miércoles, 19 de noviembre de 2014

El Verdadero Éxito en tu Vida

"Una vida larga, saludable y feliz es el resultado de hacer contribuciones, de tener proyectos importantes que sean emocionantes
personalmente y contribuir y bendecir la vida de los demás"
-Hanse Seyle


Para comprender el verdadero éxito en la vida, has de aceptar que la mayor parte del tiempo has estado mirando para el lado equivocado. Sí, quizás te suene muy aventurado mi comentario pero así es.


Podrás profundizar en tu psicología cuanto te des cuenta de esta gran verdad.  Ya sea que estés sentado, de pie, acostado o como sea, si te alcanzas a observar, podrás ver, que prácticamente todo el tiempo estás viendo hacia fuera. Todo el tiempo, en todo momento, tu mente la entrenaste para ver hacía fuera. ¡Ése es el lado equivocado! Te quiero invitar a que empieces a ver hacia tí mismo, hacia tu interior.


En los siguientes capítulos quiero proponerte que conozcas tu identidad espiritual. Quiero que aceptes el desafío de abrir la puerta que te llevará a una búsqueda trascendental de tu ser, mucho más allá del ego. Quizá te parezca un poco descabellado incluso pienses que esta sugerencia está fuera de la realidad.


Y es que cuando una persona lleva años viendo hacia fuera, al toparse con alguien que habla de "dentro", cree que ese planteamiento no es real. Lo comprendo perfectamente. Sin embargo, me alegra que ahora mismo estés leyendo esto porque pronto te darás cuenta de que tu leyenda personal te ha traído hasta aquí, a este momento. Llegó la hora en que debías percatarte de que el verdadero éxito en la vida es algo más allá del ego.


El modelo educativo por el que pasamos todos nosotros nos condicionó durante muchos años a mirar siempre hacia el exterior en busca de sustento, fama, éxito, comodidad, buscar más allá de nosotros mismos para encontrar seguridad, amor, prosperidad, felicidad, y hasta hay quienes buscan una paz espiritual yendo a algún lado, allá afuera. Siempre buscando afuera. Así se nos entrenó: "esperando" recibir de algún lado la gracia y las bondades de la vida; pero llega el momento en que nos damos cuenta de que podemos invertir la dirección en la que miramos y empezamos a ver hacia nuestro interior. Ese instante es una verdadera transformación en el ser humano, y ese momento pudo ser cuando escuchamos una conferencia que nos "tocó el interior", o cuando leemos cierto libro, o cuando soñamos, o en un encuentro con alguien "especial" que nos hizo sentir algo dentro de nosotros mismos, o tal vez cuando vivimos una experiencia cumbre. En fin, lo que haya sido, pero llega el momento de ver hacia dentro, y cuando lo hacemos, encontramos maravillados una energía que ya habíamos percibido desde mucho tiempo atrás, pero que nunca habíamos identificado. 

Así, nos encontramos con la dualidad del ser humano: ego y espíritu. Son las dos partes de que nos componemos todos nosotros los mortales. Y trataré de explicarme mejor a manera de introducción, me permitiré citar una metáfora relatada originalmente por e: prolífico autor Henri J. M. Nouwen, sacerdote holandés y uno de los más afamados escritores espirituales del siglo xx, misma metáfora que trastocó mi vivir hace mucho tiempo siendo uno de los momentos en donde se empezó a abrir una puerta para mí. La metáfora es la siguiente:


Dos bebés se encuentran dialogando en el interior del útero. Confinados momentáneamente a las paredes del seno materno, mantienen una interesante conversación. Para entender mejor su diálogo, llamaremos a estos dos gemelos Ego y Espíritu.


Espíritu le dice a Ego: 

-Sé que esto va a resultarte difícil de aceptar, pero yo creo de verdad en que hay vida después del nacimiento. 

Ego responde: 

-No seas ridículo, ¿sí? Mira a tu alrededor. Esto es lo único que hay. ¿Por qué siempre tienes que estar pensando en que hay algo más aparte de esta realidad? Acepta las evidencias. Olvídate de todas esas tonterías de la vida después del nacimiento. 

-No sé de dónde sacas esas cosas. 

Espíritu calla durante un rato, pero su voz interior no lo deja así por mucho tiempo y no le permite permanecer en la complicidad de ese silencio. 

-Ego, no te enojes, pero es que tengo algo más que decirte. También creo que hay una madre. 

-¡¿Qué?! ¡Una madre! -exclama el Ego con una sarcástica carcajada-o ¿Cómo puedes ser tan absurdo, Espíritu? ¡Nunca has visto a una madre! Insisto, ¿de dónde sacas tantas tonterías? ¿Por qué no puedes aceptar que esto es lo único que hay? ¿Te cuesta mucho trabajo ver la más evidente realidad? La idea de la madre es verdaderamente descabellada. Aquí no hay nadie más que tú y yo. Ésta es la realidad. Ahora cógete de tu cordón y déjame de molestar. Hazte para allá y deja de ser tan tonto. Créeme, no hay ninguna madre. 

Espíritu se asió de su cordón umbilical con renuencia. Se movió hacia un lado y dejó la conversación. Pero luego de un rato, su inquietud pudo más que él y expresó: 

-Ego -implora-, por favor, escúchame. No rechaces mi corazonada. De alguna forma, pienso que esas constantes presiones que sentimos los dos, esos movimientos que a veces nos hacen sentir tan incómodos, esa continua recolocación y ese estrechamiento del entorno que parece producirse a medida que crecemos, nos prepara para un lugar de luz deslumbrante, y presiento que lo experimentaremos muy pronto. 

-Ahora sí lo veo. Estás loco -replica el Ego-. Lo único y exclusivo que has conocido desde que naciste es esta oscuridad.


Nunca has visto la luz, o esa cosa que dijiste o lo que sea. ¿Cómo puedes llegar a tener semejante idea? Esos movimientos y presiones que sientes son tu realidad. Eres un ser completamente individual y totalmente independiente. Éste es tu único viaje: oscuridad, presiones, una sensación de estrechamiento a tu alrededor y se acabó. No hay más, míralo con tus propios ojos! Lo que está aquí es la totalidad de tu vida. Tendrás que luchar contra esto mientras vivas. Ahora, por favor, ya agárrate de tu cordón y estate quieto.


Espíritu se le queda viendo a Ego y sólo mueve su cabeza hacia los lados. Ego se dio la vuelta y no hizo caso. Espíritu, luego de otro rato, no pudo contenerse y dijo: 

-Ego, tengo una sola cosa más que decirte y luego ya no te volveré a molestar. 

-¡Qué! -replicó Ego, impaciente. 

-Creo que todas estas presiones y toda esta incomodidad de que ya no cabemos aquí, en que cada vez estoy más unido a ti, todo esto que estamos pasando, pronto no tan sólo nos llevará a una nueva luz celestial, sino que cuando eso suceda vamos a encontramos con la madre cara a cara, algo me dice que cuando eso suceda vamos a conocer un éxtasis que superará todo lo que hemos experimentado hasta ahora. 

El Ego se le quedó mirando y luego de un momento dijo: 

-Estás totalmente loco. Ahora sí ya estoy plenamente convencido. Ya duérmete por favor.


¡Me fascina este cuento! Desde la primera vez que lo leí hace muchos años, nunca me lo pude quitar de la cabeza, y tampoco lo pude platicar con mucha gente. Cuando lo intenté me veían raro. Tal vez por eso nunca pensé que algún día sería parte fundamental de uno de mis libros. Bendito sea Dios al permitirme ser otro cana! a través del cual llega este mensaje. Mi mayor ilusión al escribir este libro es llevarte de la mano a que abras la puerta y veas esa resplandeciente luz celestial de la que muchos ya nos hemos percatado. Siento la noble intención de decirte lo que traigo en mi corazón desde hace tiempo, aceptando el riesgo de que ya se me catalogue formalmente como loco. No me importa. Me interesa que tu yo superior experimente el verdadero éxito en la vida, que vaya más allá de las demandas del ego (tu yo inferior), a quien, por cierto, no le interesa nada de lo que en este libro se expone. Tan sólo recuerda que por alguna poderosa razón, este escrito llegó a ti.


El material de los siguientes capítulos está organizado con base en las siguientes premisas fundamentales para la aceptación y comprensión de la misma:


1. Eres un ser divino. Y con el fin de darte cuenta de ello, has de trascender el viejo sistema de creencias que nos legaron las generaciones anteriores y saber de una vez por todas que hay algo más. Éste es, quizás, el mayor desafío para Nueva Conciencia, literalmente hablando.


2. Tu espíritu, tu yo superior, puede triunfar sobre las identidades de su contraparte, el ego, y de esta manera tú puedes vivir con la fuerza del espíritu.


3. Puedes irradiar esta Nueva Conciencia de tu ser más allá de tus propios límites y transmitida a los demás habitantes del planeta, por el bien mismo de la humanidad.


Cada capítulo lo he escrito con la intención de ayudarte a vivir los principios mostrados en estas premisas.


Lo que escribo no es ninguna novedad. Los más antiguos escritos espirituales a los que he tenido acceso, por el ejemplo la Cábala, contienen enseñanzas muy pertinentes que me gustaría comentar someramente. En estas enseñanzas se sugiere que nuestro propósito aquí como humanos, es ascender de los niveles más bajos de la vida a los planos más altos. Interpreto: ir  más allá del ego, hasta el espíritu. Pero muchas veces, con el único fin de avanzar al siguiente nivel, primero debemos "caer" para adquirir y generar la energía necesaria a fin de impulsamos hasta el siguiente nivel. En estos capítulos encontrarás historias que demuestran esto. Así pues, cada una de las "caídas" que uno experimenta es realmente una oportunidad escondida para adquirir energía. La energía así generada proporciona la fuerza necesaria para ascender al siguiente nivel de conciencia y, por lo tanto, elevarse por encima de lo alcanzado.


Tu espíritu sabe que esas caídas son necesarias para el logro de la meta final, el verdadero éxito en la vida. En muchas de mis conferencias menciono que lo que precisamente hace que un papalote se eleve, son los vientos en contra; ellos son los que le dan propulsión. Lo estudiaremos más adelante con detenimiento y gran amor.


Una caída, una dificultad, un dolor de mi propia vida que experimenté hace algún tiempo, me proporcionó la oportunidad que hoy bendigo para generar la energía necesaria para colocar mi ser en un nivel espiritual sobre el que ahora estoy pudiendo escribir. No tendría ningún sentido escribir esto, si no hubiera vivido las experiencias que me han hecho trascender mis propios límites.


Tengo mucho todavía por recorrer y lo que recomiendo en los siguientes capítulos son sugerencias; algunas de las cuales todavía necesito recordarlas con frecuencia con el fin de seguir evolucionando.


Hoy sé que todas las aparentes desgracias son de orden divino. El que podamos darnos cuenta de esto, está en nuestras manos.


Mi mensaje intento dejado claro. Utiliza los problemas y las aparentes desdichas para llegar a un nivel de conciencia más elevado, donde la presencia divina siempre te acompaña. En muchos de los capítulos te diré cómo. Lo sentirás. La energía que se adquiere es semejante al impulso que toma el maratonista al hacerse hacia atrás y salir así con más fuerza.


Ya conozco esta conciencia espiritual de la que te hablo, así es como ya conozco el verdadero éxito en la vida. Y éste es el más poderoso motivo por el que me urgía compartido contigo. Confío en que este libro te ayude a experimentarlo también y a encontrar tu yo superior y así compruebes la existencia de tu espíritu incluso en un interesante mundo materializado; que también te ayude a mirar hacia dentro, que te ayude a saber que Dios siempre está en ti. Vivir así, valga la redundancia, es divino.


Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 287El Verdadero Éxito en tu Vida

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