domingo, 29 de diciembre de 2013

Ninguna enfermedad o accidente sucede de la noche a la mañana

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Cocinar ligero/cocinar pesado

Ninguna enfermedad o accidente sucede de la noche a la mañana. Si ya se que tu costumbre de ver todo como fortuito ó coincidencia no te permite ver de entrada que las adversidades toman algún tiempo para "cocinarse", usualmente varios años, en los que tu energía, más baja que alta, es sin duda la causa más difícil de asimilar de lo que estás viviendo ahora, ¡no existe otra explicación en este mundo para lo que te ocurre!

Si, por ejemplo, has tenido un serio accidente, no sucedió de pronto, ni salió de la nada. Si analizas los años anteriores, ¿podrías decir que tu patrón de pensamiento ha ido siempre hacia las bajas frecuencias: enojo con la familia, circunstancias desagradables, deseo doloroso de ser aceptado, temor al fracaso, culpabilidad, preocupación por las finanzas, culpa oculta sobre lo que sea? Tuvo que ser así, o de otra manera no habrías tenido el accidenteEse impulso negativo se construye a lo largo del tiempo hasta que finalmente entras en el tornado creado por ti mismo, con alguien más que ha afinado su diapasón en la misma forma que tú. Y los dos se atraen, hasta que chocan.

La energía de baja frecuencia es la causa; el daño al cuerpo -ya sea por accidente o por enfermedad- es la consecuencia, lo mismo si se ha estado forjando durante unas cuantas semanas, que durante varias décadas. Y entonces, está el asunto de la intensidad. La gente que conoce de magnetismo lo explica de esta manera: Tiene el mismo efecto un baja intensidad de energía por largo tiempo que una alta en un corto período es simplemente jugar con las dos variables: tiempo e intensidad. Así es que un mal carácter, una inconformidad continua, tibia, una negatividad durante un periodo de años sigue siendo una vibración negativa, que tu cuerpo responde a ella en la misma forma, con un problema benigno, tibio, sin grandes tragedias pero no logras tener el ingreso que desearías, las vacaciones que quieres ó necesitas no las puedes tener ó pagar, el puesto que deseas se lo dan a otra persona, maltrataron tu árbol a la entrada de tu propiedad, etc…. Pero por la misma razón, un gran fluido negativo de tu energía, al paso de los años (o de los meses) un día producirá una grave enfermedad o un accidente de tamaño considerable. Pero, sin importar cuál pueda ser el problema físico, sino que es  el resultado de un exceso de vibraciones del cuerpo, un resultado que puede deshacerse mucho más rápidamente de lo que se tardó en crearlo.

Engaña al adulto

Para eliminar la enfermedad, una vez más nos inclinamos hacia formas ingeniosas de convencer a la mente de que cree las vibraciones más altas que se requieren, para que las células empiecen su proceso de regeneración. Esto no es un cúralo todo, nada lo es, porque sólo un cambio total en la energía traerá esa transformación. Ésta es sólo una técnica que puede llegar a hacer maravillas.

Esta estrategia se parece mucho a la de escribir un nuevo libreto; pero con algunos cambios importantes que deben añadirse para deshacernos de viejas creencias ya caducas. Vamos a jugar un juego de niños llamado "Pretendamos" y yo te prometo que si te entregas a él de corazón y juegas de principio a fin, tu válvula se abrirá. Muy bien; aquí está la primera parte. Pretendamos, primera parte: "Qué tal si... "

Ante todo, pon en tu rostro la sonrisa de listo-para-empezar; de ahí, debes pasar a tu sonrisa gentil interna. Una vez que hayas logrado eso, trata de llegar a la parte de ti que sigue siendo niño, porque el juego que vamos a realizar es el de "qué tal si".

"¿Qué tal si hiciera esto...?".
"¿Qué tal me iría si...?".
"¿Cómo jugaría yo si...?". ¿Si qué?
...si estuviera tan sano como un caballo.
...si fuera joven y muy apuesto.
.. .si fuera el joven travieso y bullanguero que solía ser, o que quisiera ser.
...si tuviera tres deseos y pudiera hacer lo que quisiera y tener cualquier cosa que quisiera.

Métete de lleno en el juego y vívelo tanto como puedas, hasta sentir que la diversión y el entusiasmo fluyen a través de ti. (Si te estás sintiendo como un tonto, es un buen indicio de que estás atorado en una rígida imagen adulta, lo que significa generalmente vibraciones negativas).

Pretendamos, segunda parte: "Volvamos a cuando... "

Ahora, vuelve en tu mente (y en tus sentimientos), a alguna época real en la que, sinceramente, estabas vibrando saludablemente y feliz, y a los sentimientos positivos que la caracterizaban. Tal vez sea jugar fútbol después de la escuela, o pertenecer a la porra de la escuela secundaria. Quizá sea vagabundear en el verano, junto a un tranquilo arroyuelo, recolectando berros, paseando en bicicleta con los amigos por tu colonia, o jugueteando en la paja con tu primer amor, bajo la luna, en tiempo de cosecha. Lo que sea, son tiempos a los que puedes volver hacia los sentimientos felices que tenías entonces.

Pretendamos, tercera parte: "Mezclándose juntos”

Y ahora, pongamos juntas ambas cosas. Salta de un lado a otro entre los dos sentimientos; de manera gradual, alterna tu "Qué tal si" y tu: "Volvamos a cuando", en un solo sentimiento. Déjalos fluir juntos en una agradable sinfonía de vibraciones, hasta que los luminosos sentimientos de "Volvamos a cuando" se mezclen a los resultados deseados de "Qué tal si" y se conviertan en un solo sentimiento de felicidad, de recuerdos placenteros. Lo que es más importante: ¡ahora son un resultado!

No puedes estar pensando que no deseas tu enfermedad y esperar abrir tu válvula hacia el bienestar al mismo tiempo; como tampoco puedes ver que no tienes suficiente dinero y sentirte bien al respecto. Tiene que ser una u otra: válvula abierta o válvula cerrada. Sentirte bien y permitir que la fuerza de vida fluya a través de ti para llevarte al alivio, o continuar con la fuerza disminuida de vida y perpetuar la enfermedad. El cáncer nunca ha sido causa de muerte para el cuerpo; pero cortar la fuerza de vida por medio del temor, la furia, la culpabilidad o cualquier otra vibración negativa, lo hará todo el tiempo.

Si te lo permites a ti mismo, juega realmente a: "Qué tal si" y "Volvamos a cuando" y deja de ser ese solemne y estirado adulto, y alcanzarás los sentimientos necesarios para iniciar cambios en tu cuerpo. En el momento en que lo hagas, en el momento en que te sientas tan saludable como solías ser, o como quieres ser, y lo sientas hasta la profundidad de tu ser, lanza toda una nueva creación de ti hacia ese tiempo que existe ahora en un remolino de pensamientos, tan cierto como un árbol que se yergue en el bosque. Quizá no estés en el bosque para verlo, pero el árbol está ahí. Sabes que estás ahí, ahora ya no lo ignoras.

Ve con frecuencia a ese lugar de pensamiento para verificar el aspecto de ese nuevo cuerpo que has creado. Lleva contigo los sentimientos surgidos de tus juegos. Con esos resplandecientes sentimientos en su lugar, deslízate hacia tu nuevo cuerpo para verificar su forma, cómo funciona, cómo se siente, cómo trabaja, hasta cómo huele. Intenta y siente.

Si padeces algún dolor, espera el momento en que el dolor haya disminuido y después entra al mundo curativo de "Pretendamos". Ve a él con tanta frecuencia como puedas. Entonces, sal de tu propio camino, lo que significa que habrás de mantener tu enfoque lejos de lo que no ha sucedido toda vía, y deja que el universo haga su parte.

Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 101 Volumén 2: Tu Cuerpo y Vida. Ley de Atracción

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