lunes, 28 de abril de 2014

¿Cómo amar a cada signo?


Cada uno tiene sus particularidades; algunas cosas buenas y otras no tanto. ¿Qué debemos tener en cuenta para conocer en detalle a nuestra media naranja y enamorarlo? Los secretos de una astróloga.

La Astrología nos ayuda a desarrollar una serena aceptación de los otros, siempre distintos a lo que quisiéramos que fueran. Doce signos, doce cualidades diferentes, en tiempos de más permiso para tener la libertad de ser auténticos con lo que somos.

Es tiempo de permitirnos ser “nosotros mismos” más allá del temor al rechazo. Si amamos a alguien, es bueno que nuestro amor le permita desplegarse y no limitarlo. Amar es ayudar ser fiel a la propia esencia, amar su particularidad y respetar aquello que hace vibrar el corazón según cada signo zodiacal.

En este artículo hablaremos del signo solar, para conocer más de cada uno es necesario realizar la Carta Natal en donde aparecen más variables a tener en cuenta. Las personas que nos atraen funcionan como imanes de la propia energía, ellos tiene información para descubrir sobre nuestra propia alma. Para amar y confiar en otro, primero es necesario amarse y confiar en uno mismo. La Astrología propone descubrir al bailarín cósmico que somos, dejar de querer imponer nuestro propio ritmo y aceptar el baile que propone el cielo para esta vida.

Amar es aceptar al otro diferente, sin que esa diferencia sea vivida como amenaza, así cada signo puede desarrollar mejor su potencialidad. Para enriquecernos con lo nuevo que el otro tiene para darnos, es necesario ser receptivos sin juzgarlo ni asustarnos. Animémonos al coraje de amar al otro diferente sin querer adaptarlo a nuestros deseos o someterlo a nuestros temores.

ARIES: Si en verdad amas  a Aries deberás aprender a amar a un activo guerrero.

Aries es extremadamente deseante. Para no sentir que su presencia te avasalla, será bueno que lo ayudes a desarrollar la valentía de no tenerse miedo a sí mismo. Aries necesita sumergirse en el propio deseo sin sentirse  juzgado de temerario o impaciente. Aries tiene una aspiración muy intensa y necesita expresarla, si no lo hace, vivirá fantaseándola y anhelándola. Imaginalo como un ser sediento en el desierto, sólo piensa en el agua, así Aries sólo pensara en su deseo frustrado. Si amas a Aries, nada mejor que dejarlo que explore y active sus ambiciones, que logre vivir aquellas experiencias que tanto anhela para consumarlas y superarlas o para dejarlo que se frustre y que él solo se obligue a re-orientar sus propósitos. Deberás ser hábil para no convertirte en su freno o en su juez. Es mejor que la vida misma sea su maestra, no pretendas domesticar, encarcelar o enseñar a Aries.

TAURO: Si en verdad amas a Tauro deberás amar a un degustador de la vida.

No lo apures ni lo atosigues con tus temas. Dale tiempo para que incorpore sus necesidades y para que registre cada momento. Tauro necesita detenerse y observar cada detalle sin ruidos ni apuros, precisa centrar su corazón en un ritmo pausado logrando percibir la bondad de cada momento, de cada hecho. Tauro incorpora la vida, aprecia la existencia como incondicionalmente bella. Le hace falta, simplemente, estar allí en espacios de no agresión. Solicita respetar sus ritmos para conectar en profundidad con el valor de sus vivencias más simples, aquellas que solemos ignorar por considerarlas triviales: una ducha aliviante, un cuerpo perfumado, un rico sabor, un vaso con algo refrescante, un aroma o una música revitalizante; con estos sencillos momentos logra re ciclarse. En lo simple, Tauro obtiene energía, adquiere una misteriosa forma de conexión vital, se vincula con la bondad fundamental y se re-genera en fracciones de segundos.

GEMINIS: Si en verdad amas a Géminis deberás amar a un inquieto vinculante.

Géminis te invita a vivir en libertad,  es tiempo de volver a empezar, de animarte a ser cuestionado en todo lo que creías ser y dejarte ser re-inventado. Géminis te incita a redescubrir tu mundo, a ver más allá de mirar, a escuchar más allá de oír, a sentir más allá de tocar. Necesita jugar, experimentar y siempre variar, sin sentirse juzgado como inmaduro o inestable. En este movimiento eterno, será difícil encasillarlo poniendo a prueba tus intentos de control y de domesticación. Amar a Géminis es dejarlo mutar en sus estados de ánimo sin sentirlos como amenaza o agresión hacia tu persona. Nada es personal, está en su propio viaje de mutación de identidad entre un gemelo sensible y el otro racional, siempre cuestionándose y  reorientándose. Si pretendes encerrarlo o encasillarlo, será el peor infierno para Géminis y para aquel que esté a su lado.
CÁNCER: Si en verdad amas a Cáncer deberás amar a un protector de lo seguro.

Cáncer te invita a ir hacia la profundidad de tu ser. Cáncer estimula al compromiso. Te influencia rápidamente a definir que te propones con la relación. Necesita seguridad emocional, por tanto, precisa conocerte en profundidad empujándote a estar al tanto de tus emociones más recónditas. Si amas a Cáncer deberás ir hacia tu ser más esencial, a tu alma, a tu origen; inclusive a riesgo de conectar con tus olvidadas heridas y tus viejos dolores. Te liga con tu fragilidad para curarla,  ayudando a construir un amor sin lesiones ni rencores. Vale la pena este viaje hacia lo desconocido de uno mismo pues en Cáncer has encontrado un ser donde resguardarte de los fríos vientos del mundo, donde desarrollar una ternura inusitada que puede re ciclar hasta al corazón mas endurecido.

LEO: Si en verdad amas a Leo deberás amar a un expresivo irradiante.

Leo te invita a la valentía de vivir en contacto con el amor como cualidad y no como exclusivo de un vínculo. Leo necesita ser fuente de ternura disponible para los demás. Has encontrado a un ser que precisa expresarse desde lo más genuino para reconocerse. Se retroalimenta del amor y la aceptación de su entorno. Leo no teme a su sensibilidad, no se avergüenza de mostrar su corazón, convierte la vulnerabilidad en pasión y la sensibilidad en apertura hacia los otros. Si quieres ser la fuente exclusiva de sus intereses, Leo se marchita y se convierte en un tirano; si, en cambio, lo animas a explorar su capacidad de resonar con otras almas, Leo florece y llena de alegría su entorno. Déjalo volar sin miedo a la traición ya que puedes confiar en sus acciones y en sus palabras, has encontrado en Leo a un ser a quien le resulta cómodo habitar la bondad y la decencia.

VIRGO: Si en verdad amas a Virgo deberás amar a un observador laberíntico.

Acompañar a Virgo no será tarea fácil, estás ante un alto desafío. Virgo te invita a poner de lado todo anhelo egoico desproporcionado y tener disposición a ocupar un lugar menos protagónico. Son propias de su naturaleza las cualidades de servicio, entrega y humildad, cosas que quizás puedan irritarte y las malinterpretes como sumisión, debilidad de carácter o servilismo. También puede sublevarte su lado crítico, meticuloso y obsesivo: Virgo anhela un orden interno que nunca consigue e, instalado en la eterna insatisfacción, suele observarte desde en una crítica mirada perfeccionista y laberíntica. Lo logrado nunca alcanza, nunca es suficiente. Esta enmarañada actitud puede alejarte de Virgo. Si lo amas, debes trabajar la aceptación de su intrincada personalidad para disfrutar de sus exquisitos talentos: la serena observación, el receptivo estilo para captar dónde es necesario ayudar, el expectante y reflexivo carácter que descubre la lógica de funcionamiento de las cosas desde un lugar diferente y original. Desde esta receptiva mirada aporta siempre su contemplación inteligente. Descubrirás la genialidad de sus pensamientos y sugerencias. Su solidario corazón te ayuda a superar actitudes dañinas y miserables.

LIBRA: Si en verdad amas a Libra deberás amar a un ser que siempre desea dé a dos.

Junto a Libra deberás entender cómo es vivir en un eterno doble vínculo entre las necesidades propias y las ajenas. Libra se balancea entre lo que piensa y lo que siente, entre lo que racionalmente corresponde y lo que capta intuitivamente. Necesita integrar siempre intelecto y sensibilidad como dos polos de sí mismo que se liberan y se potencian. Si amas a Libra, deberás transformar tu modo individualista de vivir en el mundo para abrirte a los otros y a sus necesidades. Aprender a sincronizar en igual medida la objetividad de tu mente junto a un corazón inclusivo. Claridad y amor en su máxima expresión con conciencia y compromiso en cada momento. Libra invita a moverse de a dos, a encontrar la rítmica unión de mente y alma. Aunque puede parecer excesiva la exigencia, vivirás la maravillosa calma de este encuentro exquisitamente complementario donde puede descansar tu alma fatigada. Agotado de oscilar buscando amor de un lado al otro, si amas a Libra sentirás una aceptación integral, como un encuentro de almas  que se reconocen en su larga marcha.

ESCORPIO: Si en verdad amas a Escorpio deberás amar a un detective emocional.

A Escorpio se lo va develando de a poco. El descubrimiento de su potente y compleja  profundidad te mantendrá atrapado e intrigado en sus misterios psicológicos. Profundo, sólido y oculto como las raíces que esconden toda la  fuerza vital de lo que crece. Junto a Escorpio debes acceder a lo invisible, a lo que está bajo tierra en su compleja personalidad. Escorpio no le teme a los desgarros de la vida, más bien le intrigan, encuentra las dos caras en cada situación, ante cada crisis o cada final se pregunta: ¿será muerte o será renacer? Escorpio no puede olvidar, tiene una mente tan potente donde no existe el pasado, todas las cosas son ahora. Sabe observar los hechos en su totalidad con plena conciencia y contacto ante los momentos más oscuros, que lejos de asustarlo lo excitan a convertirse en buscador de nuevas respuestas trascendente. Te has enamorado de un detective de la vida.

SAGITARIO: Si en verdad amas a Sagitario deberás amar a un buscador de la verdad. 


Junto a Sagitario deberás lidiar con un mundo de oscuridad pues suele proyectar los males en quienes lo rodean por pretender ser pura luz. Quizás lo veas muy avocado en sostener con fuerza a su familia y a su profesión, ocupado en el mundo de lo concreto distrae su verdadero anhelo por lo místico. Confundiendo su pasión por lo espiritual en logros mundanos, deambula insatisfecho entre conquistas sociales siempre anhelando mayores logros. Cuando su mente valiente logre entregarse a su alma, se liberará de su anhelo de poder social y de su avidez económica para aventurarse a la grandiosa esfera de lo espiritual. Cada vez que se golpee con los duros enfrentamientos al que su espíritu caballeroso lo enfrentará en la vida cotidiana, deberás aprender a correrte de ser el blanco de sus enojos. Maldecirá en forma reiterada la avaricia y la codicia del hombre y, finalmente, si sigues a su lado, lo verás cansado de su necesidad de reconocimiento social para comenzar finalmente el maravilloso viaje de aventurarse a mirar hacia arriba para ver a Dios cara a cara.



CAPRICORNIO: Si en verdad amas a Capricornio deberás amar a un constructor de la excelencia. 

Junto a Capricornio desarrollarás compasión y tolerancia ante su intento de imponer el poder de su verdad, pareciendo exigente, dogmático y duro. Vive en contacto con lo que percibe es el modo correcto “de hacer las cosas”, casi como lector de la justicia divina. Capricornio vive anhelando que el mundo esté en paz, ordenar cada situación y poner a cada persona en el lugar que le corresponde. Puede generar, con esta actitud, muchos rechazos por vivirlo como excesivamente moralista o autoritario. Si logras estar a su lado sin sentirte continuamente sentenciado o juzgado atravesarás su muro defensivo para conocer su esencia a donde fluye sin problemas ante cada situación por más difícil que esta sea. Capricornio desarmado de su estilo sentenciante y autoritario es puro corazón, su ego se hace transparente y reluce con energía compasiva y amor resplandeciente para ponerse al servicio de tus necesidades. Comprometido y sincero has encontrado a un excelente socio de la vida.


ACUARIO: Si en verdad amas a Acuario deberás amar a un buscador de lo diferente. 


A su lado vivirás un amor desapegado donde no hay extraños en el mundo, sólo amigos que aún falta abrazar. Su esencia es inquieta y vinculante, no puedes encasillarlo a una rutina o a un único interés. Amigos y actividades insólitas y variadas serán necesarios para que Acuario pueda sentirse bien. Su mente va y viene entre el presente y el futuro, cada tanto desconecta, se va un ratito y después vuelve, no lo tomes como un desinterés, acéptalo como es. Siempre interconectando con otros tiempos, con otros espacios, en misteriosa unión con el futuro, en extraños silencios donde fecunda originales mañanas. Ellos respiran la luz del futuro por lo que la conexión con el presente puede resultarles incómoda aunque intenten aceptarlo en rudimentario estado. Puede que se adapte a la formalidad y al compromiso que le pedís, pero siempre resolverá de maneras diferentes a lo pautado; si superas la tendencia a juzgarlo como rebelde o poco comprometido, sus propuestas resultarán siempre más creativas y liberadoras.


PISCIS: Si en verdad amas a Piscis deberás amar a un soñador resonante. 


Muchas veces el pisciano puede mostrarse muy reactivo o agresivo a modo de defensa ante su híper sensibilidad. Junto a Piscis verás que tu razón se tambalea sin fundamentos frente a los hermosos sueños que este signo te invita a vivir. Perdido en actividades insustanciales e ilusiones enmarañadas, de pronto verás a tu ser comenzando a buscar lo divino por sospechar que tu vida no se ha realmente vivido. En estas mágicas búsquedas puede nacer lo inesperado y encontrar nuevas esperanzas. Piscis te invita a superar la supremacía de la mente racional para abrirte a los abismos de la sensibilidad y de la intuición. Si te animas a soltar la lógica intelectual, reconocerás el cansancio de vivir identificado con tu ego y florecerá el amor en cada esquina  de tu alma. Cansado de tus propias vanidades percibirás que para descubrir la magia del mundo hay que vencer la neurosis individual. Sospecharás que el alma tiene sus propias intenciones con lo que creemos que es nuestra vida. Con Piscis resinificarás lo que antes nombrabas “fracaso”, pues muchas veces una ganancia para el alma significa una pérdida para el yo. Te animarás a decir no a la rudeza y al descuido, a superar la timidez y la vergüenza de mostrar tu amorosa sensibilidad.  Lograrás sentir la bondad en los huesos, en la cabeza y en el corazón para reanimar la conexión con los demás de manera más auténtica y cariñosa.

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