martes, 7 de octubre de 2014

Haz de tus metas un imán

HAZ DE TU OBJETIVO UN IMÁN

En el capitulo de visualización, vimos como podemos despertar la imaginación a través del devaneo. En aquel momento no teníamos ningún objetivo concreto. Dejábamos que apareciese en nuestra mente cualquier cosa que nos agradase emocionalmente, sin preocuparnos de qué se trataba y sin importarnos que fuesen uno, dos o más objetivos.

Ahora, supongo que tienes ya un objetivo claro, concreto, un objetivo que incluso has escrito y fijado en un papel.

Si aun no lo tienes, reserva un tiempo para encontrarlo.

Este libro quiere ser básicamente práctico; su lectura ha de llevar a conseguir lo que se pretende en la vida y no a saber como se debería actuar si…

El fallo fundamental de nuestro tiempo en el campo del saber está en que hay mucha teoría, teoría que engendra más teoría y que no es puesta a prueba en la práctica. Y cuando menos esperamos, estamos hablando de cosas que no tienen nada que ver con la realidad.

Supuesto el objetivo, vamos a hacer que reciba el apoyo del subconsciente, que éste se interese por él.

VIVE EMOCIONALMENTE EL OBJETIVO
Para esto debemos  conseguir que lo que queremos se presente como algo placentero, interesante, como un bien para el subconsciente.

Sabrás que lo has conseguido, cuando sientas que la emoción acompaña a la imaginación, cuando empieces a sentirte con fuerzas para entrar en acción.

Pero cuidado. Esto no es fácil. No se consigue siempre en el primer intento.

En verdad, aun en el caso de conseguirlo, es necesario empeñarse, insistentemente, durante una o dos semanas, en inflamar esa emoción.

De esa forma estamos acumulando en el objetivo que pretendemos alcanzar una gran carga de energía.

Es como si estuviésemos imantándolo.

Después de esto, bastará que nos mantengamos cerca de lo que deseamos atraer para que se concretice, para que venga a nosotros con fuerza y sin esfuerzo.

Procura sentir e imaginar. Ese es el lenguaje del subconsciente.

¿VAMOS A VISUALIZAR?

Mucha gente pregunta: ¿Qué es visualizar?

Hay personas que cuando cierran los ojos ven imágenes, objetos, paisaje, o sea, lo que quieran.

Otros, si cierran los ojos, sencillamente no ven nada.

En verdad para la visualización creativa no es absolutamente necesaria esa facilidad de ver imágenes con los ojos cerrados. Es suficiente pensar o imaginar que se está mirando o sintiendo lo que se pretende.

DIFERENTES MANERAS DE VISUALIZAR
Hagamos un pequeño ejercicio para entender mejor lo que estamos diciendo.

Cierra los ojos e imagínate en tu casa.

Imagínate en la sala de estar, en el cuarto… Imagina el sofá, tal como es.

Siéntete andando por la casa… echado en la cama.

Imagina alguna experiencia agradable que hayas vivido recientemente: Alguna comida sabrosa, alguna caricia…

Ahora siéntate en algún lugar que evoque paz…

Emplea todo el tiempo que te haga falta.

¿Lo has conseguido? ¿Has conseguido imaginarte, sentirte? ¿Cómo?

Sea cual sea la manera de llegar a eso,  es útil para la visualización creativa.

No obstante, hay ocasiones en que sentimos que hay algo bloqueando nuestra capacidad de visualizar o imaginar. Tenemos la sensación de que no podemos hacerlo.

Podemos saber que estamos bloqueados, por ejemplo, cuando nos dormimos al tratar de relajarnos para visualizar.

Es normal que esto ocurra alguna que otra vez, si estamos muy cansados, pero si el hecho se repite constantemente, podemos ver en eso un síntoma de que tenemos algún miedo de encarar nuestros propios sentimientos.

Concluyendo, para llegar a la visualización creativa no es necesario "ver", pero siempre será de gran utilidad poder hacerlo.

EJERCICIOS PARA APRENDER A "VER"


Hagamos algunos ejercicios más para aprender a "ver" y conseguir así mayor facilidad de concentración y de trabajo creativo.

La visualización y la representación mental tienen mucha relación con la atención de la mente a un asunto, o sea, con la concentración.

Relajación y concentración son dos elementos fundamentales para atraer lo que deseamos.

¿Vamos a los ejercicios?

Sentir el "punto" de visualización.

Escoge un lugar lo más oscuro posible. Cierra los ojos, sin apretarlos, e imagina algo que conozcas muy bien.

Ahora reduce la imagen o la sensación al tamaño de una caja de cerillas, aproximadamente, y trata de colocar el dedo índice derecho en el medio de la figura, después de traerla hasta tu frente.

El que apunte tu dedo en tu frente (entre las cejas) es el "punto" de visualización mental.

Para grabar bien ese "punto", mantén tu dedo por algunos instantes en ese lugar y siéntelo antes de abrir los ojos. Hazlo visualizando algunas figuras sencillas.

  Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 272 Volumén 2: Objetivos, Motivación y Fé

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