viernes, 22 de agosto de 2014

Propósito de Vida

"Si alguna cosa externa te aflige, el dolor no es debido a la cosa en sí, sino a tu valoración de la misma; y eso es algo que puedes anular en cualquier momento." Marco Aurelio
Cuando nos sentimos cansados, agobiados, a disgusto o aburridos con la vida que llevamos, con la experiencia que estamos viviendo, eso es un aviso. Un aviso para cambiar de rumbo, pero más que nada para definir qué rumbo queremos tomar. Tenemos que reflexionar seriamente sobre qué deseamos ser, hacer y tener en la vida.

Mientras más a disgusto estemos con la vida que estamos llevando, más debemos comprender que nuestra verdadera esencia nos está impulsando a hacer un cambio de dirección. Esto no necesariamente implica dejar lo que estamos haciendo o el lugar donde estamos. Puede ser que necesitemos un cambio de actitud o la forma de ver las cosas.

"En la persecución de nuestro propósito encontramos la plenitud de la vida"; HVM. ¿Qué significa esto? Que cuando vives en propósito, estás realizándote a cada momento. Estás llevando a cabo tu misión en esta vida y eso te hace sentir pleno y vives feliz, en paz y en armonía con tu entorno y tus semejantes. Tu vida es lo que tú quieres que sea.

Las cosas se van dando prácticamente a pedir de boca. Tú estás decidiendo qué es lo que quieres vivir. La vida te da tanto como tú pones en ella. Cada suceso en tu vida es algo para celebrar, comienzas a apreciar todo lo que se presenta, por negativo que parezca, porque sabes que toda nueva experiencia conlleva una lección, un aprendizaje.

El primer paso para ir en pos de nuestros sueños es quitarnos cualquier sentimiento de frustración o malestar por no estar, tener o ser lo que siempre hubiéramos querido. Por contradictorio que parezca, el punto en donde nos encontramos, es precisamente donde teníamos que estar para poder llegar a donde realmente debemos de estar: en propósito.
Se ha dicho hasta el cansancio que lo que sembramos cosechamos. A la hora de decidir el camino a tomar, le estamos diciendo a la vida lo que queremos de ella. Cuando elegimos mal o de plano no elegimos, sino que dejamos que los vientos  nos lleven,  estaremos a la deriva, llegando a puertos que no queríamos o sin tocar puerto.

Lo que en el fondo de nuestro corazón deseamos, nuestros verdaderos sueños y aspiraciones, yacen ahí latentes, esperando a que tomemos las decisiones correctas, a que elijamos bien el curso de nuestras vidas y entonces todos nuestros deseos sueños, aspiraciones se realizarán.

Afortunadamente, Dios, en su infinita sabiduría, no sólo sabe lo que en el fondo de nuestro corazón queremos, sino que al darnos libre albedrío, permite que tomemos las lecciones que nos enseñarán el camino que nos lleva finalmente a vivir felices en propósito, cumpliendo en paz y armonía nuestra misión.

Toda situación, toda circunstancia, guarda la semilla del siguiente episodio en nuestra vida. Lo que estamos viviendo en el momento presente nos prepara para poder aprovechar lo que nos traerá el futuro en función de las elecciones que hayamos hecho con el libre albedrío que Dios nos dio.

Si no aprendemos la lección que nos corresponde, no podemos avanzar al siguiente paso… Tendremos que volver a tomar la lección. No necesariamente bajo las mismas circunstancias o el mismo entorno o relaciones, pero la lección vendrá a ser la misma, de eso no podemos escapar.

Cuando hemos aprendido la lección, estamos ya en el umbral del siguiente episodio. Sentimos que algo nos impulsa a hacer un cambio: de trabajo, de relaciones, de lugar o simple y llanamente de actitud. Sabes que tu propósito en la vida, no importa cual sea, éste implica servir y amar a tus semejantes en el proceso.

Vemos como nuestra vida se puede renovar sí tenemos el valor de ir más allá del umbral de la contemplación y pasar a la acción. Así entonces, ese deseo, ese sueño, esa aspiración, fue la semilla sembrada por Dios. Pero también te dio las herramientas de labranza: la inteligencia, la capacidad física y mental para cultivar y cosechar ese sueño.

RESUMEN:
 Tienes que vivir en propósito en esta vida. Si aún no sabes cuál es tu propósito, tu misión es luego entonces, encontrar ese propósito.

TRABAJO A DESARROLLAR:
Toma lápiz y papel y anota todo aquello que tú consideras que más te gustaría hacer en la vida. Pueden ser varias cosas. Lista una a una todas las que se te ocurran, sin importar que tan imposibles o inalcanzables te parezcan.

Escribe, escribe y escribe sin parar hasta que de verdad ya no se te ocurran cosas. Obviamente tienen que ser cosas que de corazón te gustaría hacer o que siempre has querido hacer. De nada sirve poner cosas que en el fondo no deseas y sólo son cosas que aparentemente sería bonito hacer. Mínimo diez cosas.

Una vez que hayas dejado de escribir, ponlas en orden de jerarquía. Es decir, hasta arriba la que más, más te gustaría hacer, y así en adelante. Puedes ir comparando la primera con la segunda y decidir cual de las dos es la que más te llama. La que hayas elegido, compárala con la número tres y elige la que más te guste o quieras.

Cuando hayas comparado cada una con todas las demás, ya tendrás la número uno, la que más quieres hacer en tu vida. Deja aparte entonces la que salió más arriba de todas las demás y vuelve a hacer exactamente  el mismo  proceso con cada una de las que vayan quedando, hasta tenerlas jerarquizadas.

Podrás pensar en todas esas cosas que te gustaría hacer y que te sientes incapaz de hacerlas, pero toma en cuenta que sólo lo que realmente quieres hacer, y que está grabado ahí en lo más íntimo de tu ser, eso es lo que Dios te mandó como tu misión, como tu propósito de estar en esta vida aquí y ahora.

Tu misión tiene tres componentes esenciales: 
1) Es lo que más te gustaría hacer, 
2) Tienes las habilidades necesarias y, 
3) Implica servir a tus semejantes. 

Qué forma tan bella de Dios de armonizar las cosas.

1) Lo que más te gustaría hacer – ¿Te imaginas estar haciendo en la vida lo que más te gusta? Dios sembró la semilla en ti y si no la has encontrado es hora de buscar tu misión. En lo más íntimo de tu corazón yace latente la semilla.
2) Tus habilidades – Aparte de hacer lo que más te gusta, te es fácil hacerlo. La inteligencia Divina te ha dado como misión hacer lo que más te gusta y te ha dado las habilidades necesarias para ello, a través de todo lo que has aprendido hasta ahora.
3) Servicio a tus semejantes – La razón de ser de toda la humanidad es servir a los demás en amor y armonía.

En su infinita sabiduría, Dios armoniza todo perfectamente y cada uno de nosotros tiene su misión bien definida, tiene las habilidades necesarias y estamos en esta vida para servir a nuestros semejantes. Tú ahora ya sabes bien la importancia de vivir en propósito sirviendo a tus semejantes y en el proceso disfrutar plenamente de la vida.

La semana anterior te dimos un ejercicio a llevar a cabo que te permitiría ir vislumbrando cuál es tu misión. No pretendemos que a primera instancia la encuentres, pero por lo menos estarás en camino de encontrar tu misión. Incluso, puede ser necesario hacer el ejercicio un sinnúmero de veces o que te des cuenta que algo que en un principio parecía ser tu misión, ahora hay algo que te llama más la atención.

No hay motivo de preocupación, ya que cada paso que vas dando, te va acercando a lo que verdaderamente te vas a dedicar de lleno. Todo lo que has hecho en el pasado, Dios lo ha puesto en tu camino, y todo es un aprendizaje que te prepara para cumplir tu razón de estar vivo aquí y ahora.

Así que no desistas en encontrar el por qué te encuentras en esta vida y a pesar de las circunstancias, por adversas que parezcan, persevera en lograr estar haciendo lo que más te gusta en esta vida. El Universo entero acudirá en tu ayuda cuando sabes lo que quieres.
Dios no sólo sembró la semilla en ti, sino también siempre te está dando indicios para que te dirijas en pos de tu propósito en esta vida. Es ahí donde entra el hacer caso de nuestras corazonadas, o sea, nuestra intuición, tema que será tratado más adelante.

RESUMEN:
• Tú estás aquí en esta vida y en este momento por una razón, una misión, un propósito que Dios tiene para ti. Esta razón es única y nadie puede cumplirla más que tú.
•  Si no has encontrado tu razón de ser, entonces tu primer paso es encontrar esa razón, tu misión o propósito en esta vida.
•  Esta misión tiene tres componentes: 1) Es lo que más te gustaría hacer en esta vida, 2) Tienes la capacidad para cumplirla y, 3) Implica servir a tus semejantes en amor y armonía.

TRABAJO A DESARROLLAR:
Es muy importante haber hecho el ejercicio de la semana pasada antes de intentar el de esta semana, sólo así tendrá sentido el ejercicio de esta semana. 

En la misma manera en que fuiste listando y después jerarquizando las cosas que más te gustaría hacer en esta vida, es necesario que hagas una lista de todas tus habilidades, aquellas cosas que te son fáciles y que has aprendido a desempeñar diligentemente.

Una vez que ya tienes la lista, también debes de jerarquizarla como tu lista de lo que más te gustaría hacer. Una vez que ya tienes las dos listas, compara una con la otra y trata de casar (empatar, acoplar) tus habilidades con las cosas que más te gustaría hacer. Te sorprenderás de cómo todo lo que ha ocurrido en tu vida, te ha ido preparando para aquello a lo que te vas a dedicar para cumplir con tu razón de ser.

No te sientas frustrado si no te es aparente a primera instancia, puede ser que estén algunas lecciones por llegar, algún aprendizaje por el que tienes que pasar, pero no dudes en que Dios te pone todo, incluyéndote a ti, en el camino correcto.

Dedícale un buen tiempo a los dos ejercicios propuestos,  y si es necesario, repítelos cuantas veces quieras, hasta que te sientas cómodo con los resultados. Puede pasar algo de tiempo antes de que encuentres tu verdadero camino pero ya estás en la dirección correcta al encontrarte en la búsqueda.   
 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 248 Volumén 2: Propósito de Vida

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