jueves, 13 de marzo de 2014

Amar es sanar. {Del Taller de autoestima}

AMAR ES SANAR

El amor es la fuerza sanadora más poderosa que existe. Me abro al amor. Quiero amar y ser amado. Veo cómo prospero. Me veo sano. Me veo realizado creativamente. Vivo seguro y en paz. Envía pensamientos de bienestar, aceptación, apoyo y amor a todas las personas que conozcas. Ten presente que por el hecho de enviar estos pensamientos también tú los recibirás.
Envuelve a tu familia en un círculo de amor, a todos sus miembros, estén vivos o no. Incluye también a tus amigos, a tus compañeros de trabajo, a todas las personas de tu pasado y a todas las personas a las que quisieras perdonar pero no sabes cómo. Envía amor a todos los enfermos de sida y cáncer, a amigos y parejas, al personal de los hospicios, a los médicos, enfermeros, terapeutas alternativos, asistentes sociales..

Haz de ver un final para el sida y el cáncer. Con los ojos de tu mente contempla un titular que dice: DESCUBIERTO REMEDIO PARA EL CÁNCER, DESCUBIERTO REMEDIO PARA EL SIDA.


Entra en este círculo de amor. Perdónate. Afirma que las relaciones que tienes con tus padres son maravillosas y armoniosas, basadas en el respeto mutuo. Que el círculo del amor envuelva todo el planeta y que tu corazón se abra para que puedas encontrar en tu interior ese lugar donde guardas el amor incondicional. Ve cómo todo el mundo vive con dignidad, en paz y con alegría. Eres digno de amor. Eres una persona. Eres poderoso. Te abres a todo bien. Y así es.

SOMOS LIBRES PARA SER NOSOTROS MISMOS

Con el fin de estar completos, debemos aceptarnos totalmente. De modo que abre tu corazón y deja mucho espacio allí para todas tus partes, aquellas de las que te sientes orgulloso y aquellas de las que te avergüenzas, las partes que rechazas y las que amas. Todas son tuyas. Eres una persona hermosa. Todos lo somos. Cuando nuestro corazón está lleno de amor por nosotros mismos, entonces tenemos mucho amor para compartir con los demás.

Ahora este amor llena tu habitación e impregna a todas las personas que conoces. Pon a todas las personas que desees en el centro de tu habitación para que puedan recibir el amor que desborda de tu corazón, desde tu propio niño interior al de todas ellas. Ahora ve cómo todos los niños interiores de todas las personas bailan como bailan los niños, saltando y gritando y haciendo volteretas en todas direcciones, locos de alegría, expresando lo mejor del niño interior.

Tu niño juega con los demás. Tu niño baila. Tu niño se siente seguro y libre. Tu niño es todo lo que siempre deseaste ser. Estás completo, sano, Íntegro, eres perfecto, y todo está bien en tu maravilloso mundo. Y así es.

COMPARTE TU ENERGÍA SANADORA

Agita ambas manos y luego júntalas y frótatelas. Después comparte la energía de tus manos con el hermoso ser que tienes delante. Es un honor y un privilegio tan grande compartir la energía sanadora con otro ser humano. Es algo muy sencillo de hacer.

Siempre que te encuentres con amigos podéis pasar un rato compartiendo energía sanadora. Necesitamos dar y recibir de formas sencillas y significativas. El contacto dice: «Estoy aquí por ti y te quiero». Juntos podemos encontrar las respuestas. Todo mal-estar llega a su fin. Toda crisis llega a su fin. Siente la energía sanadora. Haz que esa energía, esa inteligencia, ese conocimiento despierten en nosotros. Merecemos sanar. Merecemos estar completos. Merecemos conocernos y amarnos tal como somos. El amor divino siempre ha satisfecho y siempre satisfará toda necesidad humana. Y así es.

UN CÍRCULO DE AMOR

Contémplate de pie en un espacio muy seguro. Libera tus cargas, pesares y temores. Libera todas las adicciones y pautas negativas del pasado. Ve como se desprenden de ti. Después mírate de pie en tu lugar seguro con los brazos abiertos y diciendo: «Estoy abierto y receptivo a _______________». Aquí declara lo que deseas. No lo que no deseas sino lo que sí deseas. Y date cuenta de que es posible. Contémplate íntegro y sano, en paz, repleto de amor. Lo único que necesitamos es una idea para cambiar nuestra vida. En este planeta podemos estar dentro de un círculo de odio o dentro de un círculo de amor.

Yo escojo estar en un círculo de amor, y creo que todo el mundo desea lo mismo.

Deseamos expresarnos creativamente de formas satisfactorias, gratificantes. Deseamos estar en paz y a salvo. En este espacio, siente tu conexión con el resto del mundo. Que el amor que hay en ti vaya de corazón a corazón. El amor sale de ti, y tú sabes que se te devuelve multiplicado. «Envío pensamientos de bienestar a todo el mundo y sé que esos pensamientos volverán a mí». Ve cómo el mundo se transforma en un increíble círculo de luz. Y así es.

MERECEMOS AMOR

No es necesario que nos lo creamos todo. En el momento y el lugar perfectos, lo que necesitemos subirá a la superficie. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de amarse más. Cada uno de nosotros merece ser amado. Merecemos vivir bien, estar sanos, amar y ser amados, prosperar... Y el niño pequeño merece crecer para llevar una vida maravillosa, absolutamente maravillosa. Contémplate rodeado por el amor, feliz, sano y completo. Ve tu vida tal como te gustaría que fuera, en sus más mínimos detalles. Te lo mereces. Después coge el amor de tu corazón y haz que fluya invadiendo y llenando tu cuerpo con su energía sanadora.

Tu amor fluye por la habitación y por toda la casa hasta que te encuentras dentro de un inmenso círculo de amor. Siente cómo circula el amor, y así como sale de ti, vuelve. El amor es la fuerza sanadora más poderosa que existe. Haz que circule una y otra vez. Deja que lave tu cuerpo. Eres amor. Y así es.

UNA NUEVA DÉCADA

Ve cómo se abre una nueva puerta hacia una década llena de curación, de la curación que no llegamos a entender en el pasado. Estamos en el proceso de aprender las increíbles capacidades que tenemos dentro. Estamos aprendiendo a comunicarnos con aquellas partes de nosotros que tienen las respuestas y que están ahí para conducirnos y guiamos de la forma más conveniente hacia nuestro mayor bien. De modo, pues, que veamos abrirse esta nueva puerta de par en par y veámonos pasando a través de ella para descubrir la curación de muchas, muchísimas y diferentes formas. Porque sanar no significa lo mismo para todo el mundo. Muchas personas necesitan curar su cuerpo. Algunas necesitan sanar su corazón, o su mente. De modo que abrámonos para recibir la curación que cada cual necesita individualmente. Abramos de par en par la puerta del crecimiento personal y atravesemos su umbral, sabiendo que estamos a salvo. Es sólo un cambio, Y así es.

ESPÍRITU SOY

Nosotros somos los únicos que podemos salvar el mundo. Al unirnos por una causa común encontramos las respuestas. Siempre hemos de recordar que hay una parte de nosotros que es mucho más que nuestro cuerpo, mucho más que nuestra personalidad, mucho más que nuestro mal-estar y mucho más que nuestro pasado. Hay una parte de nosotros que es mucho más que nuestras relaciones. Nuestro centro es puro espíritu. Siempre ha existido y siempre existirá. Estamos aquí para amarnos a nosotros mismos, y para amarnos los unos a los otros. Al hacerlo encontraremos las respuestas para sanarnos y sanar el planeta. Vamos hacia tiempos extraordinarios. Están cambiando muchísimas cosas. Es posible que ni siquiera conozcamos la profundidad de los problemas. Pero vamos nadando lo mejor que sabemos. Esto también pasará y encontraremos soluciones.

Somos espíritu. Y somos libres. Nos comunicamos en un plano espiritual porque sabemos que ese plano no nos lo podrán quitar. Y en el plano espiritual todos somos uno. Somos libres. Y así es.

UN MUNDO SEGURO

Tal vez os gustaría cogeros de la mano, cada cual con las personas que están a su lado. Hemos tocado muchos temas y cada uno de nosotros ha dicho algo que nos viene bien a todos. Hemos hablado de cosas negativas y de cosas positivas. Hemos hablado de miedos y de frustraciones, y de lo mucho que nos cuesta acercarnos a alguien y decirle simplemente «Hola». Muchos de nosotros aún no estamos seguros de ser capaces de cuidar de nosotros mismos. Y nos sentimos perdidos y solos. Sin embargo, llevamos algún tiempo trabajando en nosotros mismos y hemos notado que nuestra vida está cambiando. Muchos de los problemas del pasado ya no lo son. No se cambia de la noche a la mañana, pero si insistimos y perseveramos, sí que ocurren cosas positivas.

De modo que compartamos la energía y el amor que poseemos con las personas que están a nuestro lado. Sabemos que cuando damos de nuestro corazón también recibimos de otros corazones. Abramos nuestro corazón para poder acoger a todos los que se encuentran en esta habitación con amor, interés y apoyo. Llevemos ese amor a la gente de la calle que no tiene hogar ni un sitio a donde ir. Compartamos nuestro amor con aquellos que están enfadados, asustados y doloridos. Con todos y cada uno. Con todos aquellos que se niegan. Con las personas que están en el proceso de abandonar el planeta y con las que ya se han ido. Compartamos nuestro amor con todos, lo acepten o no. No hay nada que pueda dañarnos si nuestro amor es rechazado. Abracemos a todo el planeta en nuestro corazón, a los animales, y a las plantas, y a todas las personas, también a aquéllas con las que estamos enfadados o que nos frustran, que no hacen las cosas a nuestro modo o que expresan lo que llamamos maldad. Dejemos que también ellas entren en nuestro corazón, para que, gracias a ese sentimiento de seguridad, puedan comenzar a reconocer quiénes son realmente.
Mira cómo estalla la paz en todo el planeta. Date cuenta de que en este preciso momento estás contribuyendo a lograr la paz. Regocíjate por tener la capacidad de hacer algo. Eres una persona hermosa. Date las gracias por ser alguien tan maravilloso. Esto es tu verdad. Y así es.

AMEMOS A TODAS NUESTRAS PARTES

Me gustaría que volvieras a la época en que tenías cinco años y te vieras con la mayor claridad posible. Mira a ese niño pequeño, y con los brazos abiertos dile: «Soy tu futuro y he venido a amarte». Abrázalo y tráelo contigo al momento presente. Ahora los dos estáis frente a un espejo de modo que os podáis mirar mutuamente con amor.

Observa que hay algunas partes tuyas que te faltan. Vuelve al momento en que naciste. Estabas mojado y sentías el aire frío en tu cuerpo. Acababas de pasar por un difícil viaje. Las luces brillaban, aún no habían cortado el cordón umbilical y tenías miedo. Sin embargo, estabas dispuesto a iniciar tu vida en este planeta. Ama a ese bebé. Avanza hacia la época en que estabas aprendiendo a caminar. Te levantabas y caías, volvías a levantarte y volvías a caer, De pronto diste tu primer paso, después otro y otro. Qué orgulloso te sentías de ti mismo. Ama a ese pequeño. Vuelve a tu primer día de escuela. No deseabas dejar a tu madre. Fuiste valiente al atravesar el umbral hacia un nuevo período de tu vida. Afrontaste esa situación de la mejor manera que pudiste. Ama a ese niño.

Ahora ya tienes diez años. Recuerda lo que pasaba. Puede que hayas sido maravilloso o terrible. Te comportabas tan bien como podías para sobrevivir. Ama a ese niño de diez años.

Avanza hasta el momento en que entraste en la pubertad y comenzaste a ser adolescente. Puede haber sido muy emocionante porque por fin estabas haciéndote  mayor. Puede haber sido terrible porque te sentías presionado por tus compañeros. Manejaste la situación lo mejor posible. Ama a ese adolescente. Ahora vuelve al momento en que terminaste tus estudios. Sabías más que tus padres. Estabas preparado para iniciar tu vida independiente. Te sentías valiente y asustado al mismo tiempo. Ama a ese joven adulto. Recuerda ahora tu primer día de trabajo. La primera vez que ganaste dinero y lo orgulloso que te sentías. Deseabas hacerlo bien. Había tanto que aprender. Hiciste las cosas del mejor modo posible. Ama a esa persona.

Recuerda otra etapa importante de tu vida. Un matrimonio. Tu primer hijo. Un nuevo hogar. Puede haber sido una experiencia maravillosa o terrible. De alguna manera te las arreglaste. Sobreviviste de la mejor forma posible. Ama a esa persona que eres tú. Ahora adelanta a todas esas partes de ti mismo y, de pie frente al espejo, míralas a todas con amor. Hay otra parte tuya por venir. Tu futuro está ahí con los brazos abiertos y te dice: «Estoy aquí para amarte». Y así es.

SIENTE TU PODER

Siente tu poder. Siente tu respiración. Siente el poder de tu sonido. Siente el poder de tu amor. Siente el poder de tu perdón. Siente el poder de tu buena disposición a cambiar. Siente tu poder. Eres un ser hermoso, un ser divino y magnífico. Te mereces todo lo bueno, no sólo algo, sino todo lo bueno. Siente tu poder. Siéntete en paz con él porque estás seguro. Da la bienvenida a este nuevo día con los brazos abiertos y con amor. Y así es.

HA LLEGADO LA LUZ

Siéntate frente a un amigo o una amiga y cógele las manos. Miraos a los ojos. Respira hondo y libera cualquier temor que puedas tener. Haz otra respiración profunda y libera todo juicio. Permítete estar con esa persona. Lo que ves en ella es un reflejo tuyo, un reflejo de lo que hay en ti.

Todo está bien. Todos somos uno. Respiramos el mismo aire. Bebemos de la misma agua. Comemos los alimentos de la Tierra. Tenemos los mismos deseos y necesidades. Todos deseamos estar sanos. Todos deseamos amar y ser amados. Todos deseamos vivir en paz y cómodamente, y todos deseamos prosperar. Todos deseamos experimentar nuestra vida plenamente. Mira a la persona que está frente a ti con amor, y disponte a recibir ese amor de vuelta. Date cuenta de que estás a salvo. Mientras miras a esa persona, haz afirmaciones sanadoras para ella. Afirma que tiene relaciones afectuosas para que esté rodeada de personas que la amen dondequiera que vaya. Afirma que disfruta de prosperidad para que su vida sea agradable y cómoda. Afirma que dispone de bienestar y seguridad, y date cuenta de que lo que das te retornará multiplicado. De modo que afirma lo mejor de todo. Sabes que esa persona se lo merece y ves que está dispuesta a aceptar.

Ver capítulo completo AQUÍ

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 126 Volumén 2: Cambio y Sanación

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