sábado, 20 de septiembre de 2014

Si no cojo, me quedo sin...

LA LEY DE LA VIDA
La vida (y aquí en la tierra, nosotros representamos la vida más perfecta) lleva dentro de sí una ley, un instinto = la multiplicación, el despliegue y el crecimiento.

La simiente que lanzamos a la tierra tiene necesidad de continuar viviendo, de crecer, de desplegarse, de multiplicarse, de superarse a sí misma en una vida cada vez más plena.

Esta es una ley de la propia vida, algo inscrito en ella como necesidad, instinto, deseo. Y si esta ley encuentra obstáculo que impide su cumplimiento, la vida se malogra y muere.

Esta ley, inscrita en la raíz misma de la vida tiene necesidad de medios para hacerse realidad.

Una simiente, por ejemplo, tiene necesidad de tierra, de agua, de sol, de substancias minerales especiales.

Además, cada simiente requiere, de acuerdo con su especie algunos cuidados complementarios.

Estas son las llamadas necesidades básicas. Se trata de cosas indispensables para que la vida pueda dar cumplimiento a la ley que lleva dentro de sí: vivir y vivir de forma cada vez más exuberante.

Hay otras cosas que no son básicas, pero si necesarias para que esa vida mejore en calidad. Son cuidados especiales que, cuando tomados, llevan esa simiente no sólo a una vida más exuberante, sino también a un desarrollo que se traduce en frutos y simientes de una calidad superior.

Esto es posible porque cada simiente, también lleva dentro de sí una ley de evolución. 

Si esas necesidades básicas no son atendidas, la vida decae y muere. La vida se malogra, falla y acaba.

¿Y nuestra vida?

También nosotros llevamos en nuestro interior esa ley.

Somos una vida que para realizarse necesita crecer, ser más abundante cada vez y desarrollarse. Esto es lo que trae energía, paz, equilibrio, alegría, felicidad... y un deseo cada vez mayor de vivir y de ayudar a otros a que vivan.

Mucha gente piensa que sólo se puede vivir a costa de la vida de los semejantes y así no dejan vivir a los demás. No hay nada más equivocado que eso.

Una pregunta: ¿Te parece que el autor de todas esas maravillas, de esos mundos sin fin, de tantas especies de vida, que derrochó abundancia por todas partes y que puso en el interior de cada vida la ley del crecimiento, dejaría de dar los medios para que esa ley pudiese transformarse en realidad? ¿Pasa por tu cabeza que un ser tan perfecto podría imponer una ley y no dar los medios para poder cumplirla?

TODO AQUELLO PARA CUYO USO ESTAMOS CAPACITADOS LO PODEMOS ALCANZAR.
Alcanzarlo es la mejor manera de llevar a su plenitud nuestra vida y la forma de vida en que mejor se manifiesta Dios a través de nosotros. Puedes alcanzar todo lo que verdaderamente quieras.
Puedes llegar a tener todo lo que de verdad desees.

El deseo, en el fondo no es otra cosa que la energía intentando manifestarse y queriendo materializarse. Pero sólo deseamos realmente algo cuando conseguimos imaginarlo como posible y cuando creemos que lo podemos alcanzar.

Un ejemplo: Si consigo imaginar el cáncer como algo que tiene curación y llego a creer que puedo curarlo y a querer realmente curarlo, acabaré encontrando el camino para su curación.

Imaginar algo que creemos que es imposible no nos da ninguna apertura de visión por mayor que sea nuestra imaginación.

Pero la imaginación, unida al deseo y a la fe en la posibilidad de lo que se imagina, tiene el poder de hacer realidad todo lo que se desea.

VIVIMOS EN UN MUNDO DE ABUNDANCIA
Fui como invitado a una fiesta en una iglesia de los suburbios de Sao Paulo.

En medio del salón había una enorme tarta. La comunidad se había reunido, no me acuerdo ahora con que motivo, para compartirla. La verdad es que nunca había visto una tarta tan grande.

Mientras el sacerdote decía algunas palabras de bienvenida, las personas miraban la tarta como si estuviesen hipnotizadas.

Cuando el sacerdote terminó de hablar, fui a saludar a un amigo que acababa de llegar. Y cual no fue mi sorpresa cuando mi amigo, antes de que tuviese tiempo de saludarle, me dijo: "Mira, mira detrás de ti".

Miré... y quedé atónito con lo que vi: El panel que unos segundos antes hacia de soporte de la tarta estaba vacío, limpio.

La tarta había desaparecido. Sólo veía pedazos de ella en las manos y en las bocas de las personas. Nunca después he visto nada igual. Fue algo increíble.

SI NO COJO, ME QUEDO  SIN
La idea de que la vida y el mundo ofrecen sólo recursos limitados nos lleva a comportamientos parecido como el de aquella comunidad.

Pensamos que el mundo es una tarta y que si no somos "listos"  nos quedaremos sin nada. Siendo así, es necesario disputar para conseguir algo. Para conseguir llegar a la tarta y hacernos con el mayor pedazo posible, utilizamos los llamados métodos competitivos, donde lo que importa es conseguir, sea como sea, lo que se quiere.

Estamos en un mundo de abundancia. No es un mundo de cosas contadas. No es una tarta que si unos comen otros se quedan sin nada. Es porque lo imaginan así por lo que muchos se matan para conseguir un pedazo.

Eso crea revueltas, odios, violencia, enemistades.

Se aplica la ley de la selva, la ley del más fuerte, aquella ley que dice: "Amistad es amistad, negocio es negocio".

Si aplicamos esa ley, estamos comportándonos como seres poco evolucionados, como quien todavía está en una fase de vida subconsciente.

Pero la verdad es que estamos en un mundo muy diferente de ese. Podemos crear todo lo que somos capaces de imaginar. NO VA A FALTAR NADA SI SOMOS CAPACES DE CREER EN LA ABUNDANCIA.

No hace mucho tiempo, los periódicos decían que el petróleo se estaba acabando y que en pocos años faltaría totalmente.

Eso sacudió la economía de muchos países pues el petróleo subió de precio y pasó a ser racionado. Creó un desequilibrio en la balanza comercial de muchos países.

¿Pero por que? ¿Por qué tanta desesperación? Porque el petróleo era el elemento fundamental del combustible energético que movía el mundo.

Bastó pensar que el petróleo se podía acabar para que muchas cabezas se pusiesen a buscar otras formas de energía que lo sustituyesen.

Surgieron diversos combustibles para motores, combustibles con desempeño mucho mejor e incomparablemente más baratos.

Sin embargo, muchas de esas posibilidades fueron archivadas porque obligarían a paralizar una buena parte del mercado petrolífero y esto no interesaba a una cierta minoría.

Lo que quiero probar con este pequeño ejemplo es que estamos en un mundo de abundancia.

Nunca faltará lo que sea necesario para el crecimiento de la vida en el universo.

Se habló de falta de agua potable para la humanidad y poco después se encontraba la fórmula para extraer del mar todo el agua potable necesaria, un agua incluso mucho mejor que la que tenemos.

Y así podríamos multiplicar sin fin los ejemplos.

Estamos en un mundo de abundancia.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 269 Volumén 2: ¿Quién Eres Tú?

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