jueves, 1 de mayo de 2014

Eres Responsable de la Vida y Tú Vida

"El destino no es cuestión de casualidad sino de elección. No es algo que haya que esperar, sino algo que hay que lograr."
-William Jennings Bryan

Este capítulo es uno de los más importantes del taller de autoestima para tú desarrollo, deseo profundamente que no sólo lo leas, sino que lo hagas parte de ti.

El mundo es tal como es porque no podría ser de ninguna otra manera y seguir existiendo en la esfera ordinaria de lo físico. El ciclo nacimiento - muerte forma también parte de este movimiento. Estos son los ritmos de la vida, y en la realidad ordinaria todo está sujeto a ellos, puesto que la propia vida es un ritmo. Es una onda, una vibración, una pulsación del mismo corazón de Todo el Universo.

El malestar y la enfermedad son los contrarios de la salud y el bienestar, y se manifiestan en tu  realidad a petición tuya. No puedes caer enfermo si, a un determinado nivel, no lo provocas tu mismo, y puedes estar bien de nuevo en un cierto momento simplemente decidiendo estarlo. Los estados de profunda frustración personal son respuestas que elegiste, y las calamidades mundiales son el resultado de la conciencia mundial.

Se nos hace fácil pensar porqué el creador del Universo en la forma que lo concibas te ayude a resolver tú vida. Déjame que te diga que el Universo realmente quiere para ti, lo que tú realmente quieras; nada más y nada menos. ¿No ves que ese es el mayor don que te ha dado? Si tuviera algo para ti algo distinto de lo que tú quieres para ti, y luego llegara al extremo de hacer que lo tuvieras, ¿dónde queda tu libre albedrío? ¿Cómo puedes ser un ente creador si el Universo dicta lo que vas a ser, hacer y tener?

Pensamos que Dios decide que tales acontecimientos ocurran por su voluntad y deseo. Pero Dios no las provoca, simplemente nos observa hacerlo. Y no hace nada para detenerlas, porque obrar así sería coartar el mas preciado Don que nos otorgo “El libre albedrío”.

No condenes, pues, todo aquello que llamas malo en el mundo. En lugar de ello, pregúntate qué es lo que consideras malo y, en su caso, qué puedes hacer para cambiarlo.

Investiga en ello, preguntándote: “¿Qué parte de mí mismo quiero experimentar ahora en esta calamidad? ¿Qué aspecto del ser decido que surja a partir de ahora?”. Como ejercicio de tú libre albedrío. Y ello, porque todo lo vives existe como una herramienta de tu propia creación, y todos los acontecimientos se presentan simplemente son oportunidades para que decidas, y seas Quien Eres.

Por lo tanto no eres víctima en el universo, sino únicamente creador.

Cada alma es un Maestro, aunque algunas no recuerden sus orígenes o su herencia. Cada uno crea, en cada momento, la situación y circunstancias apropiadas para su objetivo más elevado y su proceso de recuerdo más rápido. 

No juzgues, pues, el camino que recorre otra persona. No envidies su éxito, no compadezcas su fracaso, puesto que no sabes qué es éxito y que fracaso en los cálculos del alma. No llames a algo calamidad, ni feliz acontecimiento, hasta que decidas, o compruebes, como es utilizado; aunque no juzgues, mantén siempre tu propio criterio, y deja que los demás sigan el suyo.

Esto no significa que debas ignorar una petición de ayuda, ni la tendencia de tu alma a procurar cambiar una circunstancia o condición determinada. Significa que has de evitar las etiquetas y los juicios hagas lo que hagas. Para cada circunstancia hay un don, y en cada experiencia se oculta un tesoro.

Así pues, sé la luz en la oscuridad, y no la maldigas. Y no olvides Quién Eres mientras dura tu rodeo por el camino de lo que no eres. Pero alaba la creación, aunque trates de cambiarla. Y sabe que lo que hagas en los momentos de más dura prueba puede ser tu mayor triunfo, ya que la experiencia que creas es una afirmación de Quién Eres, y de Quién Quieres Ser.

Ahora bien, hay quienes dicen que la vida es una escuela, y que todo lo que uno observa y experimenta en su vida es para que aprenda. Pero la verdad es que no viniste a esta vida a aprender nada; sólo tienes que manifestar lo que ya sabes. Al manifestarlo, lo realizaras y te crearas a ti mismos de nuevo, a través de tu experiencia.

No todo lo que te ocurre y que llamas malo sucede por tu propia elección. Pero todo ello es tu creación. Estas siempre en proceso de creación. En cada momento. En cada minuto. Cada día. Más tarde nos ocuparemos de cómo puedes crear. Por ahora, simplemente cree que eres una gran máquina de creación produciendo cada nueva manifestación literalmente a la misma velocidad con la que piensas.

Eventos, sucesos, acontecimientos, condiciones, circunstancias: todo ello son creaciones de la conciencia. La conciencia individual es bastante poderosa. Y la conciencia colectiva es tan poderosa que puede crear acontecimientos y circunstancias de importancia mundial y consecuencias planetarias.

No sería correcto decir que eliges en un sentido conciente dichas consecuencias. Sino que decides quién  eres en función de ellas.

Sin embargo, no hay víctimas en el mundo; ni malvadosNi tampoco Eres víctima de las decisiones de los demás. En un determinado nivel, has creado todo aquello que dices aborrecer; y, al haberlo creado,  lo has elegido.

Se trata de un nivel avanzado de pensamiento que a estas alturas del taller de autoestima, debes entenderlo bien; un nivel al que, antes o después, acceden todos los Maestros, ya que sólo cuando son capaces de aceptar la responsabilidad de todo pueden adquirir la capacidad de cambiar una parte.

En la medida en que creas la idea de que hay algo o alguien ajeno que “te hace algo”, pierdes la capacidad de actuar por ti mismo. Sólo cuando digas “yo hice esto” podrás hallar la fuerza necesaria para cambiarlo.

Es mucho más fácil cambiar lo que se hace uno mismo que cambiar lo que hace otro.

El primer paso a la hora de cambiar algo es saber y aceptar que elegiste que eso sea lo que es, a un nivel consciente ó aún inconsciente lo cuál no le quita responsabilidad. Si no puedes aceptar esto a un nivel personal, acéptalo mediante la interpretación de que Nosotros somos Uno. Trata, pues, de crear un cambio no porque algo sea malo, sino porque ha dejado de constituir una adecuada afirmación de quién eres.

Sólo hay una razón para hacer algo; que eso sea una afirmación ante el Universo de quién eres.

Tomada en este sentido, la vida se convierte en auto-creadora. Utilizas la vida para crearte a ti mismo como siendo quienes eres, y quienes siempre habías querido Ser. Hay también una sola razón para dejar de hacer algo: que eso haya dejado de ser una afirmación de quién quieres Ser; que ya no sea tu reflejo, que ya no te represente.

Si quieres ser adecuadamente  re-presentado, debes procurar cambiar cualquier aspecto de tu vida que no encaje en el retrato de ti mismo que deseas proyectar.

En el más amplio sentido, todo lo “malo” que sucede es por tu elección. El error  no esta en elegirlo, sino en calificarlo de “malo”. Al calificarlo así, te calificas de malo a ti mismo, ya que se trata de una creación tuya.

No puedes aceptar esta etiqueta, no tanto porque te calificas de malo, sino porque niegas tus propias creaciones. Esta es la falta de honradez intelectual y espiritual que te permite aceptar un mundo cuyas condiciones son como son. Si aceptaras - e incluso percibieras, con un profundo sentimiento interior - tu responsabilidad personal respecto al mundo, éste sería un lugar muy diferente. Esto, desde luego, sería así si todo el mundo se sintiera responsable. Que eso sea tan manifiestamente obvio es lo que lo hace tan absolutamente penoso, y tan patéticamente irónico.

Cada uno de nosotros, decide individualmente, a través de las experiencias de vida decidiendo qué significado tienen para ti mismo (si tienen alguno); decidiendo quién y qué eres en relación con ellas.

Así, creas individual y colectivamente la vida y los momentos que experimentas, para el propósito de tu evolución.

La manera de reducir el dolor que asocias con las experiencias y acontecimientos de la tierra es cambiar el modo de percibirlos.

No puedes cambiar los acontecimientos externos creados colectivamente de modo que debes cambiar la experiencia interna. Esta es la llave maestra de la vida.

Nada es doloroso en y por sí mismo. El dolor es el resultado de un pensamiento equivocado. Es un error en el pensar.

El dolor resulta de un juicio que te has formado sobre algo. Elimina el juicio, y el dolor desaparecerá.

A menudo, el juicio se basa en la experiencia previa. Tu idea sobre algo se deriva de una idea anterior sobre aquello. A su vez, tu idea anterior resulta de otra aún anterior a ella, u ésta de otra, y así sucesivamente; hasta llegar, recorriendo todo el camino hacia atrás - como en la sala de los espejos -, a lo que yo llamo el primer pensamiento.

Todo pensamiento es creador, y ningún pensamiento es más poderoso que el pensamiento original; si este primer pensamiento sobre algo es erróneo, se mezclara muchas veces con un segundo o tercer pensamiento.

No existe los “debo” ni los “no debo”. Haz lo que quieras hacer. Haz aquello que constituya  tu reflejo, aquello que te represente como una versión más magnífica de Ti mismo. Si quieres sentirte mal, pues, siéntete mal.

Pero no juzgues, ni condenes, puesto que no sabes por qué  ocurren las cosas, ni con qué fin.

Y recuerda esto: aquello que condenes te condenará, y un día serás aquello que juzgas.

Trata, más bien, de cambiar - o ayudar a quienes lo están cambiando - aquello que ha dejado de reflejar tu más alto sentido de quién eres.

Los “debo” y “no debo”, solo existen en tu imaginación. El problema, es que estamos llenos de creencias aprendidas respecto a lo que es correcto y equivocado, lo que hay que hacer o dejar de hacer, lo que se “debe o no se debe hacer”, a lo que es “correcto” o “equivocado”, a lo que “hay que hacer” o qué “no hay que hacer”. Obrar así equivaldría a despojarnos completamente de nuestro mayor don: la posibilidad de hacer lo que se nos plazca, y experimentar los resultados de ello; la oportunidad de crearnos a nosotros mismos de nuevo a imagen y semejanza de quien realmente eres; el espacio para producir una realidad de ti mismos cada vez mayor, basada en tu idea más magnífica de aquello de lo que Eres capas.

Afirmar que algo - un pensamiento, palabra u obra - es “equivocado” sería tanto como decirte que no lo pusierais en práctica y eso sería lo mismo que prohibirlo, que sería tanto como limitarte. Y limitarte equivaldría a negar la realidad de quien realmente eres, así como la posibilidad de que crees y experimentes esa verdad.

Hay contradictorias viejas creencias que dicen fuimos dotados del libre albedrío, pero luego estas mismos viejas creencias afirman que, si no obedecemos ciertas leyes religiosas (cualquier religión que sea) nos iremos al infierno. ¿Qué clase de libre albedrío es ese? ¿No constituye eso una burla hacia algo muy superior: negar todo tipo de relación auténtica entre nosotros?

No es necesario pensar que el infierno es un lugar al que los malos y desobedientes van a parar, para mí, el infierno es: La experiencia del peor resultado posible de tus elecciones, decisiones y creaciones. Es la consecuencia natural de cualquier pensamiento que niegue un poder superior, o niegue quién eres en relación a ese poder. Es el dolor que sufres a causa de un pensamiento equivocado”. Pero el término “pensamiento equivocado” tampoco es apropiado, ya que no existe nada que sea equivocado.

El infierno es lo opuesto a la alegría. Es la insatisfacción. Es saber quién y qué eres, y fracasar a la hora de experimentarlo. Es ser menos.

Pero ¿porque pensar en el infierno como un lugar de castigo que limite tus decisiones y acciones filtradas por un bien ó mal relativo? Esto entonces esto ¿significa que puedes hacer lo que quiera, actuar como desee, realizar cualquier acción, sin temor a un castigo?, pero  ¿Necesitas el temor para poder ser, hacer y tener aquello que es intrínsecamente justo? ¿Necesitas sentirte amenazado para ser “bueno”? ¿Y qué es “ser bueno”? ¿Quién tiene la última palabra respecto a eso? ¿Quién establece las pautas? ¿Quién hace las normas?

Déjame que te diga algo: cada uno es quien hace sus propias normas. Cada uno establece las pautas. Y cada uno decide si lo que ha hecho es bueno, si lo que hace es bueno; ya que cada uno de decide quién y qué es realmente, y quién quiere Ser. Por lo tanto cada quien es el único que puede establecer si lo que hace es bueno.

El objetivo es que te descubras a ti mismo, que te crees a ti mismo, tal como realmente eres, y como realmente deseas ser. Pero no puedes serlo, a menos que tengas también la posibilidad de ser otra cosa distinta.

Sin embargo, puede resultarte útil ser consciente de las consecuencias, no es esto un castigo, simplemente son consecuencia de tus decisiones como un resultado natural que nada tienen que ver con los castigos. Son simplemente resultados: lo que resulta de la aplicación natural de las leyes naturales; lo que ocurre - de manera totalmente predecible - como consecuencia de lo que ha ocurrido.

Toda la vida física funciona según las leyes naturales. Cuando recuerdes estas leyes, y las apliques, lograras dominar la vida a nivel físico.

Lo que te perece un castigo - o aquello a lo que llamas el mal, o la mala fortuna -, no es sino una ley natural manifestándose por sí misma.

Para recordar estas leyes, comienza por quedarte en silencio. Silencia el mundo exterior, de modo que puedas ver el mundo interior. Esta visión interior es lo que buscas, pero no podrás acceder a ella mientras estés tan profundamente preocupado por tu realidad externa. Trata, pues, de mirar hacia dentro lo máximo que puedas. Cuando no miras hacia adentro, es que miras hacia fuera en la medida en que te ocupas del mundo exterior. Recuerda este axioma:

Si no miras hacia dentro, es que miras hacia fuera.

Ponlo en primera persona cuando te lo repitas a ti mismo, para hacerlo más personal:

Si no
Miro hacia adentro
Es que
Miro hacia fuera.


Has estado mirando hacia fuera durante toda tu vida. Pero no tienes, ni tuviste nunca, por qué hacerlo. No hay nada que no puedas ser, nada que no puedas hacer. No hay nada que no puedas tener.

Esta extraordinaria promesa suena demasiado buena para ser verdad. Así que mejor eliges una promesa menor, un amor menor; un bienestar menor, etc…  Sin embargo, no puedes concebir un amor perfecto, y, en consecuencia, una promesa perfecta resulta asimismo inconcebible. Como una persona perfecta. Así, no puedes creer ni siquiera en ti mismo.

Tu potencial es ilimitado en todo lo que has elegido hacer. No supongas que un alma que se ha encarnado en un cuerpo al que llamáis limitado no ha alcanzado su pleno potencial, ya que no sabes qué es lo que esa alma está intentando hacer. No conoces su proyecto. No estás seguro de cual es su intención.

Bendice, pues, a toda persona y condición, y da gracias. De este modo afirmarás la perfección del Universo puesto que en esta perfección nada ocurre por accidente y no existe nada parecido a la casualidad. Ni tampoco el mundo está a merced de los avatares del azar, o de eso que llamas destino.

Si un copo de nieve es tan sumamente perfecto en su diseño, ¿no crees que pueda decirse lo mismo de algo tan magnífico como la vida?

La perfección esta en el proceso, y toda vida surge de una decisión. No resulta apropiado interferir en tal decisión, ni cuestionarla. Y resulta particularmente inapropiado condenarla.

Lo que sí resulta apropiado es observarla, y hacer todo lo posible para ayudar a esa alma a buscar y realizar su más alta decisión. Estate atento, pues, a las decisiones de los demás, pero no seas crítico con ellas. Debes saber que sus decisiones son perfectas para ellos en ese momento, pero estar dispuesto a ayudarles si llegara el momento en el que buscaran una decisión nueva y diferente, una decisión más alta.

Deja que cada alma siga su camino.
La cualidad de “correcto” o “equivocado” no es una condición intrínseca, sino un juicio subjetivo es un sistema personal de valores. Mediante tus juicios subjetivos te creas a ti mismo; por medio de vuestros valores personales determinas y demuestras Quién Eres.

El mundo existe exactamente tal como es a fin de que puedas formular dichos juicios. Si el mundo existiera en condiciones perfectas, tu proceso de Autocreación terminaría. Habría concluido. La profesión de abogado se acabaría en cuanto  ya no hubiera más litigios. La profesión de medico se acabaría en cuanto ya no hubiera enfermedad. La profesión de filósofo se acabaría en cuanto ya no hubiera preguntas.

El proceso que creación terminaría en cuanto ya no hubiera nada que crear. Hay muchos intereses en que el juego siga. Por más que digamos que queremos resolver todos los problemas, no nos atrevemos a resolver todos los problemas, pues en ese caso no nos quedaría nada que hacer.

La industria militar lo entiende muy bien. Y por eso se opone con todas sus fuerzas a cualquier intento de instaurar un gobierno de paz perpetua en cualquier parte.

También los médicos lo entienden. Y por eso se opone  firmemente - tiene que hacerlo, por su propia supervivencia - a cualquier nuevo fármaco o cura milagrosos; por no hablar de la posibilidad de los propios milagros.

Las comunidades religiosas también lo tienen claro. Y por eso ataca constantemente cualquier definición de Dios que no incluya el temor, el juicio y el premio o el castigo, así como cualquier definición de Uno mismo que no incluya su propia idea del único camino hacia Dios.

Si te digo que Eres Dios, ¿dónde queda la religión? Si te digo que tienes el poder de autocuración, ¿dónde quedan la ciencia y la medicina? Si te digo que puedes vivir en paz, ¿dónde quedan los pacificadores? Si te digo que el mundo está “reparado”, ¿dónde queda el mundo?

¿Y que sería de los fontaneros? El mundo se compone esencialmente de dos tipos de personas: quienes te dan lo que quieres, y quienes reparan las cosas. En cierto sentido, incluso aquellos que simplemente te dan lo que quieres - los carniceros, los panaderos, los cereros - son también “reparadores”, puesto que desear algo a menudo equivale a necesitarlo. Y satisfacer esa necesidad constituye una “reparación”.

Estoy diciendo que el mundo existe tal como es - igual que un copo de nieve existe tal como es - por voluntad de alguien. Del mismo modo que has creado tu vida exactamente como es.

El día en que realmente se quiera acabar con el hambre, dejará de haber hambre. Tenemos  todos los recursos necesarios para hacerlo. Disponemos de todas las herramientas para llevar a cabo esa decisión. No lo hemos hecho. Y no porque no podamos: mañana mismo podría terminar el hambre en el mundo. Pero hemos decidido no hacerlo.

No hay buenas razones por las que 40,000 personas deben morir diariamente de hambre. No las hay. Pero al mismo tiempo que decimos que no podemos hacer nada para que dejen de morir de hambre 40,000 personas diarias, traemos al mundo a 50,000 personas cada día, a una nueva vida. Y a eso lo llamamos amor. Se trata de un plan que carece absolutamente de toda lógica o razón, por no hablar de la compasión.

En resumidas cuentas, te estoy demostrando que el mundo existe tal como es porque nosotros así lo hemos decidido.

Nada, nada en absoluto, es más amable que la naturaleza. Y nada, nada en absoluto, ha sido más cruel con la naturaleza que el hombre. Pero eludimos cualquier compromiso, negamos toda responsabilidad. No es culpa tuya, dices, y en eso tienes razón. No es cuestión de culpa, sino de decisión.

El Universo no hará nada por ti que tú no hagas por ti mismo. Esa es la ley y los profetas. Tu mundo es como es por causa tuya, y de las decisiones que has tomado; o dejado de tomar. (No decidir también es una decisión).

Se que puedes pensar: ¡Pero yo no he decidido ser atropellado por un camión! ¡Yo no he decidido ser atracado por un ladrón, o violado por un maniático! Pero tú provocas, originalmente, las condiciones que crean en el ladrón el deseo, o la necesidad percibida, de robar. Todos hemos creado la consciencia que hace posible la violación. Cuando veas en ti mismo la causa del crimen empezaras, por fin, a poner remedio a las condiciones de las que ha surgido.

Alimentar a los hambrientos. Restituir la dignidad a los pobres. Darle una oportunidad a los menos afortunados. Poner fin a los prejuicios que mantienen a las masas amontonadas y enfurecidas, con pocas esperanzas de un mañana mejor. Desterrar los absurdos tabúes y restricciones que afectan a la energía sexual; o, mejor aún, ayudar a los demás a entender realmente este prodigio y a canalizarlo correctamente. Haciendo esto y habremos avanzado un largo trecho hacia la desaparición definitiva del robo y la violación.

En cuanto al llamado “accidente” - el camión que surge en una curva, el ladrillo que cae del cielo -, aprende a reconocer a cada uno de estos incidentes como una pequeña parte de un mosaico mayor. 

Los accidentes ocurren por que ocurren. Ciertos elementos del proceso vital se han dado al mismo tiempo, de una cierta manera y en un determinado momento, con unos determinados resultados, resultados que decides calificar de desafortunados por tus propias razones particulares. Pero es posible que, en relación al proyecto de tu alma, no lo sean en absoluto.

Déjame que te diga algo: no hay ninguna coincidencia, y nada sucede “por accidente”. Cada acontecimiento y aventura es convocado a ti por ti mismo, con el fin de que puedas crear y experimentar quién eres realmente. Lo único que hace falta es que lo sepas, ya que eres creador de tu realidad, y la vida no puede descubrirte otro camino que el que tú pienses.

Tu pensamiento es el progenitor que da origen a todas las cosas. Esta es una de las leyes que hemos de recordar.

En el fondo tienes miedo. Porque la promesa de tu poder personal para manifestar lo que desees es demasiado buena para ser verdad. Porque no puedes aceptar la más magnífica verdad. Y así, es más cómodo reducirte tu mismo a una filosofía basada en el temor, la dependencia y la intolerancia, en lugar del amor, el poder y la aceptación.

La Primera Ley que acabo de exponer es que puedes ser, hacer y tener cualquier cosa que seas capas de imaginar. La Segunda Ley es que atraes sobre ti aquello que temes, concepto que ya hemos tratado ampliamente en anteriores capítulos.

La emoción es la fuerza que atrae. Aquello que más temas es lo que experimentarás. Un animal - que tu consideráis una forma inferior de vida - saben inmediatamente si tienes miedo de él. Las plantas - a las que consideráis una forma de vida todavía inferior a los animales - responden a las personas que las aman mucho mejor que a aquellas a quienes les tienen sin cuidado.

Nada de esto ocurre por casualidad. No existe la casualidad en el universo: sólo un magnífico diseño, un increíble “copo de nieve”.

La emoción es energía en movimiento. Cuando se mueve energía, se crea un efecto. Si se mueve la energía suficiente, se crea materia. La materia es energía condensada, comprimida. Si se manipula la suficiente energía de una determinada manera, se obtiene materia. Esta es la alquimia del universo. Este es el secreto de la vida.

El pensamiento es energía pura. Cualquier pensamiento que tengas,  hayas tenido o vayas a tener es creador. La energía del pensamiento nunca muere. Nunca. Abandona vuestro ser y se dirige al universo, expandiéndose por siempre. Un pensamiento es para siempre.

Todo pensamiento se coagula; todo pensamiento choca con otros pensamientos, entrecruzándose en un extraordinario laberinto de energía, formando una estructura en continuo cambio de indescriptible belleza e increíble complejidad.

La energía atrae a la energía semejante, formando (por utilizar un término sencillo) “grupos” de energía del mismo tipo. Cuando un número suficiente de “grupos” similares se entrecruzan con otros - chocan con otros -, entonces “se adhieren” unos a otros (por utilizar de nuevo un término sencillo). Se requiere la “adhesión” de una cantidad de energía de una magnitud inimaginable para formar la materia. Pero la materia se formará a partir de energía pura. En realidad, sólo se puede formar de este modo. Una vez la energía se ha convertido en materia, sigue siendo materia durante mucho tiempo, a menos que su construcción se vea alterada por una forma de energía opuesta, o distinta. Esta energía distinta, actuando sobre la materia, en realidad la deshace, liberando la energía originaria de la que se compone.

Ahora entenderás mejor cómo la gente de mente semejante puede unir sus esfuerzos para crear una realidad favorable.

Por supuesto, cuando sociedades enteras piensan de una determinada manera, ocurren muy a menudo cosas asombrosas, no todas necesariamente deseables. Por ejemplo, una sociedad que viva en  el temor, muy a menudo - realmente, inevitablemente - produce aquello que más teme.

Del mismo modo, grandes comunidades o congregaciones con frecuencia encuentran el poder de producir milagros en su pensamiento combinado (o lo que algunos llaman oración común).

Y debe quedar claro que incluso los individuos - si su pensamiento (oración, esperanza, deseo, sueño, temor) es extraordinariamente fuerte - pueden, en y por sí mismos, producir tales resultados.

Lo que más temes es lo que más te atormentaráEl temor lo atraerá hacia ti como un imán, que son producto de las siguientes tres principios:
  1. El pensamiento es creador.
  2. El temor atrae a la energía semejante.
  3. El amor es todo lo que hay.

Al crear “algo distinto” es una forma de cómo tu puedes decidir ser Dios, en el que puedes experimentar la Divinidad como un acto de creación, más que como un concepto; en el que la pequeña vela en el sol - la pequeña alma - puede conocerse a sí misma como luz.

El temor es el otro extremo del amor. Es la polaridad primordial. En la esfera en la que vives en el plano físico hay únicamente dos lugares del ser: el temor y el amor. Los pensamientos arraigados en el temor producirán un tipo de manifestación en el plano físico; los pensamientos arraigados en el amor producirán otro.

Los Maestros que han pasado por el planeta son aquellos que han descubierto el secreto del mundo relativo, negándose a reconocer su realidad. En resumen, Los Maestros son aquellos que han elegido solo el amor. En cualquier caso. En cualquier momento. En cualquier circunstancia. Aunque fueran asesinados, amaban a sus asesinos. Aunque fueran perseguidos, amaban a sus opresores.  Estoy seguro que esto te resulta muy difícil de entender; y mucho más de imitar. No obstante  eso es lo que han hecho siempre todos los Maestros. No importa de qué filosofía, ni de que tradición, ni de que religión: es lo que han hecho todos los Maestros.

Rechazar algo significa negar que exista. Sé fiel a tus creencias, y mantenerlas como ciertos tus valores, ya que se trata de los valores de tus padres, y de los padres de tus padres, de tus amigos y de tu sociedad. Estos forman la estructura de tu vida, y perderlos equivaldría a deshacer el tejido que constituye tu experiencia. No obstante, examínalos uno por uno. Revísalos pieza por pieza. No tires la casa, pero observa cada uno de los ladrillos, y reemplaza los que veas que están rotos y no pueden soportar ya la estructura.

Tus ideas respecto a lo correcto y lo equivocado son sólo eso: ideas. Son pensamientos que constituyen la forma y crean la sustancia de quién eres. Sólo habría una razón para cambiar alguna de ellas; sólo un propósito para alterarlas: si no eres feliz siendo quién eres.

Únicamente tú puedes saber si eres feliz. Sólo tu puedes decir de tu vida: “Esta es mi creación (mi hijo), en la que me complazco”.

Si tus valores te sirven, mantenlos. Argumentar a su favor. Lucha para defenderlos, pero procura luchar de manera que no hagas daño a nadie. El daño no es un ingrediente necesario en la receta.

En su mayor parte, tus valores tratan de decisiones que no has tomado de tí, sino algún otro, quizá de tus padres. Tu religión. Tus profesores, historiadores, políticos...

Muy pocos de los juicios de valor que has incorporado a tu verdad son juicios que has formulado tu mismos basándoos en tu propia experiencia. Pero la experiencia es lo que viniste a buscar aquí, y por tu experiencia vas a crearte a ti mismo. Pero  te has creado a ti mismo por la experiencia de los demás.

Si no obras así, podrías tener una experiencia completamente diferente; una experiencia que haría aparecer a tu maestro o fuente original como equivocado. En la mayoría de los casos, no quieres que tus padres, escuelas, religiones, tradiciones o sagradas escrituras aparezcan como equivocados, de modo que niegas tu propia experiencia a favor de lo que te han dicho que pienses.

Ninguna realidad puede ilustrar esto con mayor profundidad que el tratamiento de la sexualidad humana. Todo el mundo sabe que, de entre todas las experiencias físicas al alcance de los humanos, la experiencia sexual puede ser la más atractiva, emocionante, poderosa, estimulante, renovadora, energética, íntima, y con mayor capacidad de afirmación, unión y recreación. Aun habiendo descubierto esto experimentalmente, has decidido en cambio aceptar los juicios, opiniones e ideas previos acerca del sexo difundidos por otros; todos ellos con intereses creados en que pienses de una u otra manera.

Dichas opiniones, juicios e ideas han ido directamente contra tu propia experiencia; sin embargo, debido a que no estas dispuesto a considerar equivocados a tus maestros, te convences a ti mismos de que debe ser tu experiencia la que está equivocada. El resultado es que has traicionado tu auténtica verdad en relación a esta cuestión; y ello con resultados devastadores.

Lo mismo has hecho con el dinero. En aquellos momentos de tu vida en que tienes mucho dinero, te sientes estupendamente. Te sientes estupendamente recibiéndolo, y te sientes estupendamente gastándolo. No hay nada malo en ello, no hay ningún mal, nada intrínsecamente “equivocado”. Sin embargo, han arraigado tan profundamente en ti las enseñanzas de los demás sobre este tema, que has rechazado tu experiencia a favor de la “verdad”.

Al haber adoptado esta “verdad” como tu,  has construido pensamientos en torno a ella; pensamientos que son creadores. Has pues, creado una realidad personal en torno al dinero que lo aleja de tu; ya que ¿para qué tratas de atraer algo que no es bueno?

Para qué tienes “libre albedrío”, sin embargo, ¿qué clase de libre albedrío es ese, si elegir una cosa en lugar de otra lleva la condenación? ¿Cómo la “libre voluntad” puede ser libre, si no es tu voluntad, sino la de algún otro, la que debes cumplir?

Sí eres fiel a tus valores, en la medida en que experimentes que te son útiles. Pero mira a ver si estos valores que te sirven a ti, con tus pensamientos, palabras y actos, traen al espacio de tu experiencia la idea mejor y más alta que jamás hayas tenido de ti mismo.
Examina tus valores uno por uno. Somételos a la luz del escrutinio público.

Si puedes decir al mundo quién eres y en qué crees sin vacilaciones ni indecisiones, entonces eres feliz contigo mismo. No hay ninguna razón para ir más allá en este diálogo conmigo, puesto que ya has creado a un Yo - y una vida para este Yo - que no necesita ninguna mejora. Has alcanzado la perfección. Eres un Maestro y puedes dejar este taller.

Sabemos que el perfecto equilibrio del hombre es un balance de lo físico, mente y espíritu. Y la gran mayoría de gente se siente fatigada por luchar alcanzar sus metas del plano físico, es difícil pensar en mantener un equilibrio cuando por ejemplo alguien pierde su trabajo, hay que pagar el alquiler, los chicos necesitan ir al dentista, y permanecer en un concepto elevado personal y filosófico espacio, que parece el modo menos probable de resolver todo esto.

Te afirmo que no abandones tu conocimiento de quién eres ni tu conexión con lo superior cuando más la necesitas. Esa es la hora de tu mayor pruebaEste es el momento de tu mayor oportunidadSe trata de la oportunidad de demostrarte a ti mismo lo que aquí se ha escrito.

Tienes el libre albedrío de desconectarte de todo si quieres y te aseguro que al Universo no le importa si lo haces, pero tampoco te abandonaCuando las cosas se ponen mal es cuando más a menudo olvidas  quién eres y las herramientas que has aprendido  para que crees la vida tal como decidas.

Este es más que nunca, el momento de ir a tu espacio divino. En primer lugar, te proporcionará una gran paz de espíritu; de un espíritu sosegado surgen grandes ideas, y dichas ideas pueden constituir las soluciones a los mayores problemas que te imagines que vas a tener.

En segundo lugar, tu espacio divino es el lugar donde te Auto-realizas, y ese es el propósito - el único propósito - de tu alma.

Cuando te hallas en tu espacio divino, sabes y comprendes que todo lo que estás experimentando en ese momento es transitorio. Te aseguro que el Cielo y la Tierra pasarán, pero tú no pasarás. Esta perspectiva eterna te ayuda a ver las cosas en su verdadera dimensión.

Puedes definir las condiciones y circunstancias presentes como lo que realmente son: transitorias y temporalesDe este modo puedes utilizarlas como herramientas - puesto que de eso se trata: de herramientas transitorias y temporales - en la creación de la experiencia presente.

Quiero por un momento y solo para poder explicarlo, que te imagines en la situación perder el trabajo ¿Quién piensas realmente que eres? En relación a una experiencia llamada de ejemplo “perder el trabajo”, ¿quién piensas que eres? Y, lo que quizás viene más al caso, mas en circunstancias que nos golpean ¿quién piensas de tu guía superior en circunstancias así? ¿Imaginas acaso que se trata de un problema demasiado grande como para que el Dios en que tú crees? ¿Requiere salir de este aprieto un milagro demasiado grande como para que él pueda realizarlo? Entiendo que puedas pensar que es demasiado grande como para que  puedas realizarlo, incluso con todas las herramientas que tienes; ¿pero realmente piensas que lo es para él?

Intelectualmente sé que no es una tarea demasiado grande para Dios resolver este problema, pero emocionalmente supongo que no puedes estar seguro; no tanto de que pueda hacerlo, sino de de que quiera hacerlo. Estamos entonces hablando de fe.

Muchos piensan que en estas dolorosas experiencias puede haber una lección por aprender. Pero no están seguros de que deba tener una solución. Tal vez deben pasar por el problema. Quizás se trata de una de esas “pruebas” de las algunas teologías hablan como parte del camino. La verdad se preocupan que este problema pueda no tener solución; que vaya a dejarlos su guía superior colgados...

Pensamos regularmente que se trata del deseo de un ser superior que sucedan estas cosas, pero que tal sí te digo que se trata del tuyo.

Hablábamos párrafos atrás de que somos parte de un Universo abundante y amoroso dispuesto a concedernos lo que  quieras para ti. Nada más y nada menos, como lo hemos analizado en la Ley de Atracción.  Entonces el Universo no juzga las peticiones y menos aún si las filtra por algún proceso de conceder algo o no. No funciona así.

La Ley es la ley de causa y efecto; no la ley del “ya veremos”. No hay nada que no puedas tener si decides tenerlo.  Te lo aseguro: tú siempre obtienes lo que creas, y constantemente estás creando.

No se juzgan las creaciones que tú haces aparecer; simplemente estas capacitado para que hagas aparecer más, y más, y más... Si no te gusta lo que acabas de crear, elige otra vez. El Universo siempre está dispuesto a darte siempre esa oportunidad.

Posiblemente piensas que no siempre has obtenido lo que querías. Pero te diré que siempre has obtenido lo que has provocado.

Tu vida es siempre el resultado de tus pensamientos acerca de ellaincluyendo tu pensamiento - obviamente creador - de que rara vez obtienes lo que quieres.

Ahora, para seguirme explicando, regreso a la situación de ejemplo perder el trabajo, ¿es normal que se vea la gente como víctima de la situación al haber perdido su trabajo?. Pero lo cierto es que ya no querían ese trabajo. Dejaron de levantarte por la mañana con esperanza, y empezaron a levantarte con miedo.. Dejaron de estar contentos con lo que hacían, y empezaron a sentir resentimiento. Incluso empezaron a imaginarse haciendo otra cosa distinta.

¿Crees que todo eso no significa nada? No comprenden su poder. Te lo aseguro: Tu vida se desarrolla según tus intenciones sobre ella.

Entonces, ¿cuál es tu intención ahora? ¿Tienes la intención de probar tu teoría de que la vida rara vez te da lo que quieres? ¿O de demostrar Quién eres realmente?

No te sientas castigado o desconcertado por aprender de la magnitud de tu responsabilidad, de nada sirve. ¿Por qué no reconoces simplemente la verdad cuando la oyes, y acudes a ella? No hay ninguna necesidad de que te recrimines a ti mismo. Sencillamente observa lo que has estado eligiendo, y elige de nuevo.

Por desgracia es muy común que la gente este tan predispuesta a escoger lo negativo, y luego a recriminarse a mí misma por ello.  Pero que podemos esperar. Desde tus primeros años te han dicho que eres “malo”. Aceptaste que habías nacido en “pecado”. Sentirse culpable es una respuesta aprendida. Te han dicho que debes sentirte culpable por cosas que habías hecho antes de que pudieras hacer nada. Te han enseñado a avergonzarte de no haber nacido perfecto.

Este supuesto estado de imperfección en el que dicen que has venido a este mundo  es lo que teóricos religiosos tienen el descaro de llamar pecado original. Y es un pecado original; pero no tuyo. Es el primer pecado perpetrado sobre tu por un mundo que no sabe nada de Dios desde el momento en que piensa que Dios querría - o podría - crear algo imperfecto.

Algunas religiones han elaborado verdaderas teologías en torno a esta equivocación. Pues eso es lo que es: literalmente una equivocación, puesto que todo aquello que existe en el Universo es perfecto; un perfecto reflejo de la propia perfección, hecho a imagen y semejanza del Creador.

Sin embargo, con el fin de justificar la idea de un Dios punitivo, las religiones necesitan crear algo por lo que Dios tenga que estar enfadado. Así, incluso aquellas personas que llevan una vida ejemplar necesitan ser salvadas de algún modo. Si no necesitan ser salvadas de sí mismas, entonces necesitan ser salvadas de su propia imperfección interior. Así - afirman tales religiones -, es mejor que hagas algo al respecto, y rápido, o iras directamente al infierno.

Todo eso, en fin, no puedes hacer nada para aplacar a un Dios extraño, colérico y vengativo, pero sí da origen a unas religiones extrañas, coléricas y vengativas. De este modo, las religiones se perpetúan a sí mismas. De este modo, el poder sigue estando concentrado en manos de unos pocos, en lugar de convertirse en una experiencia al alcance de muchos.

Por supuesto, es obvio que constantemente no te sientes merecedor de algo más, entonces eliges la idea más pequeña, el menor pensamiento, el más minúsculo concepto de ti mismo y de tu poder. Así te lo han enseñado. Hemos malentendido la humildad y la sencillez como una virtud, entonces el concepto de la grandeza del Universo y que eres parte de ella resulta una locura ó una gran blasfemia.

Puedes contrarrestar estas enseñanzas leyendo y releyendo escritos que te permita descubrir quién eres realmente. Que te ayuden a reconocer lo grande que eres desde que naciste. Que te liberes de las ideas, principios y objetivos que has vivido de otros. Que te guíen  a la libertad de tu ser y desarrollo de todo lo que eres. Para que decidas tú mismo que quieres hacer con este evento que se llama vida. Que sientas que las decisiones que tomas al único que deben interesarle es a ti mismo.

Hasta que todos estos conceptos te sean familiares, hasta que entiendas cada palabra de ello. Cuando puedas citar sus pasajes a otros, cuando puedas traer sus frases a tu mente en tus horas más negras, entonces habrás “contrarrestado las enseñanzas”. Y entonces construirás tu vida con tu propio concepto y satisfacción, vivirás en ese momento la magia de que eres parte de Dios que vive en ti.


 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 160 Volumén 2: Eres Responsable de la Vida y Tú Vida

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