viernes, 14 de noviembre de 2014

¡Deseo que seas sano, feliz y rico!

"El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino. "
-Stephen Crane

Un domingo después de haber oficiado misa encontré un papel con la siguiente nota: 

“No había comprendido hasta que lo mencionaste, que es la gente rica la que es espiritual y que los esclavizadores y amos están en el camino correcto”, hacía referencia al tema que se tocó, “la esclavitud”.

No hay duda de que el escrito parecía sarcástico, y que sus comentarios expondrían lo absurdo de mi enseñanza. 

Reflexioné sobre lo fascinante del escrito y concluí que en muchos casos, la gente rica está funcionando en un sentido de conciencia más alto que la gente pobre. ¡Ésa es la razón de que ellos sean ricos!
También creo que todos los seres humanos tenemos una predisposición hacia la prosperidad, ya sea positiva o negativa. 


El hecho de que la gente rica ha amontonado abundancia indica que está viviendo por lo menos algunas de las leyes espirituales que gobiernan la prosperidad. Por supuesto, que esto no significa que toda la gente rica es espiritual y todo pobre no lo es. 


La prosperidad es una sinergia de varios factores, incluidos: una conexión espiritual fuerte, salud óptima, grandes y fructíferas relaciones, vocación gratificante, y los aspectos materiales. Igualmente, la gente rica que está enferma, amargada y sola no es ciertamente próspera. 

De la misma manera, aunque seas sano, espiritualmente centrado y tienes un buen matrimonio, pero luchas para pagar la renta o tus tarjetas de crédito cada mes  no eres, ciertamente, próspero. Y lo más cierto es, que no estás experimentando la armonía espiritual que tu Creador te está ofreciendo.

En el libro “Como piensa un hombre,” James Allen comenta cuán usual es que la gente diga¨: “Muchos hombres son esclavos porque hay un opresor,  -  ¡dejadnos odiar el opresor!.” Sin embargo la gente dice: “¡Un hombre es un opresor porque tiene esclavos!, … ¡dejadnos desdeñar a los esclavos!“

La verdad es que ambos los esclavos y el opresor, son co-creadores en ignorancia, carencia, y limitación. Mientras que parece que son víctimas uno del otro. En realidad, son víctimas de sí mismos.

Un opresor no puede sostener prosperidad porque él está exigiendo más de lo que él da, y arruinará en última instancia su propia conciencia. Un esclavo no se da suficiente valor a sí mismo, y termina además sumido en un estado de bancarrota espiritual.

Una persona seguirá siendo débil, dependiente y desgraciada si continúa rechazando levantar su propia conciencia y darle sentido a su vida. 

Citando otra vez del libro de Allen :

“Un hombre fuerte no puede ayudar a uno más débil a menos que el débil esté dispuesto a ser ayudado, y además de eso, el hombre débil debe ser fuerte por sí mismo, él debe, por medio de sus propios esfuerzos, desarrollar la fortaleza que él admira en otros. Nadie, a no ser uno mismo, puede alterar esta condición.” 

Será imposible ser próspero, si has sido programado para ser espiritualmente pobre. Especialmente, si ni siquiera estás enterado de que estás siendo programado a un nivel subconsciente. 

Por supuesto que a través de la TV, radio, periódicos, el Internet, gobiernos, instituciones religiosas, etc., te han programado, a nivel subconsciente, de que el dinero es malo y que la gente rica es malvada y que el ser pobre es espiritual. Esto te está haciendo entender, que Bill Gates, Ross Perot, Ted Turner, y otros multimillonarios han vendido sus almas, y ya les llegará el día de su ajuste de cuentas.

Para percibir la propia prosperidad espiritual, plena, tienes que desarrollar la prosperidad en TODAS las áreas de tu vida. Si todo está funcionando bien en apariencia, pero no tienes mucho dinero – es que faltan algunos elementos espirituales.
Me causa dolor ver a la gente padeciendo pobreza y carencias en su vida.

Antes de hallar mi destino en la iglesia, lugar a que eventualmente llamaría hogar, yo era un desempleado, no tenía coche, tenía una deuda que pagar de $55.000, y estaba vendiendo mis muebles para reunir dinero y poder comer.

Mi salud estaba afectada, mis relaciones eran un lío, y no podía ser más infeliz. Al momento que iba vendiendo mis muebles esto me daba para comer macarrones con queso tres veces al día. Y entonces descubrí una cosa muy fascinante...

Empecé a entender que el éxito y la prosperidad no dependen de las oportunidades, la suerte, el entrenamiento, la educación, o las habilidades desarrolladas. Tiene que ver con el estado de la conciencia así como del sentido de la vida y las creencias que guardamos en nuestra mente, sean conscientes o subconscientes. 

Con base en mi propia experiencia y en la del “círculo de perdedores” al que estuve asociado los primeros 30 años de mi vida puedo decir que si alguien nos hubiera dado un programa de trabajo en casa diseñado para hacernos millonarios, no hubiera funcionado, … ¡seguro que no!. ¿Por qué ? Porque no teníamos la idea o el sentido de ser sanos, ricos o felices. Éramos “víctimas profesionales”.

Cuando abrí un restaurante el gobierno inició los trabajos para la construcción de la carretera, en el mismo lugar. La vez que tuve un socio corrupto, la economía fue mala. Al final Hacienda clausuró mi restaurante por evasión de impuestos, y me hizo una auditoría judicial. Lo cual me dejó en la situación que les conté anteriormente.

Es increible que cuando tus amigos tienen una tragedia peor que la tuya, tienes que contarle,  inmediatamente, que tienes un tumor, un meteorito que cayó en tu coche, o alguna otra calamidad para asegurarte que “perteneces al su club”.

Eso es lo que hice por 30 años.

Habiéndolo perdido todo, me paré a mirar los factores externos que me afectaron, el gobierno, mi socio corrupto, hacienda, etc. y comencé a mirar los factores internos. Específicamente, me pregunté, -“¿quién fue la persona que siempre estuvo en la escena del crimen?” - Por cierto, la respuesta que vino a mí no me agradó, pero era la verdad: Todos los factores externos se habían manifestado por mi causa:

  • Tener miedo subconsciente al éxito o fracaso;
  • Carencia de autoestima, y
  • No creí que era digno del éxito.

Es muy fácil llorar y ser víctima y lograr con eso tu compasión, consideración, o condescendencia, etc. Y por supuesto, me rodeé de otros amigos que eran víctimas iguales a mi. Podíamos reunirnos y en cada oportunidad compartir nuestras tragedias y miserias el uno con el otro.

Es verdad, la gente está siendo lanzada a la calle pero es porque no pueden pagar sus hipotecas. Es verdad que otra gente no tiene ni para pagar la reparación de una pinchadura de neumáticos ocurrida camino a su entrevista para un trabajo bien remunerado, pero eso es por la predisposición negativa que tienen a la prosperidad. 

La pobreza no es la ausencia de dinero y de cosas que ocupan tu mente. Prosperidad no es abundancia de dinero o de cosas que ocupan tu mente. La pobreza y la prosperidad son los extremos de una misma cualidad, la abundancia y ésta se manifiesta además del dinero con la alegría de vivir, la armonía con los seres humanos y la salud. 

Cuando comencé a estudiar las leyes que gobiernan la prosperidad, abandoné los principios de la desesperación...y con el tiempo he aplicado con muy buenos resultados los Principios de la abundancia.

Apliqué esos principios, y he logrado la abundancia en todas las áreas de mi vida, de maneras cada vez mayores.

Esto solamente fue posible porque estuve dispuesto a enfrentar mis debilidades, descubrir y eliminar la “carencia insidiosa” que tenía programada en mí, y sustituirla por una programación positiva. Desde ese día, estoy siempre alerta, atento de lo que veo y oigo, procuro convivir con la gente con actitudes positivas y llenas de abundancia. Tuve que salir de mi zona de cómoda protección, enfrentar con valentía mis temores, y enfrentar mis creencias negativas. 

El dinero es parte de la magia en la vida. Es una fuerza que te permite a ti ser tú mismo. Permite que vayas a donde quieras ir, y que hagas lo que desees hacer, y te convierte en quien desees ser. ¡El dinero es Dios en acción! 

La pobreza hace a la gente mentir, engañar, estafar, robar e incluso matar. No hay NADA espiritual relacionado con la pobreza. Sí, realmente, la pobreza apesta.

Algunas de las personas de mi audiencia sienten una fuerte conmoción cuando yo hago la declaración de que es un pecado ser pobre. Por supuesto, Charles Filmore dió una gran sacudida a la comunidad religiosa en sus días, cuando él hizo la misma proclamación hace ya casi 100 años atrás.

La traducción real de la palabra pecado, que significa “perder la marca/señal”. El Curso de “Milagros” define al pecado como la carencia de amor. Creo que ambas caracterizaciones son válidas.

Si eres pobre, estás faltando a la marca/señal que tu Creador ha puesto en ti. 

Cuando estás proporcionando valor verdadero al universo, creando abundancia,  éste te recompensa con riquezas.

Esa es la forma en la que funciona el universo. A toda hora, sin excepción.


Para convertirte en multimillonario, primero tienes que convertirte en la clase de personas que puede manejar millones de dólares con responsabilidad. Debes proporcionar un gran valor a un gran número de personas, que estarán dispuestas a negociar parte de ese dinero tan duramente ganado.



La novela, “Atlas encogido” de Ayn Rand, debería ser una lectura obligada para la gente que busca referencia acerca de la prosperidad.

Otro trabajo suyo, y que es más relevante aún, es su libro “La virtud del egoísmo”.

Cuando hablo a la audiencia o escribo un libro como éste, es porque deseo que las personas entiendan una cosa muy simple, pero muy importante. No pueden ayudar a otra persona a menos que primero se hayan ayudado a sí mismos. O como el Reverendo Ike diría, la mejor cosa que puedes hacer por la gente pobre, es no ser uno de ellos!

No le sirve a Dios ni te sirve a ti si estás quebrado, enfermo, infeliz, o si tienes relaciones que no funcionan. 

Tienes que CREER que eres DIGNO DE PROSPERIDAD EN TODAS sus formas. Entonces, mientras camines por la senda espiritual de la conciencia, encontrarás que la abundancia se manifiesta más y más cada día.

Y entérate de que estoy viniendo desde un lugar de amor, y deseando lo mejor para ti.

¡Deseo que seas sano, feliz y rico!


Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 284 Volumén 2:Creando Prosperidad en mi Mente

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