lunes, 22 de septiembre de 2014

Desea la abundancia


Basta necesitar y desear para que aparezca.

Pero, atención, no es cualquier deseo lo que hace posible las cosas. Tiene que ser un deseo fuerte, vivo, concentrado, real. Sólo él es capaz de modificar la realidad.

Generalmente nuestros deseos carecen de fuerza: "Me gustaría... Si pudiese..." Este tipo de deseo no tiene ninguna fuerza, y no la tiene porque siempre viene acompañado de pensamientos que, de forma expresa o no, rezan más o menos así: "Me gustaría... pero sé que no lo voy a conseguir... no es para mí... es imposible.

Uno de los graves problemas que nos amenazan es el de programar nuestras limitaciones. La pobreza, la enfermedad, el hambre son una realidad, pero no porque deba ser así, sino porque lo creamos nosotros mismos con nuestra convicción de que hay limitaciones.

Tenemos que empezar a creer que hay abundancia para todos y que todo puede llegar a ser posible. Sólo así modificaremos la vida.

No podemos aceptar la idea de que la pobreza es inevitable, aunque, repito, sea una realidad.

Son nuestras ideas de limitación las que crean tantas limitaciones.

Voy a hacerte unas preguntas. Respóndelas para ti mismo:

¿Eres capaz de imaginarte rico, triunfando en la vida, realizado?

¿Eres capaz de verte rodeado de abundancia?

¿Eres capaz de sentirte entre personas que tienen todo lo que quieren?

Si no conseguimos vernos así, va a ser difícil que lleguemos a tener más que lo que tenemos.

Es curioso, hay personas que no se permiten tener, porque piensan que teniendo estarán impidiendo que otros tengan.

La verdad está exactamente en lo contrario. Si tenemos, tenemos la posibilidad de aumentar la felicidad de los demás. Sólo puede dar quien tiene y quien tiene más, más puede dar.

El saber, el dinero, el poder, son fuerzas que, usadas de forma positiva, pueden hacer siempre que otra persona sea más feliz.

La forma de usar estas fuerzas es lo que va a dar al que las tiene el poder de construir o destruir. Como fuerzas, son sólo fuerzas, ni buenas ni malas.

TOMA CONCIENCIA DE LO QUE QUIERES Y ASÚMELO
Dentro de la idea de limitación, nos encontramos con dos dificultades. La primera es saber lo que queremos.

La segunda, aceptar ese bien para nosotros.

Es interesante, con frecuencia no nos permitimos querer un bien porque pensamos que no lo merecemos.

No conseguimos imaginarnos felices, teniendo todo aquello, que nos gustaría tener, porque sentimos que no lo merecemos o sencillamente porque nos parece que está fuera de nuestro alcance.

La imagen que tenemos de nosotros mismos es muchas veces poco positiva. La educación, las críticas de nuestros padres, y de los familiares en general, nos transformaron en seres limitados y miedosos.

Empecemos a liberarnos.

¿Qué tal un poco de ejercicio?

EJERCICIO PARA ABRIR HORIZONTES
El ejercicio que vamos a hacer deberás repetirlo por tu cuenta de vez en cuando. Con esto estarás ampliando tus horizontes, esos horizontes que suelen ser tan limitados en las personas. Lee primero con atención y después haz el ejercicio.

Siéntate cómodamente o, si lo prefieres, túmbate y procura relajarte lo más posible.

Imagínate en un bonito lugar. Si te gusta la naturaleza, siéntela alrededor de ti, en un hermoso día de sol... siente el prado... los árboles... una cascada...

O la playa, con su arena dorada y limpia.

Imagina y degusta todos los detalles.

Saboréalo todo, una y otra vez, cada vez más.

Después de disfrutar bastante con ese lugar vete con la imaginación a otro muy diferente... a un lago, a un campo cultivado... a una montaña.

Siente y goza este nuevo ambiente, consciente de que formas parte de todas esas maravillas.

Continua viajando con la imaginación y visita los más variados y fantásticos lugares: colinas, bosques, desiertos.

Aprecia cada uno de ellos todo el tiempo que quieras.

Ahora imagínate llegando a una isla donde te reciben con todas las pompas: música, danzas, alegría... todo para ti.

Imagina lo que quieras.

Después de todo eso, eres recibido en un palacio para un gran banquete donde se sirve todo lo que te gusta. Enseguida, te llevan al tesoro del palacio y te dejan escoger, como regalo, todo el oro y todas las joyas que quieras, sin restricción ninguna.

Viaja por todos los lugares del mundo, siente la abundancia que hay en cualquier parte y recibe cuanto quieras de todo lo que te apetece.

Imagina a los demás. Todos están bien y viven en la abundancia. Como tú, las otras personas tienen todo lo que quieren.

Explora el sistema solar... otros mundos... otras galaxias... Siente la abundancia de la creación. Y vete repitiendo una y otra vez: Estoy en un mundo de abundancia. El universo es inmensamente rico y hay suficientes bienes para todos.

La abundancia es el verdadero estado del ser y yo la acepto y quiero, Dios es fuente inagotable de toda abundancia. Deseo y acepto tener todo lo que necesito para ser feliz. Sé que cuanto más tenga más podré ayudar. Toda riqueza camina irresistiblemente hacia mí. Cada día estoy económicamente mejor.

Me siento rico y  feliz. El mundo es pródigo y generoso  con todos.

Tranquilo, relajado, deja que todo esto penetre en ti a través de la emoción y del deseo.

Haz este ejercicio, de vez en cuando, sin prisa.

Poco a poco, las limitaciones para las que estabas programado, irán desapareciendo y un día te darás cuenta de que tus pensamientos son otros, más positivos, más confiados.

PUNTOS PARA RECORDAR
1-  Sólo hay un límite, el que tú te pones.

La creación se caracteriza por la ausencia de limitaciones y nosotros formamos parte de este universo ilimitado.

Todo en la naturaleza es abundancia. Y nuestra mente es tal que puede alcanzar todo lo que es capaz de imaginar, creer y desear.

2- “A quien más tiene, más se le dará. Y a quien tiene poco se le quitará incluso ese poco”.  El concepto de pobre y rico debe ser revisado. Pobre y rico no significa no tener o tener riquezas, sino mezquindad o corazón abierto y generoso que, amando la vida, la multiplica y  se complace en ella. Es este último el que posee la vida y el que, por eso, es amado por Dios.

3- La vida se rige por una ley: El crecimiento, el despliegue; y dispone en la creación de todo lo que necesita para ello. No hay necesidad de quitar nada a nadie. ¿O piensas que el autor de todas esas maravillas sin límites y de incontables formas de vida, el que puso en el interior de cada vida la ley del despliegue, podría dejar de dar los medios para que esa ley pudiese ser puesta en práctica? ¿Pasa por tu cabeza que un Ser tan perfecto podría imponer una ley y no dar los medios para poder cumplirla?


4- Puedes alcanzar lo que deseas verdaderamente.

El deseo es la energía de la vida que intenta expresarse y que quiere materializarse. Cuando empezamos a desear algo nos capacitamos para conseguirlo.

5- Estamos en un mundo de abundancia. Tranquilizante, nadie puede apoderarse de la parte que te corresponde. Si quieres algo y crees que puedes alcanzarlo, lo alcanzarás.

6-  Desea la abundancia. Nunca digas: “Me gustaría… si pudiese… “, porque detrás de esas frases se esconde su negación: “Me gustaría… pero sé que no voy a conseguir… sé que no es para mí… sé que es imposible…”

Cree que hay abundancia suficiente para todos. Cree que te es posible conseguir todo, si realmente lo deseas y si te convences de que lo puedes conseguir.

7-  Toma conciencia de lo que quieres y asúmelo.

8- Haz los ejercicios que propusimos para la apertura de horizontes. En poco tiempo tu vida se modificará.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 269 Volumén 2: ¿Quién Eres Tú?

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