lunes, 5 de mayo de 2014

¿Qué hacer para tener un buen amor?

Joan Garriga, psicoterapeuta gestáltico, especialidad en relaciones de pareja.

Tengo 55 años. Nací en Bellpuig (Urgell) y vivo en Barcelona. Soy psicólogo. Tengo dos hijos, de dos matrimonios... que acabaron en divorcio. Política? Espiritualidad al poder. Creencias? "Dios es más que yo mismo", como decía Sant Agustín

Anhelamos un vínculo que nos reporte pertenencia, intimidad, sexualidad y crecimiento.   ¿Y la pareja nos lo da? 

Sí, pero hoy queremos que la pareja sirva al yo (ego)…, y eso lo complica todo.

¿Qué hacer para tener un buen amor?

Hay cuatro etapas. 
Primera, enamoramiento: “Me mueves mucho…, pero te veo poco”.                               Segunda, relación: “Ya te veo mejor, ¡y aun así te elijo para caminar juntos!”. Tercera, compromiso: “Estamos creando algo más importante que nuestras familias de origen y parejas anteriores”. Y la cuarta, entrega: “¡Te quiero a ti y a lo que a ti te dirige!”. Este es ya un amor muy desarrollado.

¿Por qué?
Es el deseo espontáneo de que el otro sea feliz. ¡Eres feliz en la plenitud del otro! 
Entre tanto, importa que sepamos esto: nadie, ¡nadie!, puede hacerte feliz. Y que nadie, ¡nadie!, puede hacerte infeliz. 

Tu felicidad sólo depende de tu conexión íntima con tu ser interior.

¿Y de qué depende esa conexión?
De estar en paz con tus figuras paternas y familiares para no cargar con nudos que luego pretenderás ventilar en la pareja. 

Una pareja no son dos personas: son dos sistemas familiares que se encuentran.

Algún ejemplo de mal y buen amor
    
“Sin ti no podría vivir”, le decimos a nuestra pareja, como si fuésemos niños. ¡Mal amor!   Buen amor: “Sin ti también me iría bien"… pero como adulto, elijo estar contigo. “Te quiero por ti mismo”, decimos, ¡y no es bueno!: el buen amor consiste en “te quiero… a pesar de ti mismo”, es decir, el buen amor acepta la sombras del otro, acoge y lima las asperezas de los egos que se encuentran. 

“Quiero pareja”: ¡mal amor! Abandona la demanda… ¡actúa!: “Mejor me preparo para ser pareja”. Encuentra tu modo de ser buen compañero…, y lo demás ya vendrá solo.

Relaciones muy intensas y emocionales

Esas turbulencias empobrecen y desvitalizan, responden a heridas infantiles y viejos anhelos no colmados. ¡Lo enriquecedor es que la relación fluya con facilidad!. Es cooperar, es que uno y uno sean más que dos. 

Mal amor: “Te lo doy todo”. 


¿Por qué?

Dar mucho puede originar en el otro un sentimiento de deuda, y empequeñecerlo. Ya no hay igualdad. ¡Da lo que el otro pueda devolver sin que tenga que perder la dignidad!.¿Y si una parte pide más? 

Puede que esté anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda: le des lo que le des, ¡será siempre insuficiente!

Otro ejemplo de mal amor 
Poner a tus padres o a tus hijos por delante de tu pareja. El buen amor es: “¡Primero nosotros!, antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común”.

Otro ejemplo de buen amor
Reír y llorar juntos ante cualquier adversidad...

Un último consejo para fomentar el amor en una pareja.
No deis por hecho que conocéis a vuestra pareja. Miradla cada día de nuevo como si fuera nueva, y veréis lo que no veíais. Nos relacionamos con la imagen que nos hemos hecho del otro, pero… ¿es el otro así hoy? 

Conclusión amorosa

Lo dicho: solemos reclamar al otro: “Hazme feliz”, pero el buen Amor consiste en sentir el deseo espontáneo de que el otro sea feliz.

EL BUEN AMOR
"Yo soy y tú eres. No estoy en el mundo para satisfacer tus expectativas ni tú las mías. Yo estoy para ser yo mismo y vivir mi vida, y tú estás para ser tu misma y vivir tu vida. Si nos encontramos, no hará falta hacer nada".


Es el pensamiento de Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, sobre la gran cuestión de la relación amorosa de la pareja. Joan Garriga se la ha explicado a miles de parejas desde que co-fundó ahora hace 26 años, el instituto Gestalt en barcelona, especializado en Gestaltisme, PNL y constelaciones familiares. Garriga resume su experiencia en el libro "El buen amor en pareja" (Destino).


Fuente: contra portada Vanguardia 14 marzo 2013

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