martes, 23 de septiembre de 2014

Dirige tu propio destino


DIRIGE TU PROPIO DESTINO
Me gusta México, claro aquí nací, claro que no todo es perfecto. Pero ¿dónde existe la perfección?  ¿En Europa? ¿En Norteamérica? … No lo creo.

En todos los lugares hay cosas buenas y malas. Todas las culturas tienen su lado positivo y su lado negativo y Méxco no es una excepción.

Sin embargo, me parece que aquí tiene más de positivo, de posibilidades, de aciertos, de comprensión,  de amor a la vida… que muchos países, muchos de ellos carcomidos por el odio, por el orgullo y por la prepotencia.

TÚ TRAZAS TU PROPIO DESTINO
El destino de éste país es trazado por los brasileños así como el destino de Europa depende de los europeos.

¿Y tu destino?

Mucha gente piensa que el destino ya viene trazado, que no puede ser modificado, que ya nacemos con él.

Y, a veces, abusamos un poco de instrumentos como horóscopos, lectura de cartas, numerología, consultas espirituales… para así poner la culpa de nuestros problemas en algo que está fuera de nosotros, en algo que nos hicieron o que está marcado en nuestro futuro como Karma.

Yo trabajo con energías, conozco este maravilloso mundo de la sensibilidad y de la paranormalidad y creo que el horóscopo, la numerología, etc. Nos ofrecen preciosos datos que han de ser tenidos en cuenta en nuestra vida.

Sin embargo, tu vida es tuya. Y eres tú, en última instancia, el que haces tu futuro con la potencialidades que tienes.

VOCACIONES DIFERENTES
Cada  uno de nosotros nace con algunas potencialidades.

Unos tienen inclinación y facilidad para dedicarse a la abogacía; otros son buenos para la música, otros para el comercio.

Esto indica una cierta dirección al destino, pero no es suficiente y no nos autoriza a decir: Mi destino ya esta trazado, no vale la pena que haga cualquier cosa por mi parte, porque va a ser como está marcado.

No es verdad. Tu vida es tuya; tu destino, tuyo. Yo suelo decir que cada uno está hecho de un determinado material. Unos nacen madera, otros hierro, otros estaño, otros cemento…

El material limita hasta un cierto punto el abanico de posibilidades. Sin embargo, con ese material, con la madera, por ejemplo, se puede realizar una infinidad de trabajos, todos ellos óptimos. El material no importa tanto, lo que importa de verdad es saber utilizar y trabajar ese material.

Las formas de conocimiento que hablábamos antes van mostrándonos de que material estamos hechos, pero la forma que ese material va a adoptar depende de nosotros. Si ese material va a servir o no para algo va a depender única y exclusivamente de ti.

Los problemas de la vida van a levantar obstáculos mayores o menores en tu camino, pero nunca van a tener fuerza para decidir contra tu voluntad cual va a ser este, a no ser que te dejes llevar y sugestionar por lo que dicen y quieren imponerte los otros.

Si conociendo lo que quieres, sabes usar tu poder, vas a modelar a tu gusto el material que eres y tu destino será el que planeaste.

DESTINO, SUERTE, AZAR
Destino, suerte, azar son palabras que usamos frecuentemente para explicar hechos que no conseguimos entender o de los que no querremos hacernos responsables.

Dado que esto no hablaría bien de nosotros, ante los demás.

Pero si analizamos bien, veremos que lo que ocurrió tiene relación con lo que y o mismo, en el fondo de mi ser, pensaba que iba a ocurrir.

Eres tú quien hace la suerte o el azar.

Cuantas veces oímos o decimos: “Esa persona tiene suerte en todo lo que hace… No sé lo que ocurre conmigo, todo me sale mal”.

Lo que ocurre es que vemos sólo el resultado, no el proceso o el modo como se llegó a ese resultado.

EL AYUDABA AL CIELO
Todo tiene su causa. Y si el resultado es bueno no fue por suerte.

Un amigo mío tenía una finca y a veces pasaba con la familia un fin de semana en ella.

El casero era una de esas personas que lo esperaba del cielo.

Cuando se hablaba de cosecha, él siempre salía con la misma frase “Este año no ha llovido en la época adecuada y por eso no hemos conseguido nada”.

Se quedaba tranquilo, porque la culpa no era suya sino de la lluvia que no había caído en el momento adecuado.

Cerca de allí había otra finca que siempre estaba verde y cuidada y en la que fructificaba todo lo que se plantaba.

Un día, por casualidad, me encontré con el casero de esa otra finca y le pregunté como se las arreglaba para mantener tan bonita su finca ya que, como decía el casero de mi amigo: “no había llovido en el tiempo oportuno”.

Sonrió y me respondió:

“No hay ningún secreto: Siembro y planto en el momento adecuado. Si el cielo ayuda, óptimo. Si no, yo ayudo al cielo.

¡Formidable! El  secreto estaba en ayudar al cielo.

No era suerte. Era conocimiento y trabajo.

El azar del casero de mi amigo estaba en que lo esperaba todo del cielo.

EL PROGRAMA LO ES TODO
Estamos en la era de la informática.

Los ordenadores están a la orden del día y sabemos como funcionan: a través de programas.

El desempeño del ordenador será bueno o malo dependiendo del programa que se coloque en él.

Si el programa es malo, las informaciones que nos dará el ordenador no serán buenas, por más caro que sea este ordenador. Las informaciones estarán a la altura del programa, no a la del ordenador.

Si el programa es perfecto conseguiremos un resultado de valor inestimable, incluso a través de un ordenador sencillo.

NUESTRO CEREBRO ES UN ORDENADOR PERFECTO
El cerebro es el instrumento material de nuestra mente, que es inmaterial. En la mente está la diferencia que nos distingue de un ordenador normal. Nosotros somos no sólo el ordenador que es nuestro cerebro sino también el que lo programa.

Pero antes que nuestra mente consciente tuviese la posibilidad de ayudarnos en la programación, nuestra mente subconsciente fue programada por otras mentes, a través de la educación, del ambiente y de la sociedad, con un programa que quedó grabado en nuestro cerebro.

A partir de ese momento nuestra vida, nuestros actos, nuestra “suerte” o “azar” empezaron a ser direccionados por las premisas de tal programa.

Si esas premisas eran negativas, si establecían, por ejemplo, que “yo no sirvo para nada”… “no ocurre nada bueno en mi vida”… “vinimos a la vida para sufrir”… “no tengo suerte”… “todo me sale mal”… ¿Qué te parece que sucederá?

Lógicamente, va a ser muy difícil que ocurra, te pondrás a dudar, tendrás gran dificultad en aceptar qu4e eso ocurrió realmente contigo.

¿Por qué?

Porque estás programado de tal forma que según  tu modo de ver sólo podrían ocurrirte cosas malas. Es imposible ser feliz con una programación de ese tipo.

¿Si siembras alubias que puedes cosechar? Más alubias.    

Y si siembras arroz, lo que tendrás será más arroz. 

No tienes derecho a considerarte víctima del azar sólo porque no cosechaste las calabazas que querías, cuando lo que cogiste fueron las alubias que sembraste.

Claro que todos saben eso. Pues bien, en la vida todo funciona así.

Se cosecha lo que se siembra. Es una ley general.

Si siembras trigo cosecharás trigo; si siembras agresividad, cosecharás agresividad, y si siembras pesimismo, inseguridad, miedo ¿qué podrás cosechar? Eso, pero en cantidad muy superior a la que plantaste, porque esa es otra ley general: la ley de la multiplicación, según la cual, lo que se siembra de forma adecuada se multiplica. El chismorreo conoce muy bien esa ley.

La suerte o el azar es la multiplicación de lo que esperamos, de lo que plantamos en nosotros mismos regándolo y abonándolo por medio de la adhesión repetida a los mismos pensamientos, a las mismas imágenes.

¡TU CEREBRO ES UN ORDENADOR!
Desde los primeros ordenadores hasta los actuales más avanzados han pasado pocas décadas y sin embargo estos últimos son ya capaces de hacer cosas que hasta poco tiempo eran cosideradas estrictamente humanas.

Hoy un ordenador puede fotografiar la Luna o el planeta Marte… puede dirigir un misil hacia cualquier blanco, por más distante que esté… puede hacer en un segundo 40 millones de operaciones, o sea, un trabajo que cien hombres juntos no harían en menos de un siglo.

Hay ordenadores que “crean” música, interpretan partituras… hablan, piensan, aprenden. Si, también aprender.

EL ORDENADOR QUE APRENDE
¿Cómo empezaron a aprender los ordenadores?

Un grupo de especialistas en ordenadores estaba queriendo descubrir que nuevas operaciones podría realizar el ordenador además de las que ya realizaba. Fue entonces cuando uno de los participantes lanzó esta propuesta: ¿Qué tal si consiguiésemos que el ordenador aprendiese?

Todos se echaron a reir. Pero él continuo: Un momento ¿Qué es lo que hace posible que una persona aprenda? ¿No es una actitud?. Entonces ¿Por qué no introducir en la máquina una actitud? Lo único que tendríamos que hacer sería preparar un circuito que dispusiese más o menos esto: “Examinaré periódicamente las operaciones que ejecute y eliminaré aquellas que no hayan surtido efecto, manteniendo las que produjeran resultados e intentando otras que parezcan positivas”.

Esto llevó al grupo a pensar. Lo que parecía una humorada, era en realidad algo serio y se pusieron a trabajar.

Montada la máquina que debería aprender a través de un circuito de actitud, programaron en su memoria los movimientos-patrón de un juego de ajedrez.

Después llamaron a diez ajedrecistas, aficionados unos, profesionales otros, y empezaron el trabajo… Pidieron a los aficionados que jugasen con el ordenador.

Los aficionados ganaron a la máquina las primeras partidas. Pero a medida que disputaban nuevas partidas, la “suerte” fue cambiando y la máquina empezó a ganar siempre. Y jugando con ajedrecistas cada vez más profesionales, el ordenador fue poco a poco venciendo a todos. Sólo no consiguió vencer a los grandes profesionales pues la actitud de estos era más poderosa que la del ordenador.
Acababan de inventar el ordenador que aprende.

¿A dónde conseguirá llegar el hombre?

LA CAPACIDAD DEL CEREBRO ES ILIMITADA
¿Cuántas células de almacenamiento tiene un ordenador muy avanzado? ¿Cuarenta mil?

¿Sabes cuantas células tiene nuestro cerebro? Más de cien billones.

Actualmente es posible ligar un ordenador a otro, aumentando así enormemente su capacidad de almacenamiento, capacidad esta que puede ser multiplicada millones de veces.

Pero esto puede ocurrir también en nuestro cerebro. Nuestra mente tiene una capacidad que muchos desconocen, la capacidad de ligar a su cerebro todos los cerebros y mentes que quiera o necesite para llegar donde le apetezca, pues tiene el poder de sincronizar con cualquier cosa.

NUESTRO CEREBRO PUEDE SINTONIZARSE, A TRAVÉS DE LA MENTE, CON TODO LO QUE EXISTE.
Esto significa que, en principio, nuestro cerebro tiene una capacidad ilimitada, una capacidad que va mucho más allá de lo que podemos imaginar.

Quede registrada esta idea. No voy a desarrollarla pues nos llevaría a áreas alejadas de la que nos interesa. Pero, créetelo, tú posees una capacidad ilimitada.

PERO… TODO DEPENDE DEL PROGRAMA
¿De qué depende que un ordenador sea capaz de fotografiar la Luna, realizar 40 millones de operaciones por segu7ndo o ganar juegos de ajedrez? O al contrario ¿de qué depende que no consiga programar bien ni siquiera una sencilla compra del supermercado?

Depende fundamentalmente de dos factores:

. De su capacidad

. De su programación

La capacidad va a proporcionar la posibilidad de trabajo, de desempeño.

Pero es la programación la que va a permitir que el ordenador pueda o no mostrar lo que es capaz de hacer.

Pues... ¿de qué nos serviría tener un ordenador muy capaz si al usarlo lo programamos para operaciones propias del primer año del curso escolar básico? O, peor todavía… ¿si lo programamos para que al sumar 2+ 2 nos dé como resultado 5?

¿Podríamos decir que el ordenador no sirve para nada?

¿O que el programador no sabe lo que está haciendo?

El fallo está en el programa

Como hemos visto la capacidad de nuestro ordenador cerebral es indiscutible. Entonces ¿Por qué no conseguimos prácticamente nada con él?  Porque la programación falla. 

Los programadores son los responsables del buen funcionamiento del ordenador. Son ellos los que anticipan las actitudes y los hábitos que llevarán al ordenador a alcanzar el resultado que se pretende con él.

Si el ordenador no se muestra útil, no por eso pensamos en arrinconarlo como algo que no sirve para nada. Lo que hacemos es analizar el programa para cambiarlo.

Haciendo esto, se consigue de la máquina todo lo que se quiere.

Lo mismo ocurre con nuestro cerebro.

El es capaz de todo lo que podemos imaginar. Pero para eso es necesario tener un programa adecuado, actitudes y hábitos que hagan posible llegar a la meta propuesta.

Si alimentamos actitudes y hábitos de limitación, sólo conseguiremos llegar, y así mismo, mal, al límite que nos pusimos.

Si ampliamos nuestro horizonte automáticamente se ampliaran nuestras posibilidades y realizaciones.
El destino depende del programa, y el programa depende de ti. 

La diferencia entre una máquina, por más avanzada que sea, y nosotros, está en que  esta no puede autoprogramarse en el sentido propio de la palabra, aunque puede reprogramarse en algunos puntos, cuando esto ya esta incluido en el programa fuente o “actitud” y dentro de los límites de ese programa.

Nosotros somos nuestros propios programadores, podemos autoprogramarnos.

Y es precisamente haciendo eso que nos revelamos como seres humanos y no nos comportamos como meros ordenadores. No es actuando como meras máquinas que podremos considerarnos seres inteligentes.

¿Qué es lo que hace que un hombre venza en la vida y que otro fracase? “Su programa de éxito o de fracaso”.

Y el programa depende de ti.

TÚ ERES RESPONSABLE DE TU PROGRAMA
La suerte o el azar están en tus manos.

Analiza tu programa de vida.

¿Te parece que naciste para sufrir? ¿Qué es lo que crees?

¿Qué este mundo fue hecho para hacer sufrir? ¿Qué nunca tienes suerte? ¿Qué sólo tu tienes problemas? ¿Qué sólo a duras penas se puede conseguir algo? ¿Qué no vale la pena vivir? ¿Qué la culpa de lo que te ocurre está en los otros?

Si piensas así, tu destino es el fracaso.

Examina estos días tu manera de pensar y empieza ya a dejar de lado las ideas que llevan al fracaso sustituyéndolas por otras que van a llevarte al éxito.

PUNTOS PARA RECORDAR
1-  Tú puedes dirigir tu propio destino. Mucha gente piensa que el destino ya está trazado, que no puede ser cambiado, que ya nacemos con ciertas potencialidades o capacidades que nos inclinan y nos dan facilidades para determinados caminos, pero tu vida es tuya y tu destino tuyo.

2- Destino, suerte, azar son palabras que usamos frecuentemente para explicar hechos que no conseguimos entender, o de los que no queremos hacernos responsables. Pero si analizamos bien veremos que lo que ocurrió tiene relación con lo que nosotros mismos, en el fondo, pensábamos que iba a ocurrir.

3- Haz lo que hacia para obtener siempre una buena cosecha aquel casero: “No hay ningún secreto. Siembro y planto en el momento adecuado. Si el cielo ayuda, óptimo; si no, yo ayudo al cielo”.

4- Nuestro cerebro es un ordenador perfecto. Es el instrumento material de nuestra mente inmaterial.

El programa que pongas en él es fundamental. De ese programa va a depender tu “suerte” o tu “azar”

5-  Ley: Se cosecha lo que se siembra. Si siembras trigo, cosecharás trigo; si siembras agresividad, cosecharás agresividad. Si siembras pesimismo, inseguridad, miedo… ¿Qué es lo que podrás cosechar?

6-   Otra ley: La ley de la multiplicación. Lo que sembramos se multiplica. La suerte o el azar es la multiplicación de lo que pensamos, de lo que plantamos, regamos y abonamos constantemente con nuestra manera de pensar, mediante la repetición de las mismas ideas y de las mismas imágenes.

7-  Tienes a tu disposición el mayor ordenador conocido y por conocer: tu mente. El es capaz de transformar en realidad todo lo que seas capaz de imaginar. Pero si tu imaginación es muy limitada de poco te va a servir este maravilloso ordenador. Peor todavía, si lo programas negativamente, tu destino será el “azar”.

8-  Prográmate para la abundancia, para la confianza, para el éxito, para el triunfo, para la salud… y el mundo será tuyo.

Tú eres el responsable de tu vida. Prográmate bien y tendrás todo lo que quieras.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 269 Volumén 2: ¿Quién Eres Tú?

Tienes que ver esto también




No hay comentarios :

Publicar Comentario: