miércoles, 9 de abril de 2014

Siete Pasos para Convertir tus Sueños en Realidad parte 2/2

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Cuarto paso ¿Con qué cuentas y qué necesitas aprender?
Persigue agresivamente la educación continua, particularmente en las áreas de conocimiento y habilidad que has identificado como transferibles a otros trabajos o carreras. Nada de lo que hagas para avanzar en tu carrera, es tan importante como mantener el hábito de aprender nuevas habilidades.

Tú eres quien eres en este momento, y te encuentras donde estás, como resultado de todas tus vivencias, tus hábitos, y las habilidades y conocimientos que has adquirido a lo largo de tu vida. Todo aquello que forma parte de tu historial personal ha forjado la persona en la que te has convertido. Muchas de esas experiencias son positivas, han ayudado a formar tu carácter y a reafianzar tu potencial. Seguramente, este historial contiene también vivencias o hábitos negativos, que igualmente han contribuido a que te encuentres en tu situación actual. Todas estas experiencias de una u otra forma son responsables por tus circunstancias presentes.

Muchas personas emplean la mayor parte de su vida culpando a su pasado por la mediocridad de su presente. Otras, deciden romper las cadenas que las atan a un pasado que no ha sido benevolente con ellas y logran forjarse un futuro mejor, sobreponiéndose a las circunstancias que puedan estar experimentando.

Independientemente que tus vivencias hayan sacado a relucir el máximo de tu potencial, o que hayan sido contraproducentes en tu vida, lo único cierto es que son gran parte de aquello con lo que cuentas para empezar tu camino hacia el logro de tus sueños. Una parte importante ya ha forjado la  persona que  hoy  eres. Sin  embargo, aún  más  importante  que  estas experiencias es la manera como veas tu futuro.

Este paso esencialmente consiste en determinar exactamente dónde te encuentras ahora, con qué cuentas y qué necesitas aprender para llegar a donde quieres ir. Es fundamental que determines dónde te encuentras actualmente en relación con el lugar al cual deseas llegar. En este paso responderás a las preguntas: ¿Con qué cuentas, y qué necesitas aprender?

Empecemos entonces por determinar donde te encuentras en este momento en relación con las metas que deseas alcanzar y el precio que estás dispuesto a pagar a cambio de tus sueños. El responder a las siguientes preguntas te dará una base para que puedas determinar dónde te encuentras con relación a tus metas.

Este paso te permitirá descubrir el precio que debes pagar para alcanzar tus metas. Si no estás dispuesto a aprender todo lo que necesites, o a escuchar a aquellos que han venido antes que tú y han triunfado; si no estás dispuesto a prepararte, debes examinar de nuevo si la lista que has preparado previamente contiene sueños que realmente deseas realizar, o son simples fantasías con las cuales entretienes tu mente.

Este paso requiere que examinemos de cerca tres áreas diferentes: La educación especializada, el continuo mejoramiento profesional, y el desarrollo personal.

La primera área es la de la educación especializada. ¿Necesitas adquirir algún tipo de educación especializada para llegar a donde quieres ir? Sólo podrás determinar la clase de conocimientos especializados que necesitas adquirir, una vez hayas determinado el lugar al cual deseas llegar. Por esta razón, debes dar los tres primeros pasos antes de llegar a este punto.
Recuerda que educación especializada no necesariamente significa cuatro o cinco años de educación universitaria. Ella simplemente significa aprender la profesión o el oficio que has elegido como el vehículo que te ayudará a materializar tus sueños. Este aprendizaje puede hacerse a través de un programa educativo, experiencia práctica, seminarios o cursos especializados.

¿Cómo puedes determinar el tipo de programa educativo que necesitas? Primero debes determinar el campo en el cual deseas trabajar, ya sea que éste sea el mismo en el que actualmente te desempeñas o uno diferente. Asegúrate que este sea un campo que puedas aprender a querer y disfrutar. Invierte el tiempo suficiente en seleccionar la institución y el programa educativo que mejor se ajuste a tus necesidades.

El segundo aspecto es el continuo mejoramiento profesional. Los grandes triunfadores, los líderes más reconocidos del planeta y las corporaciones líderes en sus campos, han descubierto que el éxito y la excelencia personal y empresarial, requieren estudio, preparación y mejoramiento constante. Las empresas de éxito saben que todo lo que una compañía hace, todo producto, servicio o proceso organizativo puede y debe ser mejorado constantemente.

Entre las personas de éxito no existe el Statu Quo, no existe la idea de simplemente mantener las cosas como están. La persona que no está avanzando, que no está al tanto de los nuevos avances en su profesión; la empresa que no está siempre a la vanguardia de todo nuevo descubrimiento en su campo; esta persona o empresa, está retrocediendo. La excelencia requiere un compromiso constante, si no nos estamos acercando hacia el logro de nuestras metas personales, profesionales o empresariales, entonces nos estamos alejando de ellas. La razón es muy sencilla, el tiempo pasa. Cada día que pase sin que trabajes hacia el logro de tus metas es un día menos con el que cuentas para hacer de ellas una realidad.

Este cuarto paso realmente representa tu compromiso personal con el constante estudio del éxito. Cuando digo estudio, no sólo me refiero a la capacitación, sino también al compromiso que los grandes triunfadores tienen hacia su desarrollo personal, hacia el mantenimiento de un alto grado de motivación constante. Ellos saben que el verdadero líder, que la persona de éxito, debe poseer un sistema de formación constante. Ellos han comprendido que en un mundo en donde la persona promedio está sometida a un sinnúmero de influencias negativas, es fundamental poder desarrollar una actitud positiva y mantener siempre un alto grado de motivación.

Para aumentar tu productividad, simplemente tienes que aprender más. En otras palabras, todos nosotros, en este preciso instante, estamos ganando el máximo, con lo que ahora sabemos.

He aquí cuatro sugerencias que te ayudarán a convertirte en un gran estudiante del éxito:
  • Invierte en tu propio desarrollo personal. 
  • Lee por lo menos 30 minutos diarios en tu campo de interés profesional.
  • Escucha programas en audiocasete mientras realizas otras actividades.
  • Asiste a seminarios y conferencias que contribuyan a tu desarrollo personal y profesional.

Si deseas triunfar, debes estar dispuesto a pagar el precio en términos de lo que debes leer, escuchar, aprender y asimilar. Lo más probable es que en este preciso momento hayas llegado lo más lejos posible con el conocimiento con que ahora cuentas. Si deseas ir aún más lejos de donde ahora te encuentras, sólo lo podrás lograr, obteniendo y asimilando nueva información.

Quinto paso
¿A quién acudir en busca de ayuda?
Persevere hasta el final para poder lograr los frutos. No haga caso de los pesimistas y de la gente negativa. Busque personas que sientan algo parecido a lo de usted, y deje todo lo que impida la realización de su ideal. Recuerde que los mediocres han sido infieles a sus ideales y por lo tanto, han traicionado a la humanidad; que los más críticos son los que no hacen nada, gente sin ideal. El que más hace, menos tiempo tiene para criticar.

¿A quién ir en busca de ayuda? En caso de que aún no te hayas dado cuenta, no soy partidario de la doctrina, "Lo haré a mi manera". Imagínate que acabas de despertar y descubres que durante la noche ha caído una fuerte tormenta de nieve y se han acumulado 30 centímetros de nieve, y tienes que caminar 200 metros para poder tomar el autobús. ¿No seguirías los pasos o las huellas de alguien que haya caminado la misma trayectoria antes que tú? ¿No sería esto mucho más fácil? Por supuesto que sí.

Aprender de la experiencia de los demás es una manera más eficiente de adquirir sabiduría, ya que elimina la necesidad de invertir tiempo, esfuerzo y energía en el aprendizaje directo por medio de nuestras propias experiencias. Sin embargo, ten cuidado de asegurarte que la persona que estás siguiendo va en la misma dirección en la cual tú quieres ir. Recuerda que al final del camino no podrás culpar a nadie del sitio donde hayas terminado, ya que tú has escogido el camino.

No se trata simplemente de imitar a otros, o seguir caminos ya recorridos. Este paso va mucho más allá de ello. Se trata de convertirnos en estudiantes del éxito; de buscar qué ha llevado a aquellas personas que han triunfado a alcanzar el éxito, y basados en esta información escribir nuestra propia historia. El general Patton leyó y estudió sobre Alejandro el Grande. Norman Vincent Peale encontró inspiración en la vida y obra de Emerson, y a su vez, su obra ha servido de gran inspiración y guía en mi propia vida.

Sin embargo, este paso es mucho más que seguir ciegamente las enseñanzas de otras personas. Es aprender de su vida, sus triunfos y sus derrotas; y escribir nuestra propia historia.

La segunda parte de este paso es el desarrollo de un grupo de apoyo. Antes de partir en una gran expedición, el capitán del barco toma suficiente tiempo para seleccionar a su tripulación. Él sabe cuán importante es elegir a un grupo de individuos que compartan su entusiasmo y compromiso hacia dicha expedición. El primer paso que el presidente de una nación toma, una vez es elegido, es escoger su gabinete de  ministros y consejeros. Él o ella entiende la importancia de tener un equipo cuya opinión él valore y al cual pueda consultar antes de tomar sus decisiones. Él o ella no seleccionarían una persona que no desea su éxito, o una persona cuya filosofía de vida está en total discrepancia con la suya; es esencial construir un equipo ganador.

Ahora te encuentras a punto de empezar. Este es el comienzo del resto de tu vida. Tú eres el capitán de esta gran expedición que te conducirá hacia la realización de  tus metas más ambiciosas. Tú eres el presidente a cargo de tomar todas las decisiones y tú eres el obrero a cargo de ejecutarlas. Sin embargo, también necesitas conseguir un grupo de apoyo, un grupo que te servirá como comité asesor en diferentes puntos durante el desarrollo de tu plan de acción.

Este grupo debe estar formado por personas que respetes y admires. Personas que también se estén moviendo hacia el logro de sus propios sueños. Personas que apoyan tus planes y que están genuinamente entusiasmadas acerca de tu decisión de salir tras tus sueños. Tú puedes escoger este grupo entre tus amigos, líderes comunitarios que puedas conocer, maestros, colegas y otras personas que respetas y en quienes confías.

Un tercer aspecto de gran importancia en este paso es tener un modelo. Un modelo es una persona que ha salido adelante y ha triunfado en aquellas áreas en las cuales tú quieres salir adelante y triunfar. Una persona por quien sientes sincera admiración y respeto. Una persona que posea algunas de esas cualidades que quieres desarrollar. Alguien cuyo ejemplo en determinadas áreas podrías usar para modelar tu propia vida.

Él o ella no es un ídolo, ni tampoco tendrás que imitar o copiar todas sus acciones. 

Esta persona es simplemente un modelo que podrás utilizar como punto de referencia a lo largo del camino.

Es importante examinar el camino que los llevó a la cumbre en sus respectivos campos; estudiar sus hábitos; ver cómo invirtieron su tiempo, su esfuerzo y su dinero.

Así, también, busca asociarte con personas de éxito, con personas de las cuales puedas aprender aquello que necesites para llegar a la cumbre del éxito. De otro lado, acepta el reto de ser una influencia positiva sobre aquellos que te rodean. Sin embargo, independientemente de cuál sea el papel que estés desempeñando, recuerda que en el camino hacia la realización de tus sueños encontrarás personas que serán de gran ayuda para tu causa, y también encontrarás personas que podrán beneficiarse de tu ayuda y consejo.

Sexto paso
¿Cómo organizar tu plan de acción?

Apúntale a nada y seguramente le pegarás. Apunta a una meta específica y, aunque no la logres, tendrás la oportunidad de estar mucho más cerca que si nunca le hubieras apuntado.

El sexto paso consiste en desarrollar tu plan de acción. Tu plan de trabajo no es más que el mapa detallado de los pasos que necesitas tomar para el logro de tus metas.

Este es el momento de traducir tus metas a largo plazo en objetivos específicos y actividades en las cuales puedas empezar a trabajar inmediatamente. Es hora de dividir tus metas en metas anuales, mensuales y semanales y en actividades diarias.

Este es el último peldaño de la escalera que te conducirá a la realización de tus sueños. Puesto que ya has asignado una fecha para la cual esperas haber logrado tu meta, es mucho más sencillo desarrollar un plan de acción que te permita lograrlo. Sólo podrás determinar cómo llegar a un lugar, si primero has determinado exactamente dónde se encuentra dicho lugar, y cuándo deseas llegar allá.

Este paso es simplemente una manera de poner juntas todas las piezas de este gran rompecabezas que es tu plan de acción. Incluye el examinar toda la información que has podido obtener a través de los pasos dados hasta ahora y hacer un inventario de qué posees y con qué puedes contar para empezar. Si aún no lo has hecho, escribe tus sueños; encuentra las razones por las cuales deseas alcanzar cada uno de ellos; asigna una fecha para su logro; descubre qué es lo que necesitas hacer, identifica las posibles fuentes de ayuda, y finalmente toma toda esta información y convierte esos sueños en objetivos claros y específicos.

El día de tu nacimiento, el día de hoy, y el día de tu muerte están conectados por lo que podríamos denominar tu línea natural del tiempo. Todo lo que ha sucedido en tu vida hasta este momento forma parte de tu historia, y no puedes cambiar nada acerca de ninguno de los hechos que son parte de tu pasado. Imagínate esta línea que te lleva desde tu nacimiento hasta tu muerte, como un camino encementado. Una acera en la cual el cemento permanece fresco hasta tanto no lo pisas, pero una vez te has parado en él, se endurece inmediatamente.

Cada paso que das deja una huella en el cemento, y cuando levantas tu pie esta huella queda marcada en la acera de la vida por siempre. Es importante que entiendas que no hay nada que puedas cambiar acerca de ninguno de los eventos que forman parte de tu pasado; ninguna de esas huellas pueden ser cambiadas, porque se encuentran en tu pasado.
Estas huellas son simplemente el fruto de tus acciones y el resultado de las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida. Todo lo que has aprendido desde tu nacimiento se encuentra ahí. Aprendiste a caminar, a hablar, a leer, fuiste a la escuela, aprendiste tu profesión, conseguiste un trabajo, y miles de cosas más. El cemento que se encuentra frente a ti está fresco; sólo se endurecerá cuando pases sobre él. Sentar metas funciona de la siguiente manera. Imagínate que uno de tus valores es tu interés por tu crecimiento y desarrollo intelectual. Supongamos que este valor es de gran importancia para ti. Por esta razón, al hacer tu lista de sueños, escribes que una de tus más grandes aspiraciones siempre ha sido la de escribir un libro.

Digamos que hoy es 20 de mayo de 2007, y hoy colocas una fecha específica para la culminación de tu libro; por ejemplo el 20 de mayo de 2008. El haber asignado esta fecha para la terminación del libro equivale a haber tomado una flecha, haber escrito en ella tu propósito, y haberla disparado a la distancia, al cemento fresco que se encuentra frente a ti. Esta flecha cae en el 20 de mayo de 2008, donde el cemento todavía está fresco, puesto que aún no has pasado por ahí.

Ahora debes volver al día de hoy y preguntarte: ¿Qué debo hacer hoy, qué debo poner en el cemento entre el día de hoy y el 20 de mayo de 2008, de tal manera que cuando pase frente a aquella flecha y el cemento se endurezca, mi libro sea una realidad? ¿Qué debo hacer durante este período de tiempo que he asignado para el logro de esta meta? Aquí es donde debes trazar los objetivos intermedios para que este sueño se convierta en realidad. El hecho de que esta meta exista, de por sí no te garantiza su logro, a menos que establezcas objetivos intermedios y los traduzcas en acciones y actividades que te permitan comenzar a trabajar en ellos día a día. ¡Recuerda que el único lapso de tiempo sobre el cual tienes control absoluto es el día de HOY!

Mañana mismo puedes empezar a trabajar en hacer de ese sueño una realidad. Es así de simple. La respuesta está en tus manos.

Séptimo paso
¡Es hora de empezar!

No hay sueños imposibles, ni locos, ni demasiado grandes. Todos los límites de tus sueños los pones tú, pero también, si ya los pensaste, ya están hechos en algún lugar, porque todo aquello pensado es creado. Motívate con afirmaciones positivas y continúa creyendo en ti mismo, en tu capacidad de llegar a donde te lo propongas y a lograr lo que quieres hacer.
El séptimo paso es: comenzar. Este es el paso que debemos dar con certeza "Ni un paso atrás, siempre adelante y que lo que ha de ser, sea".

Muchas personas van por la vida como espectadores; admirando simplemente la manera como otras personas luchan por alcanzar sus sueños. Parecen contentarse con la celebración de los logros de otros, pero descuidan el tomar acción sobre sus propios sueños, por miedo, inseguridad, indecisión o simplemente por pereza. Cualquiera que sea la razón que te esté deteniendo para alcanzar tus metas y aspiraciones puede ser eliminada única y exclusivamente con el uso de un solo remedio: la acción.

La acción es la mejor cura contra el miedo, la indecisión, y otra serie de enfermedades que son culpables de más muertes que el cáncer y las aflicciones cardíacas unidas.

Todo lo que has hecho hasta este momento es nadar un 95% del río, pero tu meta es el llegar a la ribera opuesta. Y aunque has nadado una gran parte de él, ¿qué sucedería si de repente decides parar en este punto? Te ahogarías. Si te ahogaras, ¿interesaría qué tan cerca te encontrabas de conseguir tu objetivo? No. Has caminado el trayecto más largo de tu camino, pero para lograr el triunfo tendrás que dar con firmeza y decisión este último paso.

Si no asumes este paso, es como si hubieses entrenado para los Juegos Olímpicos, para competir en la carrera de los cien metros. Querías estar allí y estabas dispuesto a pagar el precio; ahora te encuentras un centímetro atrás de la línea blanca, con cuatro competidores a cada lado, que tienen en mente el mismo objetivo tuyo, ganar la carrera. Pero tú has entrenado arduamente; te has levantado temprano todas las mañanas a correr para mantenerte en forma.

En tus momentos de visualización y profunda cavilación, has podido saborear el dulce sabor del éxito; sabes que habrá muchas otras carreras, pero ésta es la tuya. Para ésta es para la cual has estado entrenando. Sabes que no has llegado aquí de manera accidental. Estás aquí como resultado de haber seguido paulatinamente ese plan de acción que te trazaste, de haber adquirido la disciplina necesaria para lograr tu clasificación.

Ahora que has podido desarrollar tu plan de acción es crucial que empieces inmediatamente a implementarlo. No caigas preso de las urgencias de la vida diaria. Si no haces hoy absolutamente nada para acercarte a tu meta, te habrás alejado de ella. Es curioso ver cómo la vida se disipa en actividades de las cuales muchas veces no nos damos cuenta.

La corporación norteamericana Nielsen encontró que mientras la persona promedio lee menos de diez páginas de un libro al año, ella empleará 49,5 horas frente al televisor cada semana. Esto equivaldrá a 13 años de su vida, de los cuales cinco los empleará mirando comerciales de televisión. Curiosamente, de acuerdo con otros estudios, esta misma persona empleará 28 minutos semanales conversando con su esposa o esposo en "tonos normales", y 45 segundos al día en diálogo con sus hijos.

Entonces, cuando digo que hoy es el mejor momento de empezar, me estoy refiriendo específicamente a la necesidad de dar prioridad a nuestros valores, a nuestras metas y actividades, de tal manera que actuemos en forma inmediata sobre aquello que es muy importante en nuestras vidas. Si queremos cambiar algunas de estas estadísticas de manera favorable, vamos a tener que deshacernos de ciertas actividades que no sólo nos están robando nuestro tiempo, sino también nuestra vida.

En la elaboración de tu plan de éxito debes hacer de tu tiempo tu mejor aliado. Obviamente, si deseas aprender a administrar tu tiempo, la primera pregunta que debes responder es ¿Qué es el tiempo? ¿Cómo podemos definir esto que estamos tratando de controlar? Newton se refería al tiempo como algo absoluto, que ocurría ya fuera que el universo estuviera presente o no. Einstein decía que los eventos y el tiempo estaban íntimamente ligados; que éstos eran la sustancia o esencia del tiempo, y luego desarrolló una idea que él llamó el principio de los eventos simultáneos. Él decía: "El tren no arriba a la estación a las 7:00 p.m. El tren arriba a la estación al mismo tiempo que la manecilla pequeña del reloj arriba al número 7:00".

Frente a ti, al otro lado del cuarto, se encuentra todo aquello sobre lo cual posees control absoluto. Eventos como tu modo de actuar, tu actitud, tu forma de vestir, la hora a la que te levantas, y la comida que comes ¿Qué tienen en común todas estas acciones que acabo de mencionar? El énfasis está en ti mismo. ¿Qué podemos deducir de esto? Lo único sobre lo cual tú tienes total y absoluto control es sobre ti mismo. Todas las demás circunstancias y acontecimientos se encuentran en la otra pared o en puntos intermedios.

El verdadero objetivo de la administración del tiempo es controlar los eventos que ocurren en nuestra vida; asegurarnos que estos eventos, que estas actividades nos están acercando hacia la realización de nuestros sueños. Una vez hemos llegado a este punto, el siguiente paso es actuar. Es echar a rodar nuestro plan y no parar hasta haberlo logrado. Recuerda, una meta que no pueda traducirse en un plan no es una buena meta, y un plan que no pueda traducirse en acción inmediata no es un buen plan. Así que no permitas que el plan que has desarrollado se quede en el papel; ponlo en marcha. Después de todo, lo que está en juego es el que logres alcanzar tus objetivos y aspiraciones. Pon en práctica los principios aquí expuestos, y si lo haces no me cabe la menor duda que muy pronto estarás en la cumbre del éxito...        ¡ES HORA DE EMPEZAR!


 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 149 Volumén 2: Siete Pasos para Convertir tus Sueños en Realidad

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