miércoles, 22 de octubre de 2014

La Clave de la Vida parte final

LA PERFECTA UNIDAD
Pero ¡atención! Esto es muy difícil. Yo sólo seré dueño y señor de mi mismo cuando consiga amar mi cuerpo, mis instintos, mis emociones, mis pensamientos, porque sólo así amaré y seré libre.

Antes de continuar debo decir que el amor del que hablo es el amor maduro, el amor pleno a todo lo que existe.

Hay etapas en el amor: Amor es sintonía, equilibrio, atracción; podemos hablar, por tanto, de amor donde encontramos sintonía.

En este sentido, podemos decir que hay amor al nivel del cuerpo, del instinto, de la emoción o del pensamiento. En verdad, sintonía, armonía, atracción, resonancia existen también en las vidas inferiores e incluso en los seres que llamamos inanimados.

El amor al que nos referimos aquí, el amor propiamente dicho, es el que se da al nivel de lo humano. Puedo sentirlo de las más diferentes formas, pero sólo existe si “me amo a mi mismo”, o sea, si hay unidad dentro de mi ser. Y el propósito perseguido dentro de nuestro sistema es exactamente ese.

Todas las formas de amor mencionadas, la del cuerpo, la de los instintos, la de las emociones, son buenas y no hay motivo para despreciarlas. Absolutamente.

Es exactamente aquí donde suelen empezar nuestros fallos en la gran tarea de encontrarnos con nosotros mismos. Pensamos que esas atracciones y deseos son malos, que son “tentaciones”, tentaciones a las que no debemos ceder y que tenemos que rechazar porque somos “seres superiores”, como si la naturaleza, Dios, se hubiese equivocado en su creación y fuese tarea nuestra corregir el defecto. ¿No parece una humorada?

Sin embargo, es aquí donde comienza toda esa lucha nuestra idiota contra nosotros mismos que nos acarrea enfermedades y males de toda especie.

Empezamos a bloquearnos, a tener miedos, a imaginar tentaciones, a sentirnos “pecadores”, a culparnos y a hacer primero, de nuestra vida, y, después, de la vida de los otros, un verdadero infierno.

¿Y todo eso, por qué? Porque no nos aceptamos, nonos amamos y, consecuentemente, nunca conseguimos ser dueños de nosotros mismos.

El paso siguiente sería mostrar lo que debemos hacer para amarnos, pero vamos a dejar esto para otra ocasión. Lo que hemos dicho es suficiente para lo que aquí nos interesa: la importancia de la unión interna del ser.

La fuerza de la visualización creativa está dentro de este sistema nuestro, que no falla, en la unión, interna, en el amor a nosotros mismos, pues es de teste modo como conseguimos unir todas nuestras fuerzas para la consecución de un objetivo que es querido por todo nuestro ser. Aquí está el secreto de la vida, de la fuerza, de la realización, del éxito, del amor y de la sabiduría.

Acabo de darte la clave de la vida. Vuelve a leer siempre que puedas, este capítulo. En él encontrarás la respuesta a tus problemas y, creo, luz para resolverlos.


PUNTOS PARA RECORDAR
  1. La enfermedad, el desaliento, la pobreza y la violencia  no son cosas naturales, son frutos de destrucción de muerte y no de vida.

    Estos frutos son consecuencia de una confrontación con las leyes fundamentales de la creación. Estamos llevando piedras en la espalda, pensando que es lo que se debe hacer y destruyéndonos totalmente.

  2. ¿Por qué sufrimos tanto? Porque pisoteamos o ignoramos una ley natural que está inscrita en lo más íntimo de nuestro ser, la ley según la cual toda criatura lleva dentro de sí la necesidad de conservar y expresar su individualidad. Nada ni nadie tiene el derecho de anular la identidad o la individualidad del otro, bajo pena de destruirlo. Lo mismo ocurre con relación a nosotros mismos: No tenemos el derecho de despersonalizarnos, ni siquiera por una supuesta causa justa.

  3. Ley de Trilogía. Para evitar esa despersonalización es necesario reunir tres elementos, cada uno con su propia identidad, de forma que constituyan una perfecta unidad y puedan materializarse en resultados concretos.

  4. Para que exista equilibrio y la posibilidad de algo nuevo es necesaria la unión de un polo positivo, de un polo negativo y de un elemento neutro entre los dos que los una sin identificarlos, sin dejar que uno invada la identidad del otro y permitiendo que el polo positivo continúe siendo positivo y negativo el negativo.

    Si falta este tercer elemento tendremos destrucción, desintegración y muerte.

  5. En el átomo: Protón (+), electrón (-), neutrón (neutro)

    En la relación humana: hombre (+), mujer (-), amor (neutro)

    En el amor: amar (+), ser amado (-), amarse (neutro). Ej. Para amarse: consciente (+), subconsciente (-), superconsciente (neutro).

    En la vida, la destrucción que existe es tanta porque en la mayor parte de los casos, el elemento neutro entre los polos positivo y negativo está ausente. Si eliminásemos el neutrón del átomo tendríamos una destrucción. Eliminando el amor entre el hombre y la mujer, lo que tenemos es actitud posesiva, enfermedad, despersonalización y destrucción. Sin el “amor a sí mismo”, lo que tenemos es también destrucción, destrucción en nombre del propio amor. Y cuando de  forma habitual cerramos el camino al superconsciente tenemos la autodestrucción, porque se establece una lucha interna permanente entre el consciente y el subconsciente, cada uno de ellos queriendo eliminar al otro. Cuando un hombre y una mujer, que no se aman a sí mismos, dicen que se aman, lo que en realidad sienten es una necesidad de amor que acarrea posesión, dominación, despersonalización y destrucción.

    Sólo quien se “ama a sí mismo” puede amar realmente, sin matar al objeto de su amor.

  6. La unidad interna del ser da más vida y fuerza para materializar el deseo, sea el que sea. En esa unidad está el secreto de la vida, del éxito y de la realización plena.

  7. “Amarse a sí mismo es mantener la unidad dentro del propio ser”.


  Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 273 Volumén 2: La Clave de la Vida



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