lunes, 24 de marzo de 2014

Sanar la gripe, perder el miedo. [Alejandro Jodorowsky]

“Con la gripe mantenemos alejadas a las personas y a las situaciones”

¿Cuáles son los órganos implicados en la gripe y su simbolismo?
La cabeza es la capital del cuerpo
La nariz simboliza el poder, el orgullo y la sexualidad
El cuello la materialización, la unión y la comunicación
Los pulmones son contacto, comunicación y libertad
La musculatura es el poder, la fuerza

¿Y respecto a nuestro sistema inmunitario?
Cuando tenemos gripe, nos sentimos invadidos por agentes patógenos, la batalla que se desarrolla en nuestro cuerpo nos genera la sensación de haber recibido una paliza, una postura defensiva. Nos quedamos fríos, nos encerramos en nosotros mismos.


¿Cómo lo vive el enfermo?
Ni ve ni escucha, no quiere tragar más. Ronquera, abatimiento, limitaciones en la comunicación. Inflamación de bronquios, bloqueo en el intercambio.

¿Qué hay más allá de la gripe? ¿Qué es lo que no vemos?
Con la gripe mantenemos alejadas a las personas y a las situaciones “no te me acerques, estoy constipado”.

Pasemos ahora a hablar del miedo y la gripe A… Cuando no es el terrorismo es la fiebre aviaria, la vaca loca, el SARS, el Ántrax, ahora el virus de la gripe A ¿Esto no parece tener fin?
Dice Marc Siegel que la gran ironía es que la vida, sobre todo en los países desarrollados, es hoy más segura que nunca. Antes uno podía morirse por un sencillo corte. Ahora existen antibióticos efectivos, los organismos de salud pública dictan estándares para que el agua sea potable y el aire respirable, la basura se recoge rápido…La expectativa de vida aumentó en un 60 por ciento en EEUU el último siglo.

Entonces ¿por qué tanto temor a la gripe A?
El temor como respuesta biológica fue diseñado para protegernos. Lo heredamos de nuestros antepasados animales y está dirigido a mantenernos a salvo al disparar una reacción al peligro inminente… Pero el virus más poderoso no es el de la gripe, sino el del miedo, y la epidemia más seria es aquella que lleva a que no se tomen las medidas más racionales y efectivas frente a un problema de salud pública concreto.

¿Qué sucede con el pánico? ¿Cómo nos afecta?


Hay estudios sobre el poder negativo del miedo sobre la salud. Si vivimos con temores más agudos seremos de tres a cinco veces más proclives que el resto a recibir diagnósticos de nuevos problemas cardiovasculares.

Los pánicos son infecciosos en sí, potenciados por la exageración en los medios y las declaraciones exageradas de las autoridades de salud, publicadas fuera de contexto para un mayor dramatismo. Han habido grandes exageraciones y mucha histeria.

Hay quien realiza comparaciones con la epidemia de 1918 de gripe española, por ejemplo. Son comparaciones de un valor limitado, porque muchas de las condiciones han cambiado: tenemos antibióticos, antivirales, vacunas y capacidad de tratar las enfermedades relacionadas con la gripe, que son las que usualmente matan a la gente.


Entonces ¿cómo podemos luchar contra el miedo?
Según Siegel, debemos luchar contra este miedo con información y perspectiva, y sin dejar que la repercusión mediática global nos haga olvidar los temas locales importantes.

Dijo el The New York Times que cada vez que un organismo eleve el nivel de alarma (sea éste por temor a ataques terroristas, pandemias, o para subir sus índices de audiencia), que al menos vaya acompañado de un cartel como el de los paquetes de cigarrillos: “Advertencia: prestar demasiada atención a este alerta puede ser perjudicial para su salud”.

Alejandro Jodorowsky
Fuente: Plano Creativo

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