lunes, 17 de febrero de 2014

¿Qué piensas acerca de ti?

Nuevos conceptos científicos respecto a la ideación subconsciente
En anteriores capítulos hemos aprendido que la mente subconsciente no es ninguna “mente” sino un mecanismo, un buscador de metas, un “servo-mecanismo” constituido por el cerebro y el sistema nervioso, el cual es empleado y dirigido por la mente. El último y más apropiado concepto que hemos obtenido y formado con relación a estas cuestiones consiste en que el hombre no posee dos mentes, sino sólo una, la consciente, la cual opera como una máquina automática que persigue un fin determinado. Esta máquina automática y perseguidora de fines concretos, funciona de una manera similar a como operan los “servomecanismos” electrónicos en tanto como ello concierne a los principios básicos, pero lo que resulta más maravilloso es que se manifiesta mucho más complicada que cualquier cerebro electrónico o proyectil dirigido inventado por el hombre.

Este mecanismo creador que se halla dentro de usted es impersonal. Operará, pues, automática e impersonalmente con el objeto de llegar a las metas del éxito y de la felicidad, de la desgracia o del fracaso, ya que todo ello depende de los fines que usted se haya propuesto alcanzar en su fuero interno. Póngalo a operar en pos de fines positivos y funcionará como mecanismo del éxito. Póngalo a trabajar en pos de fines negativos y laborará, de manera impersonal e indiscriminatoria, como mecanismo de fracaso.

Como cualquier otro “servo-mecanismo”, debe ponérsele a trabajar en pos de un objetivo determinado, claro y definido.

Las metas que nuestro propio mecanismo creador se propone alcanzar consisten en las IMÁGENES MENTALES o en los CUADROS MENTALES que creamos con el uso de nuestra IMAGINACIÓN. El objetivo-imagen fundamental es nuestra autoimágen.

Nuestra autoimagen determina y decide los límites de las metas particulares que nos hemos propuesto alcanzar. También determina el “área de lo posible”. Como cualquier otro servo-mecanismo, nuestro mecanismo creador opera a base de la información y de los datos con que lo alimentamos (nuestros pensamientos, ideas e interpretaciones). Al través de nuestras actitudes e interpretaciones de las diversas circunstancias dadas, plantearemos el problema con el que habrá de trabajar nuestro mecanismo creador.

Si alimentamos a nuestro mecanismo creador con datos e informaciones que le produzcan el efecto de que somos criaturas indignas, inferiores e incapaces (una imagen negativa), estos datos –como cualquier otro dato que le suministremos- seguirá el proceso de elaboración correspondiente, para darnos su contestación en la forma de la experiencia objetiva. Como cualquier otro servo-mecanismo, nuestro mecanismo-creador emplea la información archivada, o la “memoria”, para solucionar los problemas corrientes y reaccionar ante las situaciones en curso.

El programa para arrancar mayor intensidad vital de la propia vida consiste, antes que todo, en aprender algo acerca de este mecanismo creador o sistema automático de conducción que hay dentro de usted y respecto a la manera de emplearlo como mecanismo de éxito en lugar de usarlo como mecanismo de fracaso. El método en sí mismo consiste en estudiar, practicar y experimentar los nuevos hábitos de pensar, imaginar recordar y actuar, con el objeto de 1) desarrollar una autoimágen adecuada y realista y 2) de emplear su mecanismo creador para alcanzar el éxito y la felicidad que llevan consigo la consecución de las metas particulares.

SI USTED PUEDE RECORDAR, APENARSE, u ocuparse de sí, USTED PODRA TRIUNFAR.

Como se verá más tarde, el método que debe ser usado consiste en un cuadro mental creador, experimentando creadoramente a través de su imaginación y en la formación de nuevas estructuras automáticas de reacción, al obrar por su propio impulso y al hacer como si obrase así.

El visualizar o el crearse un cuadro mental no es más difícil que lo que se hace cuando se trata de recordar alguna escena del pasado o preocuparse acerca del futuro. Por otra parte, crearse nuevas formas de acción no es mas difícil que decidir, luego sigue “el atar sus zapatos” de una manera distinta cada mañana en vez de continuar atándoselos “a la antigua manera” sin que intervenga en este acto el entendimiento ni su voluntad de decisión.

Cómo se Forma el Autoconcepto

En los capítulos anteriores hemos aprendido que de la magia del Universo que esta a nuestra disposición a través de la Ley de Atracción, sin embargo al aplicarla y observar como funciona en el medio y personas que conocemos, me parecía que había algo que no checaba, casos de personas en apariencia alineadas a los principios Universales, con propósitos y metas bien definidas, haciendo visualizaciones de lo que desean, sin embargo el Universo parece tardarse en contestar esas peticiones. Se que la  Ley de Atracción es perfecta y aplica sin excepción, entonces ¿que faltaba?.

Me dedique a investigar más de cerca los casos que parecían ser excepciones, descubriendo un punto esencial que había como común denominador para que se manifestara el efecto de la Ley de Atracción. Esta variable es el autoconcepto, entonces, empecemos por entenderlo.

La construcción de la propia identidad es una empresa que funciona en automático que le ocupa al ser humano desde el mismo momento de nacer y que probablemente no concluya hasta el final de su existencia. Todos al nacer somos cuadernos en blanco donde vamos tomando del medio ambiente que nos rodea sus creencias, sus juicios de valor, sus expectativas, sus temores, sus alegrías, sus emociones y sentimientos que vamos escribiendo en ese cuaderno para conformar nuestro propio concepto como personas y del mundo que nos rodea.

Este proceso funciona las 24 horas, los 7 días de la semana. La información que recibimos va más allá de la percibida por los 5 sentidos, hay una percepción de la energía del ambiente que nos desarrollamos, conozco casos de niños enfermos crónicos de asma por el ambiente de enojo, pleito y amargura que se vive en su ambiente familiar, que solo se ha visto mejorado, más que con medicina, con un cambio conciente de las energías de baja vibración al mejorar las emociones y estado de ánimo de las personas con las que viven.
Esta absorción del medio ambiente, es como una esponja que toma todo lo que sucede a nuestro alrededor y van formando las primeras piezas de la personalidad, los cimientos de la escala de valores que, en su mayor parte, son adquiridos.

Factores de influencia en la construcción de autoconcepto.

El Efecto Pigmalión.
Según la mitología clásica, Pigmalión fue un rey de Chipre, apasionado por la escultura.  Durante mucho tiempo, trabajó con tanta dedicación una figura de marfil con forma de mujer que -según él- no existía ninguna mujer viva tan bella y perfecta como la que él modelaba con sus manos. Todos los días trabajaba para darle toques de perfección a su escultura y todas las noches suspiraba para que fuese de carne y hueso. Tan enamorado estaba Pigmalión de su escultura, que hubiese dado todo lo que tenía para que cobrara vida.

Un día, los dioses se compadecieron de Pigmalión y dieron vida a su creación, convirtiéndola en la hermosa mujer que el rey creía que era.

La lección de este mito es que si creemos que alguien es de determinada manera, puede convertirse en aquello que creemos que es.

El Efecto Pigmalión no ocurre en la familia, la escuela el trabajo Cualquiera puede experimentarlo en el trabajo: si su jefe espera lo mejor de usted y se lo hace saber, es muy probable que usted exhiba un alto desempeño. Pero si tiene un jefe que no confía en su capacidad y que tiene bajas expectativas respecto a su rendimiento, es muy probable que -más tarde, o más temprano- usted cometa un error, u obtenga resultados negativos.

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 116 Volumén 2: La Importancia del Autoconcepto

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