo lo acepto ya no necesita manifestarse. De manera que eso que anotaron en la primera pregunta, empiecen a trabajarlo para comprenderlo, para aceptarlo, para que no se manifieste con usted o contra usted. Ese es el ejercicio. Esto es lo que puede producir lo que llamamos el milagro o la magia: si no le hago resistencia, no hay posibilidad de que se manifieste. ¿Cómo se puede manifestar algo a lo que no le hagas fuerza?

¿Qué es lo que no estás aceptando de cada una de las situaciones anteriores? Esa es la causa del problema y la causa de mi sufrimiento, pero esa también va a ser la solución en la tercera pregunta: ¿Qué necesitas comprender de cada una de estas situaciones? Necesito comprender que todo lo que sucede en el universo es perfecto y es necesario.

Si tú pierdes algo que no necesitas, no sientes nada, o no tendrías que sentir nada...
Es decir... Supón que tú tienes una bolsa de basura y alguien se la lleva, ¿qué sientes? No necesitabas la basura; lo que pensabas era deshacerte de ella y alguien te hizo el favor de llevársela... El problema cuando yo pierdo algo y sufro por ello es porque yo pienso que me quitaron algo que yo necesitaba, entonces esa va a ser la causa de mi sufrimiento. Pero si yo lo veo como algo que no necesitaba, desaparece el sufrimiento. De hecho, si pierdo algo es porque no lo necesito. Está regido por leyes exactas.

A veces, vender unas cosas es más costoso que regalarlas, porque tienes que transportarlas, invertirles tiempo, ir a buscar el cliente etc. Por eso decimos, “Véndela”, pero si no la puedes vender (¿qué significa que no la puedes vender? Que evalúes que venderla es más costoso que regalarla), miras a quién se la ibas a regalar. Pero si no pasa al que se la ibas a regalar, bótala, y llegará el que la necesite.

La última pregunta, que complementa la tercera: ¿Cómo influiría en tu vida el hecho de que pudieras aceptar cada una de estas situaciones (las que anotaste en el ejercicio)? Influiría de una manera tan poderosa, que te llevaría a vivir una experiencia que los maestros llaman La Renovación de Vida. El Plan de Renovación de Vida tiene cuatro (4) pasos:

1.  Observo ante qué estoy sufriendo.

2.  Busco comprender qué es lo que yo no estoy aceptando.

3. Una vez ubicado, busco la información para comprender por qué razón suceden esas situaciones que yo no acepto. Si logro comprender por qué suceden, y les veo el valor y el propósito que tienen, entonces las acepto.

4. Al aceptarlas, mi sufrimiento desaparece totalmente y entro a una nueva experiencia de vida.

Ejemplo: me estoy sintiendo mal porque mi hijo va perdiendo el año en el colegio. Ya tengo dos pasos: estoy sufriendo y comprendo la razón por la cuál sufro, lo que no acepto. Luego el tercer paso: comprendo en qué se origina esta situación. Comprendo que ganar o perder un año no significa nada en la vida de un ser humano, sino que cada ser humano tiene su propio ritmo de aprendizaje. Que cada quien vive una experiencia que para él es valiosa. Entonces voy a aceptar, en este ejemplo, que mi hijo bien puede perder el año como una experiencia para él. Que será enriquecedora si reflexiono acerca de ella, pero no tengo por qué sufrir ante eso...

Si comprendo eso, ya puedo hacer el cuarto paso. ¿Cómo influiría ese hecho en mi vida? Influiría en que yo no volvería a sufrir si mi hijo pierde o no los años, sino que voy a aprovechar eso para que él pueda ver cual es su ritmo y aprovechar su vida. Comprendo que ser feliz no depende de aprobar años, sino de aprender a fluir con la vida. Si una persona hace eso, entonces le viene una sorpresa: el hijo no vuelve a perder años, porque dejó de presionarlo. Es un ejemplo nada más, pero sirve para aplicarlo a cualquier cosa.

También puede estarse dando una experiencia de destinos complementarios. Los padres están en un extremo y los hijos en el otro. Los padres están sufriendo porque a ellos les parece injusto que inviertan un dinero y un esfuerzo para que sus hijos tengan un estudio, y los hijos no lo aprovechen. ¿Qué hacen normalmente los padres, ante esta situación? El punto de vista de ellos es muy sencillo: “Es injusto e ilógico que yo me mate trabajando para que mi hijo no aproveche lo que yo hago por él“. ¿Dónde ve usted el error? Hay varios. El primer error, es que no me mato trabajando por él sino por mí, porque decido hacerlo. El segundo error es que lo estoy culpando a él de lo que decidí hacer: pagarle el colegio. El tercer error es que lo estoy culpando de no comportarse como yo quiero... lo estoy culpando a él de que yo me sienta mal por su comportamiento. El cuarto error es que en lugar de buscar la causa del problema decido sufrir y luego, muy posiblemente, castigar. Ya voy en cuatro...  y así seguimos sumando una serie de errores.

Miremos el error desde el otro lado ahora, ¿cuál es el error del muchacho? Que en un momento dado valora más el atractivo de un placer inmediato, que para él puede ser importante, y no le da mucha importancia a perder un año porque él ha verificado que igual con la cantaleta o con el regaño, lo padres le van a seguir pagando el estudio y piensa, “¿Cuál es el problema? No me gradúo en este año, me gradúo en el otro”.

Entonces, ¿cuál es la solución? Primero, dejar de cometer los errores como culpar al hijo de que yo me estoy matando por el; me estoy matando porque esa es mi decisión de matarme. Segundo, permitir que él asuma el resultado de aprovechar o no, lo que se ha puesto a su disposición. Eso se hace diciéndole: “Mira, la decisión de estudiar, o no, es tuya y no mía. Si tú no quieres estudiar yo te respeto, pero asume los resultado”. ¿Cómo se asume un resultado? “Para poder obtener un beneficio cualquiera, yo necesito hacer un compromiso y tener una función. Tú tienes derecho a no hacer nada, a ser vago si quieres, pero entonces no tienes derecho a tener estos y estos beneficios... ¡Esa es tu decisión!”.

Entraríamos a un proceso de educación. El problema a resolver es que no estoy aceptado que he tomado una decisión, y yo lo estoy culpando a él por esa decisión mía. Ese es el problema a resolver. Si  aceptara la situación y no sufriera por ella pero tomara una acción apropiada, el problema se solucionaría inmediatamente.  No tengo que culpar a nadie por las decisiones que yo tomo...

Es como la persona que le presta un dinero a otro y lo culpa porque no se lo pagó... Es lo mismo, porque la otra persona no tiene la culpa de que yo tomara la decisión de prestarle el dinero... Decimos. “¡Pero confié en usted!” ... Pues él no tiene la culpa de que yo confiara en él. Son decisiones mías que yo no asumo. Mi problema es que no estoy aceptando una realidad. Primero, no acepto que el dinero se perdió. Segundo, no acepto que yo tomé la decisión de prestarlo. Tercero, no estoy aceptando que yo tomé la decisión de confiar en él.  Y todas esas fueron decisiones mías y no las asumo, además lo estoy culpando a él y además sufro.  ¿Qué sería sabio en este caso? Aceptar que el dinero se perdió. Aceptar que la decisión de prestarlo fue mía. Aceptar que la decisión de confiar en alguien fue mía. Así, acepto que hay una experiencia valiosa para que la próxima vez yo tome mejores decisiones...  Ahí estaría la persona aceptando, se acabó el sufrimiento. Acabo simplemente de pagar una suma x por aprender a asumir mis decisiones... ¿no les parece barato?


En circunstancias, como la muerte de un ser querido, la muerte como nosotros la concebimos, no existe. La realidad es que no se pierde un ser querido, el ser es inmortal. Tampoco sucede que se pierda la compañía de una persona. Cambiamos de personas que nos acompañan, y lo que yo no acepto es eso. Si yo vivía con Pedro y resulta que Pedro trascendió, dejó su destino físico y se fue a otra dimensión, ¿significa que yo perdí a Pedro? ¿O que  fue lo que realmente pasó? Significa solamente que Pedro se quitó el vestido y se fue a otra dimensión a evaluar su estudio para tomar otro vestido. ¿Eso significa que yo no puedo volver a tener relación con otra persona? Por ejemplo, ¿con Juan?  Ese sentimiento de pérdida o de soledad es una situación puramente del ego que no acepta un hecho tan simple como que alguien puede cambiar de dimensión o de lugar en un momento dado. Es como que mi hijo se fue para otra ciudad y otro país. Es una situación normal. Si no la acepto, por supuesto que voy a sufrir; pero si la acepto desde amor digo, “¡Qué maravilla! Mi hijo está en otra ciudad teniendo una oportunidad maravillosa que va a ser satisfactoria para él...” ¿Me puedo sentir feliz con la satisfacción de alguien a quien amo, o eso es causa de sufrimiento? El apego es una parte del egoísmo que no puede aceptar la felicidad de otro y ser feliz con ella. La liberación es que la felicidad depende de mí y aún puedo ser doblemente feliz si puedo disfrutar a las personas que amo, aunque estén en otro lugar. Cuando una persona pasa por lo que llamamos muerte, él no se murió. Su campo inmortal pasó a otra dimensión. Se quitó un vestido, después se pondrá otro. Si entiendo esto, el sufrimiento desaparece totalmente... Más adelante vamos a aprender a trabajar esto.

Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 281 Volumén 2:La Aceptación Como Trabajo Interior


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