lunes, 21 de julio de 2014

Mantén el Entusiasmo

“Quien domina sus emociones controla su vida, puede ejercer  influencia positiva en el desarrollo  de sus relaciones, de sus proyectos e incluso de sus éxitos económicos”
Anthony Robbins
Las emociones no sólo nos ocurren; también las hacemos. Es decir: si bien de pronto te puedes percatar de que estás deprimido —o experimentando cualquier otro estado emocional— esta emoción no se da por casualidad. Más aun, no se mantiene por sí sola y requiere de ciertas condiciones para perdurar y crecer. Condiciones que está en ti detener y modificar para abrirle paso a otras energías.

En este sentido te ofrezco lo que, en mi opinión, son algunas estrategias básicas para evitar, o incluso revertir, una espiral depresiva:


Cambia tu Corporalidad
La depresión necesita de un cuerpo particular para crecer en ti: hombros caídos, cabeza hacia adelante, mirada baja, rostro “triste”, respiración pausada pero poco profunda, movimientos lentos. 

Imagina a tu cuerpo como un conductor de las energías emocionales. Si cambias la forma de tu cuerpo, su conductividad se modifica: impide el “paso” de ciertas emociones y facilita el surgimiento de otras.

A veces es difícil salir de una depresión "pensando"; en estos casos, puede ser más rápido y efectivo intervenir en tus emociones a través de la corporalidad.

¿Quieres salir de una depresión o impedir que se amplifique? Cambia tu cuerpo. Activa tu fisiología. Haz ejercicios. Baila. Muévete de manera diferente, muévete más rápido. Sal a caminar. Practica un deporte. Haz el amor. ¡Sonríe!

Enriquece tus Significados
Tus emociones —sean éstas de baja o alta energía— se alimentan de tus interpretaciones, de cómo percibes los hechos. Parafraseando a Epícteto (filósofo griego), no son las circunstancias, sino tu opinión sobre ellas, lo que te afecta profundamente.
¿Cuál es el significado que le estás asignando a lo que te ocurre? Muchas veces, de manera automática y poco consciente, generamos conclusiones sobre los hechos que poco nos ayudan a sentirnos bien. Si cambias tu opinión, modificas tus interpretaciones y cuestionas tus conclusiones, puedes modificar tu sentir.

“La realidad en la que te encuentras puede ser alterada por ti en cualquier momento.  
No se altera al cambiar lo que está afuera de ti; se modifica cambiando cómo  
eliges procesar tu vida”.
—Wayne Dyer

Dos poderosas preguntas que pueden servirte para adueñarte de tus interpretaciones y encontrar aquellas que en vez de frenarte te impulsen a superar tus retos son:

Lo que ocurre, ¿qué otra cosa podría significar?


Si esta situación pudiera tener un significado positivo,  
¿cuál podría ser?

Ante una circunstancia particular hay infinidad de interpretaciones posibles. ¿Por qué no elegir aquellas que te permitan sentirte mejor y darte las fuerzas para salir adelante?


Dirige tu Atención
¿A qué le estás prestando atención? ¿Con qué tipo de ideas y conversaciones estás alimentando tu mente?

Hay quienes en estos momentos consumen dosis intravenosas de CNN y otros canales noticiosos. Se necesita ser inhumano para ver noticias por cuatro horas al día (y eso que conozco a quienes se meten maratones de más horas) y no salir deprimido. ¡Ponte a dieta mediática! El mundo no va a cambiar por que tú veas, escuches o leas más o menos noticias. Pero tu mundo sí puede cambiar al conectarte con otro tipo de programas, ideas y conversaciones.

Además, el ver televisión es una actividad pasiva y la inactividad es terreno fértil para la depresión. Apaga el televisor y ponte a hacer algo que implique entrar en movimiento físico o mental hacia tus metas.

Dirige tu atención hacia situaciones y actividades que sean fuente de energía y no desagüe de tu vitalidad. Aquello en lo que te enfocas, crece; aquello que desatiendes, se debilita. Enfócate en tus posibilidades y desatiende tus limitaciones.


Aumenta tu Productividad
La depresión crece en la inactividad y se debilita en la acción. ¡Ponte en acción! Haz algo que te dé una sensación de productividad. No me refiero necesariamente a que "trabajes"; puede ser una actividad doméstica. Lo importante es que te de una sensación de avance y de logro inmediato.

Al deprimimos no nos provoca hacer prácticamente nada: echarnos frente al televisor, quedarnos encerrados, no hablar con nadie. Parte de la clave para surgir nuevamente está en decidir revertir esa tendencia y ponerte en acción productiva. Mientras más pronto lo hagas, mejor.

Fíjate una meta simple y de rápido alcance. Ponte a trabajar en función de ella. Obtén un logro, por pequeño que sea, y celébralo. De esta forma estarás alimentando la sensación de estar en control de tu vida y el hecho de que, incluso en medio de la incertidumbre, puedes progresar hacia tus metas.

Es clave reconocer que la depresión —así como toda emoción— si bien puede iniciarse por estímulos externos, sólo crece en tu interior a medida que le abres espacio para crecer. Muchos están en este momento cediéndole más y más espacio en su psique y su cuerpo a la depresión, mientras asfixian su entusiasmo; haz lo contrario: sofoca la depresión y ábrele las ventanas al entusiasmo.

Recuerda una idea fundamental: acción mata depresión. La única manera de contrarrestar esa emoción es poniendo éstas y otras ideas en práctica.

Si hay pasión y estás en acción, no hay depresión mas sí entusiasmo. Entonces, parte de la clave está en... ¡poner tu pasión en acción!

Tengo un reto para ti. Pero primero permíteme preguntarte algo:

¿Cuál es tu nivel de energía emocional en este momento de tu vida? En una escala del 0 al 10 —de la depresión absoluta al máximo entusiasmo— ¿en qué nivel te encuentras?

Sé honesto: ¿Dos? ¿Cuatro? ¿Siete?

No importa tu posición actual en la escala. Incluso si te encuentras en un eufórico diez, mi reto para ti es que lo eleves al doble en los próximos 14 días. ¿Al doble? Sí, es eso lo que te pido: un 100% más.

Imagina que en dos semanas, a esta misma hora, yo estaré ahí para preguntarte nuevamente por tu posición en esa imaginaria escala emocional. ¿Qué vas a hacer para lograr multiplicar por dos tu respuesta de hoy?

Si tu vida —o la de tus seres queridos— dependiera de ello, ¿podrías lograrlo? Estoy seguro que sí porque en el fondo sabes que es cierto: tu vida y la de quienes te rodean está siendo, para bien o para mal, severamente impactada por tu energía emocional.

No quiero entrar en detalles, pero créeme: tus emociones limitan o impulsan tus acciones; éstas a su vez determinan tus resultados; y de ellos se compone tu calidad de vida. ¿Quieres mejorar tu calidad de vida? Eleva tus emociones.

A continuación comparto algunas estrategias para pasar del tres —o el dos o el cinco o el nueve— a un nivel de energía emocional de 20 en la escala del cero al diez:


Decide que sí es posible
Para ver un cambio en tu emocionalidad, primero tienes que decidir que es posible. Cuando te propuse el reto de duplicar tu energía emocional en 14 días, ¿cuáles fueron tus primeros pensamientos?

En mis conferencias y talleres, en ocasiones pongo a la gente a realizar dinámicas retadoras que requieren soluciones creativas y fuera de lo común. En muchos casos la respuesta inmediata es: “imposible”, “no se puede”, “si nos dieras más tiempo”. Antes de empezar ya determinan que lograrlo está fuera de su alcance y se predisponen con una actitud derrotista.

Pero algunos pocos asumen el reto de otra forma y declaran: “tiene que haber una manera”, “no sé como, pero es posible”, “lo vamos a lograr”. Son ellos quienes consiguen la solución primero que nadie.

Confía en ti. Decide que sí es posible. Puede que todavía no tengas claro cómo lograrlo, pero el siguiente paso —luego de decidir que sí quieres elevar tu emocionalidad— es creer que es posible.


Obtén pequeños logros para generar grandes éxitos
Si te encuentras en nivel cuatro, por ejemplo, pensar en cómo duplicarlo podría parecer abrumador. Pero, ¿si te pido que pases del 4 al 4.5?

De hecho, hazlo ahora: ¿qué cambio podrías realizar —en tu cuerpo, en tus pensamientos, en tus palabras, en tus imágenes mentales— para elevar el nivel de tu energía emocional en medio punto (0.5) ¡ahora mismo!?

Quizá puedes ponerte de pie; respirar profundamente; colocar una sonrisa en tu rostro —mientras más estúpida sea la sonrisa, mejor; pensar en algo que te entusiasma; agradecer algunos de los miles de regalos que has recibido de la vida; concentrarte en una meta a lograr.

¡Vamos! ¡Inténtalo!

Pequeños ajustes hoy, mañana y pasado, pueden fácilmente llevarte a aumentar significativamente tu desempeño emocional en un par de semanas. El secreto está en... ¡comenzar!


Dirige tu pensamiento
Menos mal que tú no puedes leer mi pensamiento porque, en ocasiones, en mi mente surgen ideas que me avergüenzan —dudas de mi capacidad, juicios sobre otros, ideas nada constructivas, etc. Afortunadamente, son tan sólo expresiones sin sustento ni consecuencias, gracias a que decido no prestarles atención.

Esto me lleva al punto que quiero compartir contigo: no tienes por qué pensar en todo lo que piensas. Es decir, tú puedes elegir dirigir tu pensamiento hacia direcciones diferentes a las de esas ocasionales ideas que no te sirven.

Todas las emociones se alimentan de tus pensamientos. La apatía, la depresión, la ira, los celos, el resentimiento, requieren de la inyección mental recurrente de ciertas ideas para su fortalecimiento —de igual manera que los estados de entusiasmo, pasión, optimismo, gratitud, fe.

¿A qué tipo de pensamientos le estás prestando atención? ¿A cuáles estás alimentando?
Si no le das fuerzas a esos pensamientos debilitantes y decides, por lo contrario, dirigir deliberadamente tu mente hacia ideas positivas y constructivas, la calidad de tus emociones surgirá.

Hay dos claves en esto. La primera está en no prestarle atención a los pensamientos que no te sirven. Ellos surgen de pronto, pero no tienes por qué seguirles la pista. Ni siquiera pierdas tiempo preguntándote cómo es que llegaste a pensar tal o cual blasfemia.

La segunda clave:
simplemente, ríete de ti mismo y emplea tu poder volitivo para redirigir tu energía mental hacia los pensamientos que más te enriquecen y permiten avanzar.

Los principios que he compartido contigo —decidir que es posible, pequeños pasos para grandes logros, redirigir tu pensamiento, aumentar tu energía— aplican para cualquier otro proceso de logro.

Así que quizá quieras ponerlos en práctica y aprovechar estas próximas dos semanas para, además de duplicar tu nivel emocional, alcanzar unas cuantas metas adicionales.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 219 Volumén 2: Mantén el Entusiasmo

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