viernes, 24 de octubre de 2014

La duda, una lucha interior


Muchas veces, también, el fallo de estas personas está en que les gustaría que las cosas ocurriesen como las imaginan, pero no consiguen decidirse a quererlas, por miedo, por inseguridad, por falta de convicción, por ciertas dudas, etc.: ¿Sería realmente mejor que cambiase mi vida? Parece que sí, sueño con una vida diferente y me siento muy bien, pero… ¿puedo permitirme este cambio? ¿Puedo darme el derecho a ser feliz? ¿Y los demás?

La duda y el miedo hacen que no consigamos el cambio a pesar de agradarnos la idea de ese cambio y de imaginarlo con fuerza. La razón de esto está en que, en el fondo, no queremos, no aceptamos ese cambio.

Nos sentiríamos culpables si lo efectuásemos y esto, debido, en la mayoría de los casos, a ideas equivocadas recibidas a través de la educación. Hay una lucha entre lo que se quiere y lo que está permitido querer, entre lo que resulta agradable y lo que está prohibido…

Esta lucha  interior bloquea la energía, produce en nosotros: tensión, desgaste, desaliento, irritabilidad, nerviosismo sin razón aparente, y hace que nos sintamos presos, sin alternativa posible.

La lucha interior representa una falta de unidad en nuestro ser y esa falta de unidad trae siempre, como consecuencia, el sentimiento de culpa, la autodestrucción y la ausencia de realización.

La pieza fundamental para conseguir la armonía de nuestro ser es perdonar y complacerse, amarnos a nosotros mismos y sintonizar con los demás, perdonándoles y amándoles. Sólo así tendremos energía para materializar nuestros objetivos.

En la medida en que consigamos estar en armonía con nosotros mismos, con la creación, con el cosmos, en esa misma medida tendremos a nuestra disposición la energía necesaria para lo que queremos. La abundancia será nuestra herencia.

LA ENERGIA PARA LA MATERIALIZACIÓN
Todo lo que hemos indicado h asta ahora es el PREAMBULO para que pueda funcionar la visualización creativa.

Dado ese PREAMBULO, el próximo paso es trabajar con el objetivo alimentándolo. Es el trabajo de la materialización.

Voy a enseñarte algunos de los métodos prácticos que se usan para dar consistencia y desarrollar con éxito el objetivo que se quiere alcanzar.

Puesto el fundamento, una de las formas de ir reforzando, de dar consistencia y de imantar el objetivo es cantarlo ¿Qué significa esto?

Repetiremos el mayor número de veces posible, durante el día, ese objetivo, mediante una frase o una breve canción.

Con relación a la música, como parte del proceso, podemos decir que tiene una enorme fuerza para mantener la emoción en el trabajo de materialización.

¿Ya has observado como se congregan las multitudes en los festivales de música? La música es un factor muy importante en la alimentación de la emoción. Así como la emoción es el puente entre la mente y el cuerpo,  así el sonido es el mediador entre la materia y la energía.

Escoger una frase musical que te agrade mucho y encajar en ella las palabras que vas a repetir para reforzar el objetivo, para cantarla después siempre que sea posible, es uno de los medios más eficaces para mantener encendida la llama de la emoción.

Para llevar a la práctica esto, no hace falta ninguna preparación; es posible hacerlo durante el aseo matinal, en el coche, andando, en el trabajo, en casa, delante de la televisión, en fin, en cualquier lugar y de cualquier manera. Hacer esto viene a ser como el aire que debemos respirar, como el oxígeno que debemos proporcionar a nuestra idea para conseguir su materialización.

Independientemente de esto, debemos reservar, durante el día un tiempo dedicado específicamente al trabajo directo. No es necesario mucho tiempo, pero si, que este tiempo sea tranquilo, libre de tensiones y de prisas.

  Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 274 Volumén 2: Juntando las Piezas

Tienes que ver esto también




No hay comentarios :

Publicar Comentario: