miércoles, 9 de julio de 2014

La ley del Reflejo y la ley de la Proyección

Nunca intentes cambiar a otra persona, porque está reflejándote a ti. Dirige la mirada a tu interior y cámbiate a ti mismo.

La tierra es un lugar prodigioso para aprender, donde te dan la oportunidad para aprender a observarte en un espejo.

El espejo del Universo es tan sincero, que tus secretos más profundos se ven reflejados en las imágenes que ves de ti mismo.

Toda persona y situación de tu vida es un reflejo de un aspecto tuyo.
Cuando comprendas bien la Ley del Reflejo, nunca más volverás a intentar que otra persona sea diferente para que tú te sientas más cómodo. Observarás lo interior y cambiarás lo exterior.

Todas las personas que realmente te gusten están reflejando aspectos de ti mismo con los que te sientes cómodo. Piensa en alguien que te guste, que respetes o admires, pues bien, estas cualidades están presentes en cierto grado en tu interior; no abrías atraído a esa persona, ni te percatarías de esas partes suyas si no las tuvieras también dentro de ti.

El espejo mágico del Universo te está mostrando una parte hermosa de ti con la que puede que no estés conectado.

Practica esas cualidades para afianzarlas y más personas con esas características positivas entrarán en tu vida.

Si el Universo realmente quiere atraer tu atención hacia algo, te dará espejos en los que puedas mirarte simultáneamente.

TODO ES UN REFLEJO: El agua refleja lo que les está ocurriendo a tus emociones o a tu espiritualidad.

Los ríos, lagos y mares representan en ti tu fuerza vital emocional y espiritualmente una zona determinada de ti. Te sientes atraído hacia los océanos turbulentos o hacia los lagos tranquilos.

Recuerda que el agua simbólicamente limpia y purifica.

El fuego es caliente y luminoso.

El fuego de campamento el de una buena chimenea pueden indicar en ti un centro que está en paz.
Pensar en un incendio de grandes proporciones y fuera de control, refleja la rabia y hostilidad dentro de ti. Pero piensa también que el fuego es un gran transmutado de energía negativa en positiva.


La tierra es sólida, pero puede resultar aburrida.

Si piensas que te estancas en el barro, se te está mostrando algo acerca de tu vida, trata de discernir qué es. Por ejemplo, un terremoto te dice que los cimientos de tu vida que pensabas que eran seguros, no lo son. Averigua el fallo y corrígelo. De la tierra sale la nueva vida.

El aire tiene una energía fantástica, representa la comunicación y las nuevas ideas. Si las corrientes de aire te molestan, puede que lo que te moleste sea la comunicación con ella.

Sea lo que sea lo que llega a tu vida, mírate en un espejo y examina lo que tiene que enseñarte, y así tu viaje por la tierra será una experiencia fascinante y apasionante.


Para identificar bien una proyección, habla de la persona reflejada en tu proyección. Por ejemplo puedes decir eres una persona generosa pero exasperante; mira en ese momento hacia tu interior y encontrarás tu aspecto generoso y tu parte exasperante.
Cuanto más te moleste una característica de una persona, más está tu alma intentando atraer un reflejo a tu atención. 

Un jardín familiar reflejará las características predominantes en esa familia. 

LA LEY DE LA PROYECCIÓN

Según esta Ley la verdad es esta: sólo te puedes ver a ti mismo, sólo te puedes oír a ti mismo, sólo puedes hablar contigo mismo, sólo te puedes criticar a ti mismo, sólo te puedes alabar a ti mismo.

En el planeta Tierra, los aspectos de nuestra personalidad nos son devueltos como reflejos. Todo lo que percibamos fuera, es un espejo de algo que tenemos dentro. Por tanto, lo que vemos fuera de nosotros, es una proyección. Tomamos un aspecto nuestro, por ejemplo la tozudez, e imaginamos que esta característica está en aquellos que nos rodean.

Cada vez que dices las palabras- tus eres o él es o ella es- estás proyectando algo de ti mismo sobre esa persona. 

A veces cuando decimos,- no tienes sentido del humor,- simplemente significa que la otra persona no ve las cosas de la misma manera que tú. Puede que tenga un fabuloso sentido del humor, pero distinto al tuyo. En realidad estás haciendo un comentario sobre ti mismo.

Aquellos que proyectan su odio, imaginan que todo el mundo representa una amenaza para ellos.

Proyectamos nuestras inseguridades sobre los demás. Por ejemplo- el jefe que sospecha de todos sus empleados y piensa que le están engañando, está proyectando su estafador interior. Como consecuencia de ello, puede perfectamente atraer a alguien que le engañe.

La esposa que constantemente acusa a su marido fiel de infidelidad, está proyectando su propia falta de fe en la relación.
Si escuchas decir a alguien, refiriéndose a otra persona-es un terco-, pregúntate sobre la terquedad de quien hace el comentario.
  
Alguien que no posea esta característica, no necesitará decirlo de otra persona.

Cada vez que piensas cosas buenas de la gente, recuerda que tienes algo de esa cualidad en ti, de otro modo no lo habrás visto en los demás.

La persona que es amable de por sí, imaginará que todos los que la rodean también lo son.

La persona profundamente generosa, confía en que los demás también lo sean.

Cuando una pareja está enamorada, cada uno de ellos está proyectando su belleza interior en el otro, y esta cualidad nos ofrece una estupenda oportunidad para el desarrollo espiritual.

Estar verdaderamente enamorado es un estado de Gracia.

A veces la proyección se convierte en un juego de ping-pong, cuando dos personas se están gritando mutuamente acusando a la otra de no tener razón, ambas están proyectando su propio enojo y temor.

La expresión- mira quién fue a hablar- describe adecuadamente la Ley de proyección. Ninguno de los dos ve sus propias faltas, piensa que es la otra persona quien las tiene.
Cuando un padre le dice a su hijo- eres un chico difícil- se está proyectando a sí mismo en él.
Resulta muy perjudicial para el niño que no comprende la realidad, pues el comentario no tiene nada que ver con él, sino con el padre.

Una madre que quiere a su bebé y le repite lo hermoso que es, está proyectando positivamente su corazón generoso. Los dos salen beneficiados- madre e hijo-.

Cuando seamos capaces de observar las situaciones desde una perspectiva totalmente objetiva, podemos ver claramente a la persona o situación.

Cuidado con tus proyecciones, y trabaja sobre ti mismo.

Si comprendes esta Ley, tendrás grandes posibilidades para crecer personal y espiritualmente.

No sabes que siente la otra persona, ni cómo es. Todo lo que ves en el otro es una proyección de un aspecto tuyo.



Extracto del libro de Diana Cooper "Las 36 leyes espirituales de la vida"


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