miércoles, 23 de julio de 2014

Administrando la Vida

"Lo urgente no deja tiempo para lo importante"
Confucio.


¿Cómo lograr hacer un programa óptimo del tiempo? Sería el tema a desarrollar. Las diferentes corrientes de la administración del tiempo han partido de un principio erróneo: el tiempo no se puede administrar, más bien, nosotros tenemos que administrarnos en relación con el tiempo, éste pasa inexorablemente, el aprovecharlo depende exclusivamente de nosotros, insisto, invertirlo o gastarlo, y para ello es necesario ubicarnos en los siguientes cuadrantes.

ALTA PRIORIDAD



BAJA PRIORIDAD 
Cuadrante I
Urgente es todo aquello que tenemos que atender de inmediato, que no puede esperar, de lo contrario las consecuencias pueden ser adversas: pagar al personal, asistir al médico, una reunión de trabajo donde se tomarán decisiones importantes, ser testigo en una boda, celebrar el cumpleaños de la suegra, etcétera; el tiempo sigue corriendo y tenemos que apresurarnos pues no nos va a esperar y los nubarrones se ciernen sobre nosotros, son los clásicos bomberazos, apagafuegos, problemas en ese momento inevitables, que nos exigen una respuesta inmediata y el no hacerlo nos ubica como irresponsables. 

Cuadrante II
Que por su importancia trasciende en forma significativa en el futuro, que puede ser a corto o largo plazos, provienen más de proyectos que de problemas, de prever en lugar de lamentar, de adelantarnos a los acontecimientos, el construir a tiempo el futuro, es la expresión más adecuada de "invertir el tiempo".

En este campo cae la educación de nuestros colaboradores, en la medida que invirtamos en su preparación tendremos menos fallas y, por lo tanto, menos problemas urgentes que atender; fincar los principios y valores de la familia, tener la presencia y la tutela oportuna de nuestros hijos nos evitará muchos dolores de cabeza; el solidificar y alentar la amistad nos dará amigos de por vida; el cuidar la salud nos evitará entrar al departamento de urgencias médicas; el invertir en nuestra preparación asistiendo a programas de desarrollo, en busca permanente del crecimiento intelectual, nos mantendrá en forma para aprovechar las oportunidades. 

En la medida en que se invierte tiempo en el cuadrante II se disminuye la atención y presencia en el cuadrante de las urgencias; el tiempo que se dedique al crecimiento espiritual, enriqueciendo valores de orden superior, nos facilitará el manejo de las situaciones conflictivas y adversas, dotándonos de una fortaleza interior capaz de soportar las cargas más pesadas. En este cuadrante se ubican la definición de los objetivos a lograr, las estrategias para alcanzarlos, la misma definición de la misión existencial, y cuáles deben ser mis valores vertebrales y está el tiempo que debo dedicar al desarrollo personal. 

En síntesis, en este cuadrante se ubican todas las tareas a realizar que trascienden en nuestras relaciones en el trabajo, pareja, familia, social y personal, es el cuadrante vital para lograr nuestros propósitos nucleares y por ende, la plena realización.

Cuadrante III
Urgente y no importante. Un sinfín de ocupaciones que no tienen trascendencia alguna, críticas, chismes, interrupciones sin sentido, charlas sin contenido, actividades que nos ocupan tiempo, pero que su impacto es nulo en beneficio propio y de los demás, cócteles, asistir a reuniones en las que se abordan temas sin fondo alguno, es un espacio que a mucha gente le gusta tener pues tiene la sensación de que "hace mucho", aunque sin resultado alguno y es urgente, porque nos apremia o nos autopresiona el hacerlas, aun cuando quedemos frustrados, pues estamos haciendo lo que no deseamos y permanecemos donde no queremos estar, entramos al terreno de las ansias, de esa desesperación consciente o inconsciente que nos ubica en el mundo de los ansiolíticos, nos preocupamos de todo y nuestra salud empieza a sufrir daños considerables: taquicardia, úlcera, gastritis, etcétera, es un cuadrante falso que puede llegar a ser mortal.

Cuadrante IV
No urgente y no importante. En este espacio ubicamos el hoyo negro de nuestra existencia: las formas mortales de gastar nuestro tesoro más preciado: el tiempo, que se fue por la cañería y que perdimos inútilmente y que además nunca lo vamos a recuperar. La modernidad nos ha llevado a un consumo indiscriminado de información, la radio nos atiborra de información, pero al final de varias horas matutinas de noticias terminamos más confundidos, neuróticos y sin conclusión alguna. Aquí se ubica una de las drogas más nefastas que a diario recibe nuestro cerebro, la única droga que se enchufa: la televisión.

Reconozco que a través de ella he contemplado extraordinarios reportajes y documentales que me han ilustrado en muchos temas, algunos de gran sensibilidad y contenido artístico, que han sido motivo de unión y comunicación familiar y crecimiento personal, pero su uso indiscriminado nos lleva al embrutecimiento, pues dejamos de utilizar facultades tan importantes como la imaginación y el pensamiento creativo.

Prácticamente nos fugamos de la realidad y si contabilizamos los actos de violencia, asesinatos, violaciones y anti-valores que van filtrándose a nuestro inconsciente nos explica por qué tantas personas, adultos, jóvenes y niños, tienen conductas tan aberrantes, entronizamos la violencia y el sexo como paradigmas a realizar, el dinero se convierte en un señor a quien adoramos y caemos en una pobreza intelectual sin precedente.

Hoy más que nunca los seres humanos estamos más informados, pero sin formación alguna, la adicción a la televisión es como ir cayendo a un abismo cada vez más profundo, las estadísticas así lo muestran y esto, en la mente de los pequeños, es verdaderamente nefasto, los podemos dejar prácticamente en autismo y falta de  entusiasmo para siempre, por eso debemos ser selectivos e inteligentes, seleccionar qué programas debemos ver y compartir con la familia.

Piense, es como dejar entrar un maleante en su hogar para pervertir y deformar los valores que usted empeñosamente ha deseado infundir en su familia, los medios electrónicos de comunicación cada día tendrán mayor presencia en la vida cotidiana, y son de los elementos más importantes en la transculturación internacional.

Los estilos de vida en muchas partes del mundo serán muy similares y uno de los factores determinantes será la televisión, analice las horas que pasa frente a la caja estúpida, sin pensar, entregado de cuerpo y alma en una actitud pasiva, a su total disposición.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 220 Volumén 2: Administrando la Vida

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