jueves, 12 de junio de 2014

Sin amor...

La inteligencia sin amor, te hace perverso. La justicia sin amor, 
te hace implacable. La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.

El éxito sin amor, te hace arrogante. La riqueza sin amor, te hace avaro.

La docilidad sin amor, te hace servil. La pobreza sin amor, te hace orgulloso.

La verdad sin amor, te hace hiriente. La autoridad sin amor, te hace tirano.

El trabajo sin amor, te hace esclavo. La sencillez sin amor, te envilece.

La oración sin amor, te hace introvertido.

La ley sin amor, te esclaviza. La fe sin amor, te hace fanático.

La cruz sin amor, se convierte en tortura. La vida sin amor, no tiene sentido...

Hoy, cuando me levanté repentinamente,
me di cuenta de que éste, ¡es el mejor día de mi vida! 

Ha habido ocasiones en que me he preguntado 
si podré "hacerlo" el día de hoy ... y lo he hecho. 

Creo que esto es más que suficiente para celebrar. 

Hoy voy a celebrar la increíble vida que he tenido llena de bendiciones, 
y con las adversidades que me han servido para hacerme mas fuerte. 

Yo voy a vivir este día con la frente bien en alto y un corazón feliz. 

Me sorprenderé de los "simples" regalos que Dios me ha dado: 

una mañana tranquila ,el sol, las nubes, los árboles, las flores, los pájaros. 

Hoy ninguna de estas minúsculas creaciones van a escapar de mi vista. 

Hoy compartiré mi emoción por la vida con otra gente. Voy a hacer sonreír a alguien. 

Voy a realizar un inesperado acto de bondad con alguien, aunque no lo conozca. 

Hoy daré apoyo a alguien que se sienta deprimido. 

Le diré a los niños cuán especiales son y le diré a ese alguien que estoy al tanto de él y le haré saber lo mucho que significa para mí. 

Hoy es el día que dejare de preocuparme por lo que no tengo  y empezare a ser agradecido con Dios, por todas las cosas maravillosas que me ha dado. 

Tendré presente que la preocupación es solo una perdida de tiempo, porque mi fe en Dios y su plan de divinidad  me asegura que en un futuro todo estará bien. 

Y hoy antes de ir a dormir observaré la noche  y elevaré mis ojos al cielo para admirar la belleza de las estrellas, la luna  y elevaré una oración a Dios por esos magníficos tesoros. 

Cuando el día finalice y ponga mi cabeza en la almohada,  agradeceré al Todopoderoso por el mejor día de mi vida y dormiré el sueño de un niño feliz, emocionado por la esperanza de saber que mañana será el mejor día de mi vida.

Desconozco el autor

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