miércoles, 23 de abril de 2014

Cambie su Actitud: La respiración 4/8

LECCION 4

EXPANDIENDO LA RESPIRACIÓN 

Imagine que usted está frente a una brasa encendida.
Sople, buscando crear una llama. 
Observe cómo lo hace:
¿Toma aire por la nariz o por la boca?
¿Respira por el pecho o por la panza?
¿Se fuerza o lo hace suavemente?
¿Se está mareando o energizando? 

¿Cómo se siente?.  Quizás, diferente a cómo comenzó.  Algo tan sencillo como la respiración transforma rápidamente los estados físicos, emocionales y mentales. 

Por ser una función natural, la da por sentada y no valora su trascendencia, pero, a través de ella, recibe la energía universal, fuente de vitalidad. 

La respiración cambia frente a cada emoción.  Recuerde y observe:  ¿cómo es en la alegría, en la tristeza, en el enojo, en la ansiedad?.

¿Cuál es su reacción automática frente al dolor, el miedo, algo inesperado o traumático?.  DEJA DE RESPIRAR O SE RESTRINGE, con lo cual queda atrapado en la emoción o el problema; se cierra y los contiene adentro en lugar de exhalarlo y abrirse a lo que trae.  

¿Sabía usted que esta pauta se incorporó tempranamente (en su infancia, frente a circunstancias en las cuales no podía actuar) y ya no se da cuenta de ella?.  Por eso, ser conciente de la respiración es la llave para ser usted mismo, sin los condicionamientos del pasado.


Respirar totalmente implica que se relacione con el mundo que lo rodea sin miedos, restricciones ni reservas, con su Ser completo.  Si la tiene en cuenta, percibe la riqueza y la profundidad de cada  vivencia,  lo que lo conecta con su genuina naturaleza y con la Vida misma


¿Tanto por tan poco?.  Así es, la simpleza es la clave de la Naturaleza.
¿Cómo puede ampliar su pauta respiratoria?.

EJERCICIO
Volvamos a su brasita encendida.
  • Respire por la nariz y sople muy suavemente.
  • Si toma aire por el pecho, hágalo por la panza.  Imagine que su vientre es un globo, que se infla cuando inhala y se desinfla a medida que va exhalando.
  • ¿Cómo sopla?.  ¿Mucho de entrada y después se queda sin aire?.  Sople siempre a un mismo ritmo, la misma cantidad del principio al fin, gradualmente.
  • ¿Se dio cuenta de que puede usar los abdominales para terminar de sacar el aire?.  Si no, hágalo ahora.  Sin forzar, empuje con los músculos de la panza hacia adentro, sacando hasta la última gota de aire.
  • Respire así unos momentos.  Ahora, pruebe exhalar totalmente y quedarse sin aire. ¿Qué sucede?.
  • ¿Inhala espontáneamente con amplitud?. ¡Muy bien!. Es imposible “no respirar”: su cuerpo se lo pide... Hágalo algunas veces: inhale inflando la panza y exhale sacando el aire lentamente, ayudándose con los abdominales.
  • ¿Siente que se expande su respiración y necesita tomar también aire por el pecho?.  Bien, hágalo.  Comience por la panza, abra las costillas hasta el cuello (¡sin levantar los hombros!) y exhale, cerrando el pecho y luego la panza.  Ahora, respire siempre por la nariz.
  • Cierre los ojos y sienta que la respiración expande su cuerpo.  Se contrae levemente en la exhalación y se amplía placenteramente en la inhalación.  Todo su cuerpo respira, cada célula se llena de la energía vital del Universo.
¿PARA QUE HACERLO?: ¿Cómo se siente?.   ¿Relajado, energizado, expandido?.  ¡Qué maravilloso regalo es la respiración!.  Y sin embargo, no le prestamos atención...

Tome conciencia de su respiración en todo momento y úsela  para: disolver el estrés, incrementar la energía, aumentar la resistencia física, favorecer una excelente madurez, ampliar la atención mental, reducir el dolor, mejorar algunas enfermedades (asma, trastornos cardíacos, hipertensión), aceptar y transmutar las emociones, simplificar el autoconocimiento psicológico, colaborar en la conexión espiritual.

 
¿Quiere saber algo más de ella?.  La pieza clave de la respiración es un músculo del que quizás ni escuchó hablar y que no se ve, pero que es sumamente importante: EL DIAFRAGMA.  Separa el tórax del abdomen y tiene forma de paraguas.  En la inhalación, se estira, dejando lugar a que los pulmones se ensanchen y se llenen de aire y sangre.  Al exhalar, vuelve a su posición y los ayuda a “exprimirse”.  

Cuando respira por el pecho, está usando las costillas y los músculos intercostales, lo cual es un esfuerzo innecesario, ya que el diafragma es el que mejor está preparado para esta función. ¿Se da cuenta de que el esfuerzo está instalado desde lo más básico?. 
 
Además, respirar por el pecho genera muchas veces TRASTORNOS DE ANSIEDAD e incluso ATAQUES DE PÁNICO.  Entre otras causas, estos inconvenientes son también la consecuencia de respirar rápidamente o forzando la exhalación, lo que expulsa demasiado dióxido de carbono, creando un desequilibrio químico, responsable de muchos cambios orgánicos.  Para ello, es conveniente respirar en una bolsa de papel o con un pañuelo sobre la cara, hasta que el balance se restablezca.  Quizás, también sea necesario moverse, para ayudar a liberar la rigidez que suele producirse.

Vuelva a tomar conciencia de la respiración.   
  • Siéntese cómodamente.  Inhale y exhale por la nariz, usando el diafragma.
  • Continúe hasta que vaya tomando conciencia de que la Vida lo respira, de que una benévola y poderosa energía lo mantiene vivo y lo conecta con la existencia toda.  La respiración fluye rítmicamente, expandiéndose y contrayéndose, tomando y dando, acompañada por su cuerpo.
  • Sienta su energía extendiéndose.  Este aire que inspira ha viajado por todo el planeta, por todos los tiempos: lo hermana con toda la humanidad.  Respire sintiéndose uno con todos.
En la próxima Lección, conocerá la importancia de su tono muscular, uno de los responsables de sus “contracciones”.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 155 Volumén 2: Cambie su Actitud

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